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«Argentina abre una puerta para la tokenización»

Por Rafael de Ambrosi, CEO de Twin

Durante años, la conversación sobre tokenización en América Latina estuvo dominada por las expectativas. Se habló de democratizar inversiones, ampliar el acceso al mercado de capitales y crear nuevas formas de financiamiento. Sin embargo, en la práctica, gran parte de esos proyectos chocaron contra una misma barrera: la falta de marcos regulatorios claros.

Con la reciente Resolución General N°1150, la Comisión Nacional de Valores (CNV) dio un paso relevante para cambiar ese escenario en Argentina. La norma amplía el régimen de tokenización de activos financieros e incorpora nuevos instrumentos que hasta ahora estaban fuera del alcance de este esquema. No se trata de una transformación total del sistema financiero, pero sí de una señal concreta de hacia dónde puede evolucionar.

Lo más importante es que la resolución no surgió de manera aislada. Es el resultado de un proceso iniciado con la RG N°1137, que abrió una consulta pública para recoger aportes de la industria. El nuevo marco incorpora buena parte de ese feedback y amplía el universo de activos elegibles para tokenización, incluyendo emisores de bajo y mediano impacto bajo regímenes de autorización automática, fondos cerrados, ETFs y ETPs. Además, extiende el sandbox regulatorio hasta diciembre de 2027, ofreciendo un horizonte temporal razonable para que nuevos proyectos puedan desarrollarse, probar modelos y alcanzar escala.

La relevancia de esta medida también debe leerse en clave regional. América Latina avanza hacia la digitalización de los mercados financieros, pero lo hace a distintas velocidades. Brasil lidera en tamaño y volumen, mientras que otros países exploran iniciativas piloto o desarrollan marcos regulatorios de manera gradual. En ese contexto, Argentina empieza a construir una ventaja competitiva poco habitual: reglas específicas para una tecnología emergente y un esquema regulatorio que evoluciona junto con el mercado.

Eso no significa que los desafíos estén resueltos. La principal limitación para el desarrollo de los mercados financieros en la región nunca fue exclusivamente tecnológica. América Latina arrastra problemas estructurales mucho más profundos: mercados de capitales pequeños y fragmentados, escasa liquidez, baja participación de inversores minoristas y una distancia histórica entre el sistema financiero formal y una gran parte de la población.

Ninguna resolución puede solucionar por sí sola esas dificultades, tampoco debería esperarse que lo haga.

Lo que sí puede lograr un marco como el que acaba de consolidar la CNV es reducir las fricciones. Permitir que emisores más pequeños accedan a nuevas formas de financiamiento, facilitar la fraccionalización de activos, generar mecanismos más eficientes para conectar oferta y demanda. Y, sobre todo, crear condiciones para que activos que hoy tienen baja circulación o difícil acceso encuentren nuevos mercados.

La tokenización suele presentarse como una revolución tecnológica. En realidad, su mayor potencial es económico. La tecnología blockchain es apenas la infraestructura que permite representar activos del mundo real de manera digital. El verdadero impacto aparece cuando esa infraestructura genera mercados más accesibles, más eficientes y con menores costos operativos.

A nivel global, los activos tokenizados ya superan los USD 30.000 millones en capitalización y continúan creciendo. La pregunta ya no es si esta transformación va a ocurrir, sino qué países lograrán capturar una parte relevante de ese crecimiento.

Argentina acaba de mejorar sus condiciones para competir en esa carrera.

Ahora el desafío deja de estar exclusivamente en manos del regulador. Las reglas están más claras, el alcance es mayor y existe una ventana temporal para experimentar. La próxima etapa dependerá de quienes estén dispuestos a construir productos, infraestructura y nuevos modelos de negocio sobre esa base.

Al final, ninguna regulación crea un mercado por sí sola, lo que hace es abrir la puerta. Cruzarla depende del ecosistema.