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Google y Microsoft se meten de lleno en el negocio bélico

Microsoft cerró un contrato con el Pentágono por US$ 480 millones para venderle HoloLens, insumos de realidad aumentada, que serán usados en combate. Google trabaja en el Projecto Maven, en el que se busca utilizar la inteligencia artificial para interpretar imágenes de video -una tecnología que tiene el potencial de mejorar la orientación de los ataques por drones-. Los empleados de ambas compañías manifestaron oposición pero ellas siguen adelante.


Al tiempo que la cooperación entre la industria tecnológica y el ejército las fuerzas de seguridad de USA se incrementa cada día que pasa, compañías como Amazon, Google y Microsoft enfrentan presiones por parte de sus empleados para abstenerse de los contratos con los Gobiernos. Pero eso no los ha frenado.

Que un gran poder conlleva una gra responsabilidad es algo que las tecnológicas tienen cada día más presente, escribió David Ortiz en el portal Hipertextual.

“La inteligencia artificial, la realidad aumentada y otras tecnologías están erigiendo nuevos dilemas profundamente importantes, incluida la habilidad de las armas de actuar de manera autónoma. Al tiempo que hemos discutido estos asuntos con los gobiernos, hemos comprendido que ningún ejército del mundo quiere despertarse y descubrir que las máquinas han empezado una guerra”, escribió el presidente de Microsoft, Brad Smith, empresa que le vende software al ejército de USA y que en noviembre de 2018 ganó un contrato por US$ 480 millones para venderle insumos de realidad aumentada, llamados HoloLens, para ser utilizados en entrenamiento y en misiones de combate. “Pero no podemos esperar que estos nuevos desarrollos sean estudiados sabiamente si las personas que están en el sector tecnológico, quienes son los que más saben sobre tecnología, se retiran de la conversación.”

Los HoloLens ya son utilizados actualmente por los ejércitos de USA e Israel para el entrenamiento, pero su uso en combate sería una novedad, explica Bloomberg. En un documento dirigido a compañías que participaron de la licitación, el Pentágono especificaba que los HoloLens para uso militar debían incluir visión nocturna y sensoramiento térmico, que pudiese medir signos vitales como la respiración y la aptitud, monitorear en busca de traumatismos y ofrecer protección auditiva. Microsoft fue la compañía elegida.

Previamente, ese mismo año (2018), cientos de empleados de Microsoft habían firmado una petición criticando un contrato de la empresa con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, que incluía parte de la inteligencia aritficial de la empresa.

“Muchos empleados de Microsoft no creemos que lo que construimos debería ser utilizado para la guerra”, escribieron los empleados en un blog pidiendo a la empresa no involucrarse en la licitación millonaria. Pero Smith les comunicó que si tenían problemas éticos con aquello en lo que estaban trabajando, podían ser cambiados de sector dentro de la compañía.

Google, por otro lado, tiene el Project Maven, su trabajo para el departamento de Defensa de los Estados Unidos. Se trata de un programa “en el que se busca utilizar la inteligencia artificial para interpretar imágenes de vídeo. Esto, por mucho que Google está intentando quitarle hierro al asunto, tiene el potencial para ayudar a mejorar la orientación de los ataques por drones mejorando así su eficacia”, explicó Yúbal FM del portal Xataka.

“Creemos que Google no debería estar en el negocio de la guerra”, escribieron los empleados de la compañía en una carta abierta publicada en The New York Times, dirigida directamente a Sundar Pichai, CEO de Google. “Por lo tanto, pedimos que se cancele el Proyecto Maven y que Google redacte, publique y aplique una política clara que establezca que ni Google ni sus contratistas construirán nunca una tecnología de guerra”.

La compañía ha tenido protestas multitudinarias por parte de sus empleados que apagó clamando que “no se dirige por referéndum” y esquivándolos a base de trabajos temporales que contrata a través de Figure Eight, según publicó The Intercept. Esta empresa contrata a trabajadores desde US$ 1 por la realización de tareas sencillas y repetitivas, explica Hipetextual. Algunas de estas personas trabajan sin conocer la finalidad última de su tarea, es decir, se dedican solo a una parte específica del proyecto y desconocen en qué están realmente trabajando.

Figure Eight afirma que “nuestros clientes tienen la opción de mostrar quienes son”, sin embargo, “la mayoría de las veces se mantiene anónima.” Se cree que la procedencia de estos trabajadores es curiosamente principalmente de países como Venezuela, Rusia e Indonesa, además de USA, explica Hipertextual.

Por último, Amazon, lleva años detrás de los sistemas de organizaciones como la CIA.

Fuente: Urgente 24