El narcisismo es una cualidad de la que son dueños muchísimos líderes. Y pese a que el egocentrismo, desplegado con cierta mesura, no malogra necesariamente a los jefes, llevado a la enésima potencia saca (inevitablemente) de sus casillas a sus subordinados.

Los líderes narcisistas tienden a echar balones fuera y culpar a cuantos están a su alrededor, hacen gala de un lenguaje excesivamente áspero y miran por encima del hombro a sus empleados.

Lidiar con un jefe ególatra es sinónimo de dificultades, pero tales dificultades pueden ser sorteadas (en la medida de lo posible) echando mano de los consejos que propone a continuación Inc.:

1. Sea consciente de que el narcisismo es en realidad una armadura para plantar cara a las inseguridades
No es una excusa para liberar de toda culpa a quienes incurren en las formas más insoportables de egocentrismo, pero lo cierto es que el narcisismo echa habitualmente raíces en heridas emocionales que no han logrado cicatrizar.

2. No se tome su desdén como algo personal
Algunas personas asumen (equivocadamente) que están haciendo algo mal y que sus errores son los causantes del desprecio que tienen a bien infligirles sus jefes. Sin embargo, su desdén impenitente no es fruto de la torpeza de sus empleados. Ese desdén es en realidad para los narcisistas una forma de sentirse seguros y poderosos.

3. Asuma que los narcisistas necesitan ser el centro de atención (y ya está)
Es normal sentirse frustrado cuando un superior acapara (injustamente) todos los flashes, pero aceptar la situación y tolerar su insaciable sed de protagonismo es a veces la mejor estrategia (a menos que sacrifiquemos en exceso nuestro bienestar emocional en el proceso).

4. Sea estratégico (y cordial) con el “feedback” que hace llegar a los oídos del narcisista
Cuando no nos sentimos escuchados, tendemos a subir el volumen para intentar (en vano) que la persona con la que tratamos de conectar se digne a prestarnos atención. Craso error porque cuando tratamos con con personas narcisistas, el ruido sólo genera más ruido. A la hora de hacer llegar nuestro “feedback” a este tipo de personas, lo mejor es apostar por una estrategia cordial y libre de agresividad.

5. Evite caer en la espiral de la culpa
Evite que las críticas de los narcisistas le carcoman por dentro, pero no deje por ello de asumir sus propios errores (que seguro que los tiene).

6. No espere el respaldo emocional de un narcisista (búsquelo en otro lugar)
Los narcisistas están poseídos por su propio ego y son incapaces de prestar apoyo emocional a las personas que les rodean. Por eso, cuanto antes asumamos esta (triste) realidad, menos tiempo invertiremos sintiéndonos mal (de manera absolutamente inútil).

7. Aprenda ser más compasivo

Practique la compasión no sólo consigo mismo (que es la opción más fácil) sino también con su ególatra jefe, que bajo su gruesa capa de confianza esconde multitud de inseguridades.

Fuente: Marketing Directo

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