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Día Mundial de la Salud 2013

Como todos los años, el 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud. La OMS elige para ese día un tópico especial que manifiesta el interés y preocupación para la salud pública mundial. Este año, hablamos de hipertensión. Pero ¿qué es la hipertensión? ¿qué la causa? ¿cómo se trata?

¿Qué es? : La hipertensión arterial (HTA) uno de los problemas más importantes de salud pública, es una enfermedad crónica caracterizada por un aumento de las cifras de la presión sanguínea en las arterias. Puede no dar síntomas durante mucho tiempo y, si no se trata, puede desencadenar complicaciones severas como un infarto de miocardio, una hemorragia o trombosis cerebral, lo que se puede evitar si se controla adecuadamente.

Cifras de presión sistólica superiores a 139 mmHg y/o de presión diastólica mayores a 89 mmHg, están asociadas con un aumento del riesgo de aterosclerosis. Esta ocurre cuando las arterias se endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre.

La hipertensión arterial es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como para la enfermedad cerebrovascular y renal. Los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres, situación que se iguala cuando la mujer llega a la menopausia.

Causa: En el 90 % de los casos la causa de la HTA es desconocida, por lo cual se denomina «hipertensión arterial esencial o idiopática», y presenta una fuerte influencia hereditaria. Entre el 5 y 10% de los casos existe una causa directamente responsable de la elevación de las cifras tensionales. A esta forma de hipertensión se la denomina «hipertensión secundaria» que puede ser tratada y desaparecer para siempre sin requerir tratamiento a largo plazo. En este caso los problemas pueden estar en algunas glándulas como la suprarrenal, la tiroides, la hipófisis; o puede estar en el riñón o en las arterias renales, en la aorta (coartación de aorta), o puede deberse menos frecuentemente a algunas causas neurogénicas. También la apnea de sueño es causa de hipertensión arterial, y algunas enfermedades autoinmunes pueden presentarla. A su vez pueden agravarla o perpetuarla algunos hábitos y costumbres sociales como la obesidad, la sensibilidad al sodio, el consumo excesivo de alcohol, el uso de anticonceptivos orales y un estilo de vida muy sedentario.

Diagnostico: Mucha gente tiene la presión arterial elevada durante años sin saberlo. Por ello pueden desarrollar cardiopatía y problemas renales sin conocer su diagnóstico de hipertensión arterial. La única manera de detectarla en sus inicios es con controles periódicos.

Se considera presión arterial normal cuando su valor se encuentra por debajo de 140/90 mmHg. Valores iguales o superiores a este, determinan un diagnóstico de hipertensión arterial

Algunos pacientes pueden presentar dolores de cabeza, náuseas o vómitos, confusión, cambios en la visión o sangrado nasal, lo que puede dar cuenta de una forma grave y peligrosa de presión arterial alta conocida como hipertensión maligna. En estos casos, el médico deberá llevar a cabo un examen físico para buscar signos de cardiopatía, daño a los ojos, el sistema nervioso central, las arterias periféricas, y los riñones que son los órganos que mas suelen afectarse. Se le harán exámenes para buscar niveles altos de colesterol, electrocardiogramas, ecocardiogragramas para la repercusión cardiaca y ecografías y análisis de sangre y orina para evaluar la afectación renal.
FORMA CORRECTA DE MEDIR LA PRESIÓN: Para medir correctamente la presión arterial el individuo debe estar, de preferencia sentado, con la espalda recostada contra el respaldo y el miembro superior deberá reposar sobre una superficie a la altura del corazón; las plantas de los pies deben estar apoyadas sobre el piso sin cruzar las piernas. Después de algunos minutos de reposo se coloca un mango de tamaño apropiado (que cubra 2/3 de la longitud del brazo) en la parte media del brazo del paciente ( sin que haya ropa entre la piel y el mango),. El tensiómetro debe ser calibrado periódicamente. Si se hacen tomas sucesivas, como es aconsejable, deberá dejarse un intervalo de por lo menos un minuto entre medida y medida. Se estima que las cifras de presión en el hogar son en promedio 5 mmHg menores que en el consultorio, tanto para la presión sistólica como para la diastólica.

Tratamiento: La hipertensión no puede curarse en la mayoría de los casos, pero puede controlarse. En general debe seguirse un tratamiento regular de por vida para bajar la presión y mantenerla estable.

Se recomienda, en primer, lugar cambios en el estilo de vida. En caso de tener sobrepeso, se deberá seguir una dieta adecuada, reducir el consumo de sal, que no debe ser superior a 4-6 g/día, evitando agregar sal a las comidas y los productos elaborados y en conserva.

Es aconsejable consumir legumbres, frutas y verduras, alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados y pobre en grasas saturadas. Se debe reducir la ingesta de alcohol y de café y no fumar. Además se recomienda hacer ejercicio con regularidad, de 30 a 45 minutos diarios o 150 minutos divididos en 5 días. Resulta útil caminar, correr moderadamente, nadar o ir en bicicleta.

Además de los cambios en el estilo de vida, existen numerosos fármacos para controlar la presión arterial. Pero éstos, son sólo parte del tratamiento. Los pacientes hipertensos que cumplen su tratamiento tienen menos probabilidades de desarrollar hipertensión grave o insuficiencia cardíaca congestiva. Siga las recomendaciones del médico para modificar, tratar o controlar posibles causas de hipertensión arterial.