Inicio Empresas y Negocios El emprendedor ¿nace o se hace?

El emprendedor ¿nace o se hace?

Por: Manuel Sbdar

El curso que dicto en el Master en Negocios se llama “El Emprendedor”. Pero a poco de comenzarlo pongo en dudas el propio nombre del módulo. Poner en el centro de la discusión a la “persona emprendedora” es una cuestión “ideológica”. Implica aceptar que quienes no poseen habilidades de comunicación, poder de persuasión, control interno, quienes no son creativos, perseverantes, independientes y flexibles están destinados al fracaso en sus intentos de crear sus propias empresas o están “condenados” a seguir a otros. Creo haber leído por ahí sobre la muerte del determinismo genético…

Pongo entonces el énfasis en el proceso de “hacer empresas” y lo pongo en discusión.

Una discusión antigua pero no tanto. En las escuelas de negocios este tipo de cursos es dictado, normalmente, por profesores que nunca tuvieron experiencia emprendedora. Nunca tuvieron una idea de negocio (o se inspiraron en la de otros), nunca buscaron los recursos necesarios para implementarla, nunca vendieron un proyecto, y nunca pero nunca jamás tuvieron que pagar un sueldo a fin de mes.

Suena contradictorio lo que escribo: si lo importante no es la persona emprendedora, ¿por qué no podría dictar el curso sobre “hacer empresas” un profesor cuya vida transcurre en el entorno de la atmósfera universitaria, lejos del ensordecedor ruido de la vida empresarial?

Me permito una pequeñísima referencia a Pierre Aubenque (La prudencia en Aristóteles, ed. Crítica) para aclarar mi duda:

“Los dioses no son ni justos ni valerosos, ni liberales, ni templados, pues no viven en un mundo en el que se haya de firmar contratos, afrontar peligros, distribuir sumas de dinero o moderar deseos. Los dioses no viven en el mundo de la relación, de la aventura y de las necesidades, y sería conceder a la virtud un valor que no tiene el querer atribuírsela a seres que, siendo lo que son y viviendo allí donde viven, no tienen evidentemente nada que hacer con ella”.

Hacer empresas no tiene que ver con las características de la persona pero sí con su práctica y su práctica con ese mundo. No es necesario ser un genio creativo con ideas originales, pero sí haber tenido la experiencia de detectarlas o de implementarlas. El modelo teórico, el marco conceptual en sí mismo no aporta demasiado, se transforma en contenido cuando se ponen experiencias dentro.

En los distintos cursos que dicto, confirmo que la experiencia de los alumnos participantes es de un valor inapreciable, se trata sólo de rescatarla. La experiencia de Juan Carlos, un experto en afinación de pianos, la de Alberto, un joven empresario que lleva adelante una radio FM y una revista, o la de Daniel, un empresario que fabrica e instala plantas depuradoras, entre otras, me confirman la teoría y ratifica el marco conceptual. No hay emprendedores tocados por los dioses, sino personas que siguen, de manera explícita o implícita, un proceso de manera eficiente.


Fuente: Materia Biz

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