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Como lograr que los niños lean en vacaciones

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Por: Marcela Sisto, Coordinadora Pedagógica de Fundación Leer

En primer lugar, ayuda a desarrollar el vocabulario. El niño aprende el significado de las palabras al escucharlas en el contexto.
La segunda razón, es que a través de las historias, incorporan paulatinamente la correcta construcción de las oraciones.
La manera más fácil de aprender la sintaxis de cualquier idioma es al escucharlo y usarlo continuamente.
También los niños a quienes se les ha leído están más motivados a leer.
Asimismo, las oportunidades de acceso a situaciones de lectura determinan la pronunciación correcta, el significado y uso de los signos de puntuación (indicando la expresión), los diferentes estilos usados en la lectura de papá y de mamá quedan todos más claros por medio de la lectura en voz alta.
La lectura ayuda a desarrollar mecanismos complejos en el cerebro como la comprensión, la anticipación, la predicción. Entran en juego muchas habilidades que se necesita para la inserción en nuestra sociedad. Permite entender distintos mundos y desarrollar una actitud de empatía hacia el conocimiento del otro, enseña acerca de muchas ciencias. Y también otorga un pensamiento crítico.
El desarrollo de un niño desde que nace y hasta los 5 años es clave en todos los aspectos: intelectual, psicomotriz, social….El aspecto lingüístico no queda afuera. El lenguaje acompaña la mayoría de las actividades que realiza, es la base de la comunicación social y contribuye a formar su pensamiento. Al igual que el niño entiende el lenguaje antes de estar en condiciones de utilizar la palabra, puede también, incluso, entender el lenguaje escrito antes de poder hablarlo.

Algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir un libro La selección de libros infantiles

Para elegir acertadamente los libros que se ofrecerán a los niños, conviene tener en cuenta algunas cuestiones.

La calidad literaria
Existen distintos criterios para seleccionar libros para niños, sin embargo, nunca debe dejarse de lado el relacionado con la calidad literaria. Ahora bien, cualquier persona no experta en el tema puede preguntarse cómo se reconoce esa calidad. La respuesta es sencilla.
Un buen libro para niños debe resultar divertido, emocionante, atrapante, interesante o conmovedor para cualquier adulto. Si un adulto puede disfrutar de un libro, aunque esté destinado a niños de dos años, seguramente le gustará también al pequeño.
Si es un texto narrativo, debe contar una buena historia, tener suspenso o generar ganas de seguir leyendo.
Si es un poema o una canción, debe atender a la musicalidad.
En todos los casos, debe combinar de manera sorprendente o especial las palabras que usamos todos los días.
El texto tiene que poder conmover al lector en algún sentido: provocar risa, tristeza, nostalgia, miedo, ganas de vivir algo igual.
El texto tiene que mostrarnos de algún modo nuestra propia realidad, aunque haga referencia a un mundo lejano.
Los personajes deben poder revelarnos alguna faceta del ser humano, para poder reflexionar sobre ella.

Las imágenes
Otro aspecto importante en esta selección es el que se relaciona con la calidad de las imágenes y de la edición. En los primeros años de vida, los niños ven a los libros como una clase especial de juguetes y, al igual que éstos, deben ser visualmente atractivos.
Las imágenes deben permitir reconocer con claridad los rasgos de los objetos, especialmente en los libros destinados a los más pequeños, es decir, deben ser claras y legibles. A medida que los niños crecen, se les pueden ofrecer ilustraciones más complejas y abstractas.
Las imágenes no deben ser una mera copia de la realidad. Como todas las obras de arte, deben ser sugerentes y facilitar un despliegue de miradas. En otras palabras, debe observarse que las ilustraciones no sean estereotipadas o excesivamente realistas, sino ofrecer una visión del artista.
Las ilustraciones deben ser sorprendentes. La televisión suele crear en los niños un acostumbramiento al mundo de la imagen. Por eso, las que aparecen en los libros deben poder sorprenderlo en algún punto, tener la capacidad de mostrarle otros puntos de vista, generar un extrañamiento.

La variedad
Otra cuestión a tener en cuenta a la hora de seleccionar libros para niños es la de la variedad. Los niños se encuentran en pleno proceso de aprendizaje y crecimiento, por lo que necesitan conocer distintas formas, usos y funciones del lenguaje y de los libros. Esto les permitirá diferenciarlos e ir formando criterios propios para elegir los que más le gustan.
La variedad permite también desarrollar el gusto por la lectura. Es posible que muchos niños digan que no les gusta leer por el simple hecho de que no se han encontrado aún con un libro que les cause alguna emoción.
Una buena selección de libros para niños debe incluir: cuentos, novelas, poemas, canciones, chistes, biografías, experimentos, informaciones sobre temas diversos, historietas, leyendas, enigmas, juegos, instrucciones. A su vez, los textos literarios deben contemplar variadas temáticas: amor, humor, fantasía, terror, ciencia ficción, conflictos humanos, misterio y otros que a los chicos los motiven.

10 propuestas para motivarlos a leer en vacaciones
1. Que nos vean leer.
2. Leerle nosotros.
3. Contarles cuentos e historias.
4. Ofrecerles materiales atractivos y adecuados para motivarlos a la lectura
5. Leer con ellos
6. Invitarlos a escribir
7. Visitar un museo y recopilar información sobre temas de su interés.
8. Realizar un paseo al aire libre y elaborar una lista de libros a consultar sobre temas de la naturaleza. Por ejemplo, sobre pájaros o insectos.
9. Chocolatada con historias: una merienda especial para compartir cuentos e historias de su niñez o las historias que les contaban sus padres o abuelos.
10. Entre hermanos: los mayores pueden leer a los más chiquitos. También pueden representar una obra de títeres.

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