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Cuando llevamos mucho tiempo en una empresa, estamos tan amoldados y acomodados en ella que corremos el riesgo de olvidar que sigue siendo un trabajo del que pueden despedirnos si decimos ciertas cosas o si actuamos de ciertas formas… Al igual que puede pasarnos si acabamos de llegar y aún andamos un poco “desubicados”… Independientemente de cuál sea tu caso, aquí tienes unas frases que es mejor que evites cuando entres en tu trabajo.

“Mañana lo haré”
Procrastinar en el trabajo es una de las peores cosas que puedes hacer. Si tienes tiempo para hacer eso hoy, ¿por qué no lo haces? Si lo dejas para mañana, y mañana lo dejas para pasado… corres el riesgo de olvidarlo o de hacerlo de cualquier forma para salir del paso. Deja a un lado la vaguería.

“Ese no es mi trabajo”
Si tu superior te encarga a ti personalmente un proyecto, será porque confía en ti. Decir que ese no es tu trabajo, y “lavarte las manos” puede ser el punto de inflexión que cambie el modo de ver de tu superior hacia ti. Eso sí, con esto no quiero decir que aceptes hacer cualquier cometido que no tenga que ver contigo.

“Que lo haga otro”
No, esto no es una forma de delegar. Es una forma de pasar el problema a otro compañero… algo que denota gran dejadez, vaguería, egoísmo y falta de compañerismo. Si es tu trabajo, hazlo tú. Simplemente.

“Creo que con dejarlo así es suficiente…”
Ser conformista en el trabajo acaba con nuestra carrera probablemente más rápido de lo que imaginamos. El conformismo es el mayor bache que podemos encontrarnos. Siempre debemos aspirar a hacer las cosas mejor, porque siempre se puede.

“Vamos a hacer lo que yo diga”
Ser dictatorial en el trabajo… ¿por qué? lo mejor es tener los oídos bien abiertos a nuevas propuestas de compañeros, superiores… en la comunicación está el poder. No impongas tu criterio.

“No sé hacerlo, así que hazlo tú”
Mmmmmm… ¿por qué no dices “no sé hacerlo, así que enséñame”? Ahí está la gran diferencia entre una frase y otra. Delegar no es mandar cosas que tú no sabes hacer a otras personas. Así que no te aproveches de eso…

“Déjalo, prefiero hacerlo a mi manera”
Es imprescindible ir adaptándose a los tiempos, a las nuevas herramientas, aplicaciones, sistemas… en fin: estar al día. Hacer las cosas a tu manera no siempre es la forma ni más eficiente ni productiva. ¡Aprende!