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Cuotas, rebajas y promos, una ola que ya está cambiando los hábitos de consumo

La pregunta del millón: cómo resistir tantas tentaciones juntas. En los últimos meses, bancos, marcas, fabricantes, shoppings, supermercados y tarjetas de crédito desataron un verdadero festival de promociones y beneficios, que incluyen hasta 60 cuotas sin interés y descuentos que llegan hasta el 50%.

Los LCD y las notebooks son los principales protagonistas de un boom, pero cada día se suman nuevos productos: además de electrónicos y bienes durables, hoy es posible conseguir financiación holgada y rebajas en casi todo: pasajes aéreos, indumentaria, abonos a espectáculos, muebles, comestibles, productos de perfumería, entre otras cosas.

Los bancos y las cadenas de retail, los principales impulsores del fenómeno, buscan así fidelizar y aumentar el consumo. Y creen que estas acciones promocionales son acotadas, pero los analistas advierten cambios profundos en los hábitos de consumo.

“Cuando surgieron por primera vez las cuotas sin interés, en 2001, también se pensó lo mismo, que era algo puntual para reactivar el consumo con tarjeta, y no se pudo. Para la gente es un piso muy difícil de sacar”, admite Jorge Colombatti, ejecutivo de Mastercard. “Las promociones, hoy, son una variable del consumo”, completa Jorge González, analista de la consultora CCR.

La última etapa de esta guerra comenzó el 27 de febrero, cuando el Santander Río y el BBVA Francés acordaron con Garbarino y Frávega, respectivamente, para ofrecer planes de 50 cuotas sin interés y descuentos del 20% en 12 pagos para LCD y notebooks.

Hoy, a poco más de tres meses, casi todos los bancos y las cadenas ofrecen cosas parecidas y suben la apuesta. Un ejemplo reciente: el Río con Despegar.com lanzó una promo por la cual se pueden abonar pasajes aéreos en 50 pagos sin recargo. Y los shoppings retomaron las promociones de los días con descuentos de entre el 20 y el 30%.

Son todas estrategias muy agresivas; sin embargo, el principal objetivo de los bancos es no perder clientes. “Hay una política de financiar toda clase de consumo, y la nuestra apunta a que nuestra tarjeta no sea menos competitiva”, reconoce Víctor Bescós, gerente de Productos del Ciudad. Es un efecto cascada, y contagioso. “La competencia es muy fuerte, y hay una gran disponibilidad de acceso a las tarjetas de crédito”, añade el ejecutivo.

Tanta disponibilidad de crédito se puede traducir en números. Según datos del Banco Central, en el mercado hay activas más de 37 millones de tarjetas de crédito y débito (ver infografía pág. 11). Esto sin contar con los plásticos que otorgan los hipermercados y algunos retails, que cuentan con sus propios medios de financiación. La bola crece: allí donde están las ofertas, están los bancos. En los principales puntos de venta de electrónicos se otorgan en el acto tarjetas de crédito para que el público pueda aprovechar la promoción.

“La herramienta de descuentos surgió como necesidad de incentivar el consumo. Pensamos que eran un plan de corto alcance, pero dio buen resultado y fue evolucionando”, resume Gonzalo Beigbeder, gerente de Nuevos Negocios y Convenios del Francés.

Este ejecutivo resalta que el otro interés para las entidades es aumentar el consumo de las tarjetas. “Hay que sacarle preponderancia al pago en efectivo. Y los bancos estamos ganando en intermediación de transacciones”, proclama. El efectivo es el gran dominador del mercado: cerca del 70% de las compras minoristas se hacen cash.

De todos modos, no todos comulgan con esta filosofía promocional. “Creemos que los descuentos y las cuotas son parte de los beneficios para fidelización, pero no creo que esa sea la manera de sostener una relación en el tiempo, sino ofreciendo más servicios”, sostiene Leonardo Maglia, gerente de Marketing del Comafi. La entidad también firmó con varias cadenas y supermercados planes en cuotas y descuentos, pero con porcentajes menores. Maglia sostiene que el boom “va a perdurar por un tiempo, pero no podrá sostenerse”.

La fiesta tiene costos: los descuentos y la financiación los afrontan las marcas, las cadenas o los bancos, según el caso. Y todos recuerdan lo que pasó con la indumentaria. El año pasado y para amortiguar los efectos de la crisis, lanzaron promociones y descuentos en plena temporada, una estrategia que se imaginó provisoria y que se consolidó. Algunos negocios y fabricantes se quejan porque perdieron rentabilidad, pero la mayoría sostiene esa metodología para no perder clientes.

Tarjetas y bancos coinciden en que el furor por las cuotas y las rebajas son acciones puntuales para aprovechar el Mundial. Pero hay lecturas para todos los gustos. Colombatti, de Mastercard, opina: “Mientras bancos y comercios tengan rentabilidad, esto continuará”. Beigbeder, del Francés, jura que las 50 cuotas sin interés “terminan en julio, pero eso lo vamos a evaluar un poco más adelante”.

El nivel de endeudamiento de la población, producto de la olas promocionales, para Mariano Lamothe, economista jefe de Abeceb.com, es crucial. El experto sostiene que si bien el pago de las cuotas viene ganando terreno sobre los salarios, aún no se perciben riesgos. “Hay abundancia de crédito, pero esto tiene un techo y todavía se está lejos de la saturación”, tranquilizó.


Fuente: Clarín

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