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Crece el número de jefes jóvenes en Latinoamérica

Flexibilidad y creatividad son dos cuestiones que ganan espacio en épocas de homeworking, guiados por la oferta tecnológica existente. En este marco, la relación jefe-empleado muda, con vínculos más estrechos y mejor reconocidos, envueltos en una tendencia que se extiende en distintos ámbitos laborales de Iberoamérica: jefes jóvenes.

Según la cuarta Encuesta de Empleo realizada por Universia (http://www.universia.net), la red de universidades presente en 23 países de Iberoamérica, y Trabajando.com (http://www.trabajando.com), una comunidad laboral formada por una amplia red de sitios asociados, cuya temática fue Relación con tu jefe, el 26% respondió que su superior tiene entre 28 y 37 años, poco por debajo de la mayoría (48%) que reveló que su jefe tiene más de 42 años.

La juventud trae consigo nuevas formas de vincularse entre unos y otros, alejando la vieja teoría del jefe enemigo. En este sentido, solo el 7% de los encuestados respondió que su actual relación es mala. No solo eso, los datos demuestran un panorama completamente favorable: el 42% sostuvo que su relación es buena, seguida por el 29% que contestó que es muy buena.

Ante la posibilidad de resaltar un aspecto del jefe, la mayoría (19%) se queda con la flexibilidad laboral, seguida de cerca por la confianza depositada en el empleado (17%) y la posibilidad de desempeñarse con autonomía (13%).

Aunque todo pareciera tener un límite. Buena o mala, la relación jefe-empleado se maneja dentro de un horario determinado. Es que el 85% respondió que no comparte una relación extra laboral con su superior. En tanto, del 15% que sí lo hace, se conoció que el 73% tiene un vínculo de tipo social, seguido de lejos por uno familiar (12%). Y el amor: ¿en qué posición queda? El 4% contestó tener un vínculo de pareja.

Por su parte, al momento de caracterizar al jefe, surge una dualidad. Algunos (26%) se mantienen en la línea positiva y destacan el reparto de tareas y el fomento de la creatividad, aunque el 21% marca una personalidad autoritaria. La división continúa con porcentajes inferiores: un 17% los tildan de ausentes, mientras que el 16% los consideran buenos líderes.

Ser claros a la hora de dirigirse al personal a cargo favorece a un jefe en su desempeño y al del resto del equipo para alcanzar determinados objetivos. Tal es la importancia de este punto que la mayoría de los encuestados (17%) señaló que ser un mal comunicador es la característica que más le molesta de su jefe. Sentirse reconocido (15%) es otra de las exigencias de los empleados.

Finalmente, Universia y Trabajando.com propusieron conocer cómo se presenta el mapa de responsabilidades laborales en relación a los géneros. De esta manera, se conoció que la mayoría (62%) tiene de jefe a un hombre, mientras que el 38% a una mujer, lo que muestra un marcado crecimiento del rol femenino en altos cargos. Pero: ¿qué prefieren los empleados? El 65% indicó que le gustaría que su superior fuese un varón.

Del estudio, realizado en 8 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Puerto Rico y Uruguay), participaron 5.575 personas. Entre los encuestados aparece una igual presencia masculina que una femenina (50%). En cuanto a edad, el 70% reveló tener más de 27 años, seguido por un 25% de entre 21 y 26. El perfil de la mayoría de los encuestados (44%) es universitario, seguido por un 17% que indicó ser universitario en curso.

Por último, es importante señalar que el estudio se desarrolla en conjunto entre Universia y Trabajando.com con el objetivo de conocer las impresiones de los universitarios en relación a la formación y el trabajo.

El caso argentino
Con amplia superioridad masculina (67%) por sobre la femenina (33%) en puestos jerárquicos, los 892 participantes argentinos dejaron a la vista que en el país viene surgiendo un perfil joven en el mencionado sector: el 22% tiene un jefe de 28 a 37 años.

La relación de esta franja etaria con la tecnología y el conocimiento del que disponen para el manejo de dispositivos móviles, los convierten en empleados con potencial crecimiento en sus respectivos lugares de trabajo. No obstante, hasta el momento la experiencia parece tener mayor peso: el 56% identificó que su jefe tiene más de 42 años.

Por su parte, ante la posibilidad de poder elegir el sexo de su jefe, la mayoría (70%) se inclina por los varones. Aunque este detalle no pareciera ser un condicionante a la hora de calificar su relación actual: sea uno u otro, para el 38% el vínculo es bueno, seguido del 31% que lo calificó como muy bueno.

En este sentido, vale recordar que en la segunda encuesta del año que realizaron Universia y Trabajando.com, en la que participaron 892 encuestados argentinos, el 68% reconoció que aceptaría a su jefe como un contacto en las redes sociales.

