Por: el Dr. Ernesto Crescenti (MN: 50.776), médico, investigador y Director del “Instituto de Inmunooncología Dr. Ernesto J.V. Crescenti”.

La temporada de mayor calor requiere que estemos atentos a nuestra hidratación, cómo y por qué recordar tomar un trago de agua


El agua es una pieza clave en nuestra vida, pero a veces olvidamos todo lo que hace por nuestro cuerpo. Cuando no ingerimos toda la cantidad diaria recomendada, nos deshidratamos y perdemos energía. Por ello, el agua es una de las mejores herramientas de las que disponemos para sentirnos llenos de fuerza y vitalidad.

Nuestro cuerpo nos la pide aunque no nos demos cuenta. En ocasiones, cuando creemos tener hambre, en realidad tenemos sed. Cuando tengamos la tentación de picar algo entre horas, probemos con beber un vaso de agua. De esta forma ayudaremos a calmar la sed, estar hidratado y disminuir el “picoteo” entre horas, lo que permitirá mantener nuestro peso.

Dentro de los beneficios más importantes encontramos que el agua ayuda a eliminar toxinas y deshechos de nuestro organismo, estimulando la actividad de los riñones; aleja los problemas cardiovasculares de nuestro corazón, ya que disminuye la posibilidad de sufrir un ataque o un infarto; y ayuda al sistema digestivo, dado que disminuye la acidez y cura el estreñimiento.

Además, está demostrado que beber agua antes, durante y después de una sesión de deporte nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento general y también mantiene nuestra piel hidratada, con buen aspecto, tersa y radiante.

¿Cómo acostumbrarnos a beber más agua?

En ocasiones, por mucho que oigamos lo beneficioso que es para nuestro cuerpo, nos sentimos incapaces de beber más, bien porque no nos acordamos o porque nos da la sensación de que hemos bebido demasiada.

– Al llegar al trabajo pongamos ante nosotros un vaso de agua y comprometámonos a bebérnoslo entero antes de almorzar. Tras el almuerzo, podemos hacer lo mismo hasta la hora de la merienda y exactamente igual antes de salir hacia casa. Al principio nos costará pero poco a poco el cuerpo se acostumbrará y necesitaremos beberla en mayor cantidad.

– Durante las comidas, intentemos beber al menos dos vasos de agua en cada una. Cuando consigamos beberlos, intentemos subir a tres.

– Si vamos a estar fuera de casa y también de la oficina, debemos llevar una botella de agua pequeña con nosotros y cada vez que abramos el bolso o busquemos algo, tomar un sorbo.

– Si nos cansamos del agua al natural, podemos probar combinarla con frutas o jugos, o simplemente agregar unas gotas de limón.

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