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Envejecimiento y actividad física

Muchas de las investigaciones científicas sobre el envejecimiento humano se centran en el estudio de los telómeros, estructuras que se encuentran en los extremos de los cromosomas (ADN) y tienen como función evitar que se deterioren con el paso del tiempo y se “peguen” entre sí. Cuando los telómeros comienzan a acortarse van perdiendo su función y las células van reduciendo su capacidad de regenerarse y comienzan a envejecer. Es por ello, que pueden ser considerados como los marcadores de la edad biológica de una persona.

Pero ¿qué determina su longitud? El mantenimiento de la longitud de los telómeros influyen muchos factores. Por supuesto que la genética cumple un papel muy importante, pero existen factores ambientales que producen un acortamiento temprano y, por lo tanto, un envejecimiento más rápido. Ejemplos tenemos a montones. Dos personas de 60 años pueden parecer de 50 o de 70 según esos factores. La alimentación inadecuada, el cigarrillo, el estrés mental permanente, las infecciones crónicas, la falta de descanso crónica, la obesidad son algunos de los factores que promueven ese envejecimiento prematuro.

Una de las cosas que ha llamado la atención es la prestancia de deportistas mayores que semejan menor edad de la que realmente demuestran sus documentos. Esta observación llevó a diferentes grupos de investigación científica a tratar de encontrar las razones.

Una reciente investigación de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, en conjunto con el Departamento de Biología de la Universidad de Roma, ha demostrado que el aumento de la capacidad aeróbica de una persona está asociado con en forma directa con la longitud de los telómeros. Después de estudiar a 10 jóvenes entre 22 y 27 años (5 de los cuales eran deportistas) y 10 hombres mayores entre 66 y 76 años (5 de ellos deportistas), descubrieron que los deportistas mayores tenían una longitud de telómeros mayor que sus pares sedentarios. Esto significa que la actividad física deportiva aumenta la longitud de los telómeros. (Osthus I, Sgura A, Berardinelli F, Alsnes I y colegas. Telomere length long term endurance exercise: Does exercise training affect biological age?. A pilot study. PLoS ONE 7 (12) diciembre 2012. www.plosone.org)

No es el único trabajo científico sobre este tema. En el año 2008 fue publicado en la importante revista médica Archivos de Medicina Interna, el trabajo de los Dres. Cherkas, Hunkin, Spector y colaboradores, del King’s College de Londres. Estos profesionales estudiaron a 1200 parejas de gemelos y descubrieron que aquellos que hacían actividad física de 3 o más horas por semana, a pesar de tener la misma genética, tenían telómeros más largos que sus hermanos sedentarios. Más aún, aquellos que hacían mayor tiempo de ejercicio (más de 3 horas y media por semana) tenían telómeros del mismo tamaño que personas sedentarias con 10 años menos de edad!!. Es decir, esa actividad física promovía una edad real de 10 años menos!!

Estas nuevas investigaciones agregan motivos para iniciar y conservar una vida activa. A todos los beneficios ya demostrados que el ejercicio físico habitual produce sobre la salud como la prevención y tratamiento de enfermedades cardíacas, prevención de distintos tipos de cáncer (colon, vejiga y mama fueron los más estudiados), prevención y tratamiento de la diabetes, hipertensión arterial, alteraciones del colesterol, atenuación de los efectos de trastornos psicológicos (depresión, angustia, ansiedad), debe agregarse la prevención del envejecimiento.

Es decir, con el ejercicio físico se puede vivir más y mejor. Y, aparte, parecer más joven que lo que marca el documento.
(Cherkas L, Hunkin J, Kato B, Richards B, Gardner J, Spector T y colegas. The associationbetween physical activity in leisure time and leukocyte telomere length. Arch Intern Med. 2008;168:154-158)