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¿Estamos preparados para tomar decisiones en tiempo real?

Camino por la Puerta del Sol, entre multitud de personas. Pronto llega hasta mí una mujer ofreciéndome una octavilla con un mensaje sobre un centro de depilación y un hombre-anuncio deja claro su oferta de compra de oro convertida en camiseta. Oigo el sonido de la última canción del DJ de moda, que utiliza una operadora de móvil para anunciar su nueva oferta. Pronto el aroma de café y la enorme cola para optar a un “yogur helado con frutas” captan mi atención y me hace reflexionar en la cantidad de marketing intrusivo que nos rodea y en cómo todos esos mensajes solo buscan audiencias interesadas.

Son mensajes intrusivos que nos invaden en nuestros paseos, que llegan a nuestro sofá mientras vemos la televisión y que vemos en nuestro móvil cuando accedemos a consultar las últimas noticias. Mensajes que sólo buscan personas interesadas en los propios mensajes.

Pero, y ¿si el GPS de nuestro móvil, detectando mi posición, las últimas valoraciones y anotaciones en mi agenda sobre mis restaurantes favoritos, me propusiera ofertas de restaurantes similares cercanos, a la hora en la que debería estar empezando a sentir hambre y, además, con mi permiso, algunos de estos restaurantes pudiera detectar mi presencia cercana, para ofrecerme ofertas personalizadas en tiempo real?

Y, ¿si el GPS de mi coche, combinando la temperatura, mi historial médico y la zona en la que me encuentro, accede a consultar los niveles de polen en la zona y me recomienda comprar medicamento para lo que serán unos días complicados por mi alergia?

Este es el nuevo mundo del marketing en tiempo real, un marketing realmente personal, único para cada cliente, en cada momento. Mi marketing, mi anuncio. No me llegaran más anuncios irrelevantes, al menos no a través de mis dispositivos (móvil, coche, Tablet, …).

Suena futurista, pero lo cierto es que en UK, proveedores competidores de móvil se han unido para crear una plataforma de comercio móvil, con anuncios personalizados, que hacen que la segmentación tradicional de clientes se quede anticuada.

Las compañías, gracias a este nuevo marketing, sabrán qué ofrecer, cuándo la oferta es relevante y cómo hacer que la oferta sea real y en qué cantidad.

¿Estamos preparados para el mundo en tiempo real? Más allá, ¿para decidir sobre esa información?

En un entorno tan dinámico, vertiginoso y móvil como el que vivimos, parece muy difícil contestar a esta pregunta. Nos hemos adentrado en una era de gran complejidad, donde los ciudadanos interactúan en un sistema inteligente y segmentado, y en el que las experiencias van más allá del ámbito más cercano.

Toda esta interactuación genera diariamente una ingente cantidad de información que no se procesa ni se ordena. De hecho, somos verdaderas máquinas de producción de datos: se calcula que el 90% de los datos actuales se ha generado en los últimos dos años, y del total, solo un 10% se ha estructurado con un propósito. Cada día se crean en datos el equivalente a 43 millones de películas en calidad HD o Blu-ray. Resulta evidente que estamos ante el nuevo activo del siglo XXI… una cantidad tan colosal de información es una fuente de conocimiento no solo de lo que ha pasado, sino de lo que está por venir.

El reto al que se enfrentan las empresas es ser capaces de extraer inteligencia de esta información. Los datos no son solo cifras, sino que encierran opiniones, vivencias, sentimientos y expectativas de personas reales.

El estallido de los dispositivos móviles ha contribuido a abrir una ventana al mundo y a intercambiar experiencias y necesidades en tiempo real. Las redes sociales y otras herramientas como la geolocalización han multiplicado las opciones de conocer mejor al usuario, al cliente y de predecir su comportamiento de consumo.

La tecnología, de la mano del análisis avanzado de datos y de su visualización, busca optimizar los procesos, reducir el tiempo destinado a la detección e investigación y predecir el futuro. Permite reaccionar rápidamente ante distintos escenarios, infinitamente alterables, para tomar las mejores decisiones, las decisiones acertadas, en tiempo real.

El inmediato futuro de las empresas pasa por hacer uso de esta información para localizar, identificar y personalizar el trato que debe recibir cada consumidor dependiendo de sus gustos, capacidades y costumbres. Y, en tiempo real, desplegando un marketing realmente personal, único para cada cliente, en cada momento. Las compañías deben ser capaces de anticiparse a la demanda y asegurarse de que sus productos y servicios están disponibles cuando sus clientes lo demanden.

Nuestros grupos de interés cada vez deciden con menos margen de tiempo. Estamos obligados a crear relaciones que aporten información útil, personalizada y en el momento preciso. Las expectativas que se han creado alrededor de los dispositivos móviles no admiten errores, pues las consecuencias pueden ser irreversibles.

En definitiva, las organizaciones, instituciones y empresas tienen que ordenar y estructurar la información que manejan para poder ofrecer productos y servicios adaptados a las necesidades de los ciudadanos y consumidores en tiempo real.