Inicio Empresas y Negocios Con o sin techo, un auto para todos los días

Con o sin techo, un auto para todos los días

Son cada vez más los modelos que se promocionan para diferentes usos. Y si bien hay casos en que ciertos vehículos pueden adaptarse a diferentes situaciones o condiciones, terminan siendo realmente efectivos para la finalidad que han sido creados. Sin embargo, los cabrio de techo duro son en verdad dos vehículos en uno: de un modo puede ser una auténtica cupé y del otro, un atractivo convertible, en ambos casos de cuatro plazas. Como esta nueva versión del Renault Mégane, que llega al mercado para dar pelea en un segmento de nicho, pero que crece día a día.

Este modelo de la marca del rombo nació a principios de 2003, al mismo tiempo que su principal rival, el Peugeot 307 CC. Y si bien arriba recién ahora, tres años después de la llegada del vehículo del “León”, su diseño parece no haber sufrido el paso del tiempo. A golpe de vista, su figura se asemeja a la del Mégane de cuatro puertas, especialmente la trompa. Pero lo cierto es que se trata de un auto muy distinto en sus proporciones. Además, el sector trasero es totalmente diferente, ya que allí es donde aloja el techo una vez plegado.

La conversión de cupé a cabrio es rápida y sencilla. El único procedimiento manual que hay que hacer es apretar un botón y en poco más de 20 segundos ya estamos a cielo abierto. Como gran novedad, este Mégane cuenta con un techo de vidrio, salvo los parantes laterales, claro, que ofrece una sensación extra a la de la variante cabrio. Sin embargo, la cortina deslizable que cubre el interior del techo tiene pequeñas perforaciones por donde se filtra la luz del sol y que obligan a un trabajo extra del aire acondicionado en días de mucho calor.

El Mégane Coupé Cabriolet se ofrece aquí en una única versión con motor naftero de 2.0 litros y 136 caballos. Su funcionamiento no es explosivo ni “nervioso”, pero entrega la potencia en forma pareja en un amplio rango de revoluciones. La caja de cambios de seis velocidades acompaña a la perfección y permite llevar el motor relajado.

El sistema de suspensiones está en sintonía con el funcionamiento del motor. Una amortiguación más bien blanda, hace de este Renault un auto sumamente confortable, ideal para pasear y para el uso cotidiano. Sí se aprecia algo de pérdida de rigidez cuando no está el techo puesto, aunque esto es común en este tipo autos.

Con un precio de $ 124.500, este Mégane es ideal para disfrutar a cielo abierto y también para darle un verdadero uso cotidiano.


Fuente: Clarín

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