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Las mujeres también nos enfermamos del corazón

En las mujeres, el número de muertes por enfermedades cardiovasculares duplica a las del cáncer, según estadísticas del 2008 del Ministerio de Salud.

Un alto porcentaje de estos eventos cardíacos pueden prevenirse si la mujer toma acertadas decisiones para cuidar su corazón, como llevar adelante una dieta saludable, realizar ejercicio, dejar de lado el cigarrillo. Es importante realizar chequeos y controles, y que las mujeres escuchen a su cuerpo y puedan prevenir de manera primaria, una enfermedad que produce en la mujer más muertes que el cáncer, aunque se crea lo contrario, explica la especialista del ICBA, Dra. María Cristina La Bruna.

La realidad nos muestra como síntoma social e individual que la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular por parