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Cómo lograr que el año corporativo NO se termine el 1º de diciembre

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Por: Daniel Rosales, Master Coach Profesional y Director de la Escuela Latinoamericana de Coaching

A veces pareciera que en diciembre se termina el mundo, al menos en el ambiente corporativo. Descontando a las compañías que trabajan con productos o servicios estacionales (helados, bronceadores y mallas, aire acondicionado, etc.), la sensación general es que cuando se cae del almanaque la última hoja de noviembre, el año ya se terminó.

Obviamente esto no es así, aunque sí es cierto que no resulta el mejor momento para plantear objetivos nuevos (los que por otra parte, y dado que en la mayoría de las empresas el presupuesto ya está “jugado”, tendrían que esperar a marzo).

En relación al clima interno y a despecho de lo que nos transmiten los medios de comunicación- que hablan de amor y paz -, para las organizaciones, diciembre es un mes de conflictos.

Habitualmente ya hace mucho calor (aunque este año, cambio climático mediante, no se sabe cómo estará la temperatura) y la gente siente el cansancio de haber trabajado durante muchos meses seguidos. El stress comienza a pesar en todos nosotros, y en las calles se discute más.

Además, el mes tiene muchos feriados que van predisponiendo a “desconectarse” de la tarea, y conspiran contra la continuidad de proyectos y planes. El personal está pensando más en las fiestas de fin de año que en los objetivos, y contando los días que le faltan para irse de vacaciones.

El área de RRHH, en especial, está desbordada. A su tarea habitual de gestión del personal se le suma la coordinación de vacaciones actuales y adeudadas, las necesarias suplencias para que las tareas se realicen, y como si esto fuera poco … el armado de la fiesta de fin de año!! Un momento en el que muchas compañías pretenden, como por arte de magia, unificar vínculos que se des-unieron durante los 12 meses anteriores y brindar(se) una imagen de “gran familia”.

Antes que plantearnos cómo lograr un último esfuerzo del personal previo al veraneo, podríamos más bien pensar en cómo capitalizar la sensación general, y aprovechar al mes de diciembre para otras cosas.

Por ejemplo: si la gente está desganada se pueden realizar actividades de team building, para trabajar la motivación y el espíritu de equipo a través del Coaching individual y grupal. La idea de reunirse en una quinta para hacer un trabajo al aire libre, sin duda puede generar mucho más entusiasmo que la de quedarse en la empresa, sepultados de mails y papeles.

Este puede ser un excelente momento, además, para realizar actividades de capacitación, que puedan ponerse en marcha al regreso del descanso veraniego con una pequeña “refrescada”.

También es un momento propicio para hacer un cierre y evaluación de lo realizado todo el año, relajarse y organizar cómo se va a trabajar cuando pasen las fiestas: fijar nuevos objetivos, y repasar las dificultades en el logro de los anteriores.

Asi como los equipos de fútbol se concentran para establecer cómo van a trabajar de allí en adelante, los equipos de la empresa pueden aprovechar para … armar la pre-temporada.

La presión y la exigencia sobre la gente no hace más que generar mayor resistencia y estados de ánimo que cierran las posibilidades. Como en toda pre-temporada podemos aportarles algo de oxígeno, para transitar mejor el último tramo del año y aprovechar el mes de diciembre para incrementar los recursos de las personas.

Es hora de transformar el término Recursos Humanos por la de Humanos con Recursos, y éstos requieren ser renovados año a año. Diciembre y Enero son buenos meses para proveerlos.

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