Sin embargo, al igual que en el resto de Latinoamérica, la buena relación manifestada entre jefe y empleado se mantiene dentro del horario laboral. La mayoría (88%) no comparte una relación fuera del trabajo con su superior, y entre el 12% que sí lo hace, el 75% lo aprovecha para mantener un vínculo social o lo une un parentesco familiar (14%). En tanto, solo el 5% une amor y trabajo.

Respeto, confianza, manejo de los tiempos. ¿Qué condiciones debe tener un buen jefe para ser reconocido como tal? Algunos disponen de algunas características que los favorecen, sea innato o adquirido con el paso del tiempo. Pero existen otros que muestran ciertas falencias en su desempeño. En referencia a esta cuestión, para la mayoría de los encuestados (17%) el ser un mal comunicador es una de las cuestiones que más le molesta de los jefes, seguido de cerca (16%) por el desconocimiento del trabajo realizado por el empleado. Asimismo, no afrontar ni resolver los problemas (14%) y no saber escuchar (12%) también son detalles para trabajar y mejorar.

Del lado contrario, existen algunos aspectos valorables de los jefes que contribuyen al buen clima laboral. Entre ellos, los encuestados destacaron, por sobre todas las posibilidades, la flexibilidad laboral (20%), mientras que también valoran en gran medida (18%) la confianza depositada en ellos. De cerca, y en relación a las dos cuestiones antes señaladas, lo sigue la autonomía que se les ofrece para realizar el trabajo (14%).

Teniendo en cuenta tanto las características positivas como las negativas, los encuestados argentinos calificaron a sus jefes. Al igual que en el resto de Latinoamérica, el panorama aparece dividido: el 25% indicó que delega tareas y fomenta la creatividad pero, del otro lado, el 24% lo encuentra autoritario.

Por último, en lo que respecta al perfil de los participantes de la cuarta encuesta de empleo, aparece una mayor presencia femenina (53%) de más de 27 años (76%), seguida por de entre 21 y 26 (21%). En cuanto al nivel de estudios, el 38% es graduado universitario.

En referencia al tema analizado, Bertie Benegas Lynch, Director General de Universia Argentina, sostuvo: “Los resultados muestran el surgimiento de un perfil joven entre los cargos superiores, una tendencia que puede acentuarse de la mano de las nuevas tecnologías”, para luego agregar: “Su forma de dirigir el trabajo es aceptada por los empleados, que buscan autonomía y flexibilidad”.

En tanto, Pablo Molouny, Gerente General de Trabajando.com Argentina, explicó: “Antes, la relación jefe-empleado en muchos casos era una relación de respeto, temor, con tinte autoritario, pero actualmente los nuevos jefes o líderes jóvenes establecen una nueva forma de relacionarse”.

Luego, Molouny completó su idea: “En el ámbito de trabajo se generan nuevos espacios de comunicación, donde se valora la diversidad de opinión, se comparten experiencias y conocimientos, se interactúa de forma interdisciplinaria entre miembros de un mismo equipo como de equipos de otro sector, hacer más partícipe de las decisiones a todos los empleados es un objetivo actual. Se trata de crear una sinergia colectiva para lograr mejores resultados. Las relaciones van mutando de jerárquicas verticalistas a relaciones de partnership, donde el respeto se gana con el ejemplo y el liderazgo y no solo con la posición dentro del organigrama”.

Por su parte, desde el área de Gestión y Desarrollo de Personas del Banco Santander Río, Ana Magallanes, Jefa de Empleos y Selección, informó: “Los empleados buscan en sus jefes lo mismos que ellos buscaban en los suyos antes de serlo, y a medida que las nuevas generaciones alcanzan cargos superiores se va acortando la brecha etaria. Este concepto permite que los nuevos líderes se caractericen por estrechar relaciones cercanas basadas en la flexibilidad y autonomía, aspectos que ellos también exigirán a sus jefes. Si bien el seguimiento y acompañamiento suele ser necesario, cuanta mayor libertad para crear y gestionar tengan, mejor será el rendimiento y la actitud que los empleados impriman a sus trabajos”.

A modo de cierre, Magallanes sostuvo: “Por otro parte, el clima laboral no es algo que se deje de lado y tiene la misma o mayor implicancia en la relación que luego se establezca entre jefe y empleado. En un equipo donde predomine el buen clima, el vínculo será más estrecho y tenderá a propagarse a otros ámbitos además del laboral. No obstante, el límite en ocasiones puede tornarse delgado, así aquellos aspectos positivos impulsan la buena relación, cualquier incidente puede ser detonante para que la misma se destruya en forma más acelerada de lo que se construyó”.

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