Inicio Salud y Belleza A 36 años del primer bebé de probeta, nuevos modelos de familia

A 36 años del primer bebé de probeta, nuevos modelos de familia

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Por: el Dr. Sergio Pasqualini, Director científico de Halitus Instituto Médico y Presidente de Fundación REPRO (MN39914)

El 25 de julio cumple años Louise Brown, el primer bebé de probeta. Las técnicas han evolucionado muchísimo desde aquel momento, pero más sorprendentes son los cambios sociales que han ido acompañando ese progreso de la ciencia. En Argentina en particular, luego de la existencia de una ley de matrimonio igualitario, y de una ley nacional de cobertura de reproducción asistida y ante la tendencia creciente a la postergación de la búsqueda de hijos, los tratamientos de reproducción asistida presentan opciones para cumplir el sueño de tener una familia.

Nadie sabe a ciencia cierta qué sucedió primero: si la aceptación social que permitió la creación de nuevos vínculos o si estos vínculos lograron instalarse y ser aceptados socialmente. Sin embargo, nadie duda de que los tratamientos de reproducción asistida abrieron la puerta para los nuevos modelos de familia. Además de una pareja de hombre y mujer, hoy una mujer sola, un hombre solo, una pareja de mujeres, una pareja de hombres pueden también soñar con vivir un embarazo y formar una familia.

De los cambios científicos a los cambios sociales.

La historia comienza en 1978, gracias a investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Patrick Steptoe y el Dr. Robert Edwards – este último galardonado años después con el Premio Nobel de Medicina- nace la primera niña de probeta, Louise. En aquellos años el tratamiento consistía en fecundar dentro de una placa de Petri el óvulo extraído de la mujer con el esperma de su marido para, luego de dos días de cultivo in vitro, devolverlo al útero materno. Hoy, en 2014, Argentina marca un nuevo récord mundial, una mujer de 40 años tiene una niña concebida con óvulos criopreservados hace 14 años, el período más largo de almacenamiento de gametos femeninos seguido de nacimiento vivo.

Los avances científicos permiten soñar con nuevos modelos de familia, y los cambios sociales se hacen eco:

Familias monoparentales: Mujer sola, hombre solo: la mayor parte de las veces, llegan a consulta en un momento de la vida -alrededor de los 40 años- en que no tienen pareja y no desean esperar para buscar un hijo. Las mujeres, a quienes el reloj biológico les suena y saben que en algún momento perderán la posibilidad de concebir pero también a los hombres que, cada vez más informados, saben desde hace unos años y gracias a investigaciones científicas que –aunque más lentamente- también a ellos el tiempo les corre.

A la mujer sola se le realiza una evaluación física, un interrogatorio y estudios hormonales y se evalúan las posibilidades según los resultados. En estos casos aparece una necesidad: el semen de banco: se requerirá una muestra concordante con el perfil genético de la paciente y podrá recurrirse a la inseminación intrauterina, pero en caso de que la mujer presente problemas reproductivos deberán utilizarse técnicas de fertilización in Vitro. En algunos casos, debido a la edad avanzada de la paciente es necesario recurrir también a la ovodonación.

Por su parte, la evaluación del hombre solo, es más simple porque requiere de una muestra de semen, o varias. En este caso, aparecen dos necesidades: un óvulo donado y un útero para llevar adelante el embarazo. En algunos casos puede ser la misma mujer pero en general, no lo es. La búsqueda de un útero subrogado no es tarea fácil. El asesoramiento legal es fundamental en estos casos, ya sea que lo realice en el país o en el exterior.

Parejas del mismo sexo: desde la aprobación del matrimonio igualitario en nuestro país en julio del 2010 mediante la ley 26.618, cada vez más mujeres y hombres se han animado a buscar formar sus propias familias. En el caso de una pareja constituida por dos mujeres, ambas deben ser evaluadas desde le punto de vista de la fertilidad. Porque si bien muchas veces ellas vienen decididas sobre quién llevará el futuro bebé en su vientre, a veces esa no es la mejor opción en cuanto a posibilidades se refiere. Además, se presenta como necesidad en estos casos el semen de banco.

En el caso de las parejas de hombres, se sugiere que en primera instancia entren en contacto con abogados especialistas en derecho de familia internacional que pueden asesorarlos sobre toda la parte legal. Y, mientras tanto, se avanza con los estudios a ambos miembros. Puede requerirse también un perfil hormonal, además de los espermogramas. Y luego, es posible recurrir a un óvulo donado, que deberá ser fecundado en laboratorio mediante técnicas de reproducción asistida de alta complejidad –FIV convencional o ICSI- e implantado en un vientre subrogado. En algunos casos, puede realizarse una inseminación intrauterina a quien será la mujer subrogante.

Parejas heterosexuales: Estas parejas tienen a disposición todas las opciones. Han de evaluarse a ambos miembros por separado y, dependiendo de los resultados, se decidirán las opciones de tratamiento. Puede recurrirse a técnicas de baja complejidad, como las relaciones sexuales programadas o la inseminación intrauterina, con o sin estimulación, o si hay problemas reproductivos que así lo requieran, utilizar técnicas de alta complejidad como la fertilización in Vitro convencional o la técnica de inyección intracitoplasmática de espermatozoide(ICSI), en la cual un único espermatozoide es inyectado dentro de un óvulo en lugar de colocar la muestra en laboratorio junto al óvulo para que un espermatozoide logre la penetración y fecundación.

En todos los casos, lo importante es que lleguen a consulta y exploren junto al médico las distintas posibilidades que la ciencia ofrece en la actualidad para poder formar una nueva familia en la sociedad de hoy.

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