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Distinción todo terreno

En un mercado cada vez más competitivo, las marcas deben multiplicar sus modelos si no quieren perder terreno frente a los rivales.

Con cada vez más segmentos, diseñadores y fabricantes se esfuerzan para mantenerse en la vanguardia de la tecnología y el confort.

El nuevo Mercedes-Benz GLK es un modelo que llega para competir entre los crossover. Se trata de un sport utility compacto que conjuga tecnología de punta, elevadísimo nivel de equipamiento, tracción integral y, por supuesto, la calidad superlativa de Mercedes-Benz.

Preparado para competir directamente con el BMW X3 y el Audi Q5, está equipado con un motor V6 de 2996 CC, acompañado por la excelente caja automática 7G Tronic de siete marchas con modos sport, confort y opción secuencial (cambio con levas en el volante).

La primera impresión al verlo es la de un vehículo con un diseño moderno, pero no audaz, que toma rasgos de su hermano mayor, la Clase GL, especialmente en sus laterales, con nervaduras que se elevan hacia atrás.

Esa sensación de robustez y dinamismo es un anticipo que se confirma plenamente una vez que ponemos el vehículo en marcha.

Es ágil en el tránsito urbano, con suspensiones que no castigan en absoluto a sus ocupantes. Pero es en la ruta donde este modelo sorprende por su desempeño dinámico.

Tiene sistema de tracción integral permanente 4Matic, que reparte la potencia entre los dos ejes, 45 por ciento en el delantero y 55 en el posterior.

La tracción integral trabaja en conjunto con otros dispositivos, como el ESP (control de estabilidad) y el Agility Control, que adapta la resistencia de los amortiguadores a las condiciones de conducción. Esa combinación da como resultado una conducción segura tanto en el asfalto como fuera de ruta.

La conducción es, como dijimos, muy placentera. El GLK hace todo bien y nos permite olvidar que estamos en un SUU, ya que tiene el comportamiento de una berlina de lujo.

La dirección es eficiente, sumamente ligera para las maniobras de estacionamiento, pero se endurece a medida que aumentamos la velocidad, para dar siempre la mejor condición de manejo.

El ambiente interior es amplio y agradable (climatizador automático de dos zonas, techo solar panorámico, audio de alta fidelidad, excelente iluminación y varios portaobjetos), y los pasajeros viajan siempre bien protegidos gracias a los numerosos elementos de seguridad, entre los que se destacan los múltiples airbags (delanteros, laterales, de cortina y de rodilla); el ABS de última generación con un progarama que lo adapta también en el off road; apoyacabezas activos; cinturones de seguridad de tres puntos con pretensores adaptativos, y la sujeción Isofix para butacas infantiles.

El GLK tiene una longitud de 4,525 metros, mide 1,840 de ancho y 1,689 de alto. Con un peso en orden de marcha de 1830 kilogramos, alcanza una velocidad máxima de 210 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos. El consumo es muy razonable para un vehículo de ese peso y potencia: 14,1 litros cada 100 kilómetros en ciudad y 8,3 en ruta (a 90 km/h), cifras que le dan una buena autonomía gracias a un tanque de 66 litros. El GLK cuesta 72.900 dólares.