Inicio Empresas y Negocios Disfrute y efectividad van de las manos

Disfrute y efectividad van de las manos

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Por: Vianney del Valle Vallenilla Peña

La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante como para que le demos tanta importancia. Lo placebo se percibe cuando ejecutamos aquello que nos impulsa el corazón, pues “Complaceré” es el significado de esta palabra, y lo alcanzamos al saber conscientemente qué es lo que hacemos y, sobre todo, por qué lo hacemos.

Una persona puede hacerse feliz, a sí misma, tan solo cambiando los contenidos de su mente, de su programación, considerando todo aquello que la rodea como situaciones, que están ahí, por una razón, pero que necesariamente, no son signatarias de su infelicidad o desdicha, dado que cada individuo toma o desecha de la vida, de acuerdo con su intencionalidad e intereses, sus valores y prejuicios.

Lo que sí está claro, es que todos podemos encontrar los poderes ocultos del placebo, sólo se requiere forjar unos nuevos paradigmas de vida y entender, que únicamente nosotros podemos decidir vivir en plenitud, sentir satisfacción con todas las actividades que realicemos, incluso vivir con quien queramos y expresarnos con asertividad, aprendiendo a decir NO o SÍ, cuando el criterio propio lo sugiera, trabajar en lo que nos apasiona, y despertar la creatividad.

El pensamiento positivo, la decisión de estar de pie, es un arma mucho más eficaz de lo que creemos, pues está comprobado que somos pensamiento en acción, y Si lo que forjamos en nuestra mente es ligero, cómodo, agradable, así también será la actitud que adoptemos ante cualquier acontecimiento.

El placebo es el remedio al cual todos podemos acceder, utilizando al máximo nuestra imaginación, la fantasía, la esperanza y el optimismo, así como lo han hecho, para sobrevivir, muchas personas que físicamente fueron prisioneras o sometidos a situaciones infrahumanas.

Ellos se han escapado con sus mentes, buscando los mejores pensamientos y vivencias para recordar y, así, evadir el dolor, las torturas y el abandono. Es evidente entonces, que un mismo hecho puede afectar, a dos personas, de distintas maneras, todo va a depender de la percepción de cada uno, de cómo lo interpreten y el nivel de atención que puedan darle.

Efectivamente, cuando admitimos, en primer lugar, que la actitud positiva es un bálsamo curativo comprobado, que ayuda a superar los escollos más fuertes que podamos tener, se hace más fácil abocarnos a los pensamientos generadores de automotivación, bienestar, confort y satisfacción, y por otro lado, entendemos que no todo lo material es importante y urgente, que existen cosas de las cuales podemos prescindir para vivir sin presión, sin esas angustian que roban la paz, el sosiego, dado que sólo producen una felicidad momentánea, porque “hoy queremos algo afanosamente y pronto lo echamos al olvido”.

Ser feliz es una decisión y para ello, no debemos apegarnos a nada ni a nadie.. Debemos vivir momento a momento, con los cinco sentidos, es decir, ver, oler, tocar, degustar, escuchar en su justa dimensión. Entender que la riqueza depende del concepto que tengamos de ella, pues existen muchos pobres ricos, así como muchos ricos pobres de pensamiento, voluntad, libertad y de amor.

Vivamos sin apegos, .No tenemos nada seguro, todo es prestado, mientras estemos en este mundo. El éxito está en disfrutar lo que poseemos mientras sea posible, en lograr las metas personales y profesionales, saber que somos capaces de edificar, de llegar hasta donde queramos, que podemos ser pioneros de éxitos y dejar un camino arado para un mañana mejor, sin afán ni obsesiones, porque eso conduce al miedo y el miedo trae infelicidad, lástima que a veces es muy tarde cuando comprendemos que ser feliz es muy sencillo.

Basta con levantarse y dar gracias a Dios por cada día, reconocer que somos excelentes en lo que hacemos, mirar al frente llenos de esperanzas y gozar de todo aquello que realicemos, porque no es más feliz quien puede, sino quien quiere.

Ya no vivamos más en esa maraña de complicaciones que tejemos nosotros con la avalancha de pensamientos de pérdidas, temores, angustias y visiones fatalistas.

Sonriamos a la vida, pensemos que tenemos mucho por que vivir, el sonreír, transforma todo nuestro sistema, la musculatura deja la tensión, es como estar en un clima de éxtasis y es en ese momento cuando sentimos que somos privilegiados, prósperos, efectivos y triunfadores. ¿Para qué luchar y dejar de vivir por algo, que al final nos dejará vacíos, solos e insatisfechos? Enamorémonos de todo lo que hagamos y así estaremos viviendo más efectivamente. Nuestro cerebro es sabio, él produce la endorfina, hormona responsable de aumentar la alegría. Condición que nos hace sentir bien.

Cuando la endorfina comienza a proporcionar dosis considerables, se incrementa el amor por la vida, las cosas insignificantes que observamos diariamente comienzan a causarnos nuevas sensaciones., porque ella Cumple una función muy importante en el equilibrio entre la depresión y la vitalidad, entre la apatía y el interés, entre el simple sentir y el vibrar de emoción.

En consecuencia, Si enfrentamos las situaciones con una actitud optimista, lograremos aumentar la producción de esta hormona y así podremos vivir situaciones agradables, aprovechar las oportunidades, ser más efectivos, vivir saludables, activos y eficaces.

Sonriamos cada día más, hasta llegar a ser facilitadores del buen humor, ya que la risa, es un excelente antídoto contra la depresión, un magnífico estimulante del cuerpo y la mente.

Y……………………………………………. ¿tu humor cómo está?.


Fuente: GestioPolis

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