Inicio Empresas y Negocios Dólar electoral: ¿Luz verde para el tipo de cambio?

Dólar electoral: ¿Luz verde para el tipo de cambio?

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Por: Patricio Colomb

Al analizar la evolución histórica del dólar en el mercado local queda claro que su valor no es ajeno a los sucesos políticos del país y a las especulaciones que los agentes realizan sobre los posibles resultados electorales. Teniendo en cuenta esto, y en función de las próximas elecciones legislativas, cabe preguntarse: ¿Qué variables, cuentas o agregados económicos debemos observar para comprender la evolución del tipo de cambio en los próximos meses? ¿Cuáles son las expectativas, tanto del gobierno como del público, respecto al dólar pre y postelectoral?

Para comenzar a contestar estas preguntas debemos tener en cuenta que los cambios en las tenencias de divisas son relativamente normales en períodos pre y postelectorales. Asimismo, es importante recordar que se trata de comicios legislativos y no presidenciales, con lo cual es esperable que la especulación sea menor que la estimada por algunos analistas. No obstante, las posibilidades de que durante junio y julio se observe una mayor presión cambiaria son reales. Más aún teniendo en cuenta que la población argentina suele mostrarse muy pendiente de la cotización del dólar.

Al momento de analizar la evolución del tipo de cambio, uno de los principales puntos a considerar es el saldo de dólares de la balanza comercial. Esto es, la cantidad de dólares que ingresan vía exportaciones menos el monto de dólares que egresa por las importaciones. Si bien el primer cuatrimestre del año arrojó una cifra mucho mejor que la esperada (con un valor superior a los US$ 6.100 millones), gran parte del resultado se explica por la contracción del 36% en las importaciones, respecto al mismo período del año anterior. Por otro lado, se estima que durante los subsiguientes cuatrimestres el desempeño del comercio exterior sea marcadamente inferior, con lo cual el país podría experimentar una merma en el ingreso de divisas.

Un segundo punto a tener en cuenta son los compromisos financieros en dólares que deberá enfrentar el país durante el segundo semestre y en los sucesivos años. Nos limitaremos a señalar que, del total de los vencimientos de 2009 denominados en moneda extranjera, aún restan pagar aproximadamente US$ 8.000 millones. De esta manera, aún considerando las fuentes de financiamiento externo, el gobierno debería salir a conseguir cerca de US$ 4.300 millones al mercado cambiario, incrementando así la presión sobre el dólar.

Otro aspecto a considerar es la denominada fuga de capitales. Con esto nos referimos tanto a los dólares que son retirados del circuito financiero para salir del país o atesorarse de manera doméstica, como a los pesos que son convertidos en dólares para ser utilizados con algunos de los anteriores fines. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), durante el primer trimestre de 2009 se registraron US$ 5.600 millones en concepto de formación de activos externos, lo cual significa un 150% más que en mismo período el año anterior. De mantenerse este valor como promedio para los restantes trimestres, el monto anual no superaría al total registrado en 2008, aunque aún significaría una cifra elevada. Debe tenerse en cuenta que durante el transcurso del año pasado el país atravesó sin mayores sobresaltos dos mini corridas cambiarias detonadas por el conflicto entre el gobierno y el campo primero, y por la nacionalización del sistema de AFJP después. Dicho escenario de incertidumbre explicó gran parte de los US$ 23.098 millones que abandonaron el sistema financiero argentino. Las estimaciones de fuga de capitales para el
2009 son inciertas pero según la consultora privada Abeceb.com, difícilmente estén por debajo de los US$ 8.400 millones, cifra que equivale a más del 18,1% de las reservas actuales del BCRA, calculadas en US$ 46.516 millones durante el mes pasado.

Cabe destacar que la actual posición de reservas del BCRA es mucho más sólida que la existente al momento de la crisis económica- financiera de fines de 2001. Numerosos analistas sostienen que de producirse una corrida tan intensa y prolongada como la de ese año la situación podría controlarse resignando más de un tercio de las reservas totales. No obstante, algunos economistas creen que la cifra real es menor. Tanto Econviews como Estudio Bein&Asociados sostienen que el nivel de reservas disponibles está más cerca de los US$ 40.000 millones, ya que es necesario descontar los denominados pases con el Banco Internacional de Pagos (BIS). Otros analistas, como el doctor en economía Agustín Monteverde, sostienen que el monto de reservas netas es mucho menor (cercano a los US$ 20.000 millones) ya que deben tenerse en cuenta otros pasivos del BCRA, como las Lebacs y Nobacs, y las posiciones asumidas en el mercado de futuros. Más allá de las diferencias metodológicas, establecer si las reservas son suficientes o no dependerá de la evolución económica del país, del nivel de confianza de los agentes, y del grado de discrecionalidad del gobierno respecto al uso de estos fondos.

Respecto a la cotización del dólar, aunque el gobierno ha fijado un valor objetivo de $ 4 para fin de año, en plaza se habla de $ 4,8 (Morgan Stanley), $ 4,3 (JP Morgan) y $ 4,2 (HSBC), entre otras cotizaciones. Son estas expectativas (acertadas o no) las que impactan sobre la tasa de interés y, en definitiva, sobre la actividad económica. Diferentes sectores, entre ellos la Unión Industrial Argentina (UIA) y diversas cámaras agroexportadoras, presionan por llevar la divisa a un precio más elevado argumentando que la inflación ha socavado gran parte de la competitividad cambiaria. Al computar el tipo de cambio real, esta postura señala que el valor actual es similar al que había durante la convertibilidad. Por su parte, desde el BCRA aseguran que no existe tal atraso cambiario y que, de hecho, el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) estaría hasta un 14% subvaluado. Según esta posición, un dólar a $3,20 sería más representativo, teniendo en cuenta la inflación local, externa y la variación en las monedas de los principales socios comerciales del país. A su vez, aseguran que no existen motivos suficientes para esperar una devaluación de la moneda después de las elecciones, aún cuando otros países de América Latina, desde 2008 al presente, devaluaron su moneda respecto al dólar en mayor proporción que la Argentina.

Es importante señalar que las expectativas de devaluación tienen un fuerte sustento psicológico. En efecto, de acuerdo a un estudio reciente realizado por el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), el 49% de la población se maneja con la hipótesis de una devaluación tras los comicios legislativos y el 70% asegura que siente preocupación o incertidumbre cuando nota que el dólar sube levemente pero con frecuencia. Si bien el universo encuestado puede no ser representativo de todo el país, la cifra da una noción de la sensibilidad argentina respecto al mercado de cambios.

En línea con lo antedicho, el mayor temor respecto a una posible devaluación se evidencia en el aumento de la demanda minorista de dólares. Esta no parece ser una opción desacertada para el promedio de los argentinos, quienes lejos de analizar tendencias y expectativas procuran proteger el valor de sus ahorros. En efecto, en lo que va del año el dólar registró un alza de 27 centavos (7,8%), mientras que en términos interanuales el crecimiento fue de 57 centavos (18,2%).

A escasos días del 28 de junio, el clima electoral parece mover las expectativas de los agentes en la economía. Habrá que esperar hasta el día D (esta vez por Dólar) para conocer como continúa la temperatura del mercado cambiario.

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