Inicio Bon Vivir Vinos y Bodegas Las etiquetas de vino le dicen “adiós” al formato clásico y se...

Las etiquetas de vino le dicen “adiós” al formato clásico y se aggiornan

El aspecto exterior de las botellas de vino cada vez se aleja más de los formatos clásicos e historicistas hasta el punto de que en la última década “las etiquetas se han convertido en vendedoras silenciosas”.

Esta es una de las principales conclusiones de un trabajo realizado por el español Centro Integral de Diseño de La Rioja (CEDIR) entre bodegas de Rioja y diseñadores que han trabajado para diversas denominaciones de origen del país ibérico.

El responsable del CEDIR, Miguel García, en una entrevista con EFE, explica cómo los viejos moldes, basados en etiquetas historicistas y clasicistas se están rompiendo y las bodegas, cada vez más, utilizan diseños mucho más innovadores y minimalistas para sus vinos jóvenes o de autor.

Entre los ejemplos de estos nuevos conceptos, que el CEDIR recopila en su estudio, hay etiquetas específicas para determinados mercados; otras que juegan con iconografías típicas del país de origen; otras más conceptuales; otras tipográficas; otras que, simplemente, hablan de la viña donde está orientada la bodega; y otras que proponen un nuevo modelo de comercialización.

Entre los proyectos que recoge el trabajo del CEDIR, está “7 pecados”, de “Bodegas no hay vida sin pecado”, cuyo diseño se inspira en los siete pecados capitales (lujuria, avaricia, soberbia, envidia, gula, ira y pereza) representados en las etiquetas de cada una de la colección de siete botellas.

También recoge el estudio un proyecto del diseñador Davidelfin, para la bodega española Sonsierra, cuya creatividad se basa en los valores saludables y terapéuticos del vino.

Otras bodegas optan por un buen trabajo de rediseño de su marca, cambiando la tipografía y actualizándola, sin necesidad de cambiarla porque creen que ésta funciona.

Las nuevas tendencias en el diseño del vino también se han hecho eco de las necesidades de los ciegos. Así hay bodegas, cuyas etiquetas ya están diseñadas en el lenguaje Braille.

Uno de estos profesionales, José Miguel Arambarri, destaca a EFE la importancia que tiene el diseño como “factor intrínseco que transmite lo que lleva dentro un vino”.