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La emoción de conseguir un posible cliente

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No quiero pensar cómo me pondré si finalmente conseguimos que acepte el presupuesto, pero por ahora, he de reconocer que es una experiencia muy gratificante. No es que no hayamos hecho publicidad, o que no lo estuviéramos buscando, lo que más me emociona de esto es que prácticamente estamos creando la empresa en secreto… y aún así han llamado a nuestras puertas. No os podéis imaginar el “chute” de energía que ha supuesto, porque creedme, esto de ser emprendedor part-time acaba con uno.

Os estaréis preguntando por dónde ha llegado este posible cliente, pues bien, por una vía por donde entrarán otros muchos: un conocido nuestro (que sabe que estamos creando esta empresa) se lo comentó a un conocido suyo, quien (¡mire Usted qué casualidad!) se acababa de comprar una casa con más de 20 años de antigüedad, que por fuera está perfecta, pero el interior está para tirarlo todo… y eso es precisamente para lo que nos han llamado.

Empezamos fuerte, no vamos a cambiar una bañera por un plato de ducha, tampoco se trata de pintar un dormitorio. Se trata de demoler la casa por dentro y hacerla completamente nueva.

Llega el momento de visitar la vivienda en cuestión y, como en alguna ocasión he comentado, no tengo experiencia como comercial (vendedor, vamos) pues siempre he estado “al otro lado”. Así que los nervios estaban a flor de piel, pero tenía que controlarlos ya que es fundamental trasmitir seguridad.

El resultado, GENIAL, estuvimos más de 3 horas reunidos y al final noté claramente como me había ganado su confianza. Creo que eso es fundamental, trasmitir seguridad y confianza a un cliente te facilita mucho el terreno. De hecho, esos van a ser los pilares de nuestra empresa, ya que consideramos que dentro del mundo de las reformas predominan las estafas.

En fin, mientras seguimos con la constitución de nuestra empresa, ya tenemos el primer presupuesto en marcha. Reconozco que entre una cosa y otra, me falta tiempo hasta para respirar, pero bueno, es el precio que hay que pagar por un sueño, imagino. La verdad es que no es el momento adecuado ya que necesitamos el tiempo para otras cosas derivadas de la constitución, pero es un posible cliente y las cosas no están para desaprovechar oportunidades. Además, si conseguimos firmar un contrato de cierta envergadura, el banco nos recibirá de otra manera que si aparecemos con las manos vacías.

Sigo pensando que estoy en el primer peldaño de una larga escalera, hay muchísimo terreno por descubir, pero por lo menos, esto supone una buena inyección de moral.


Fuente: EmprendeBlog

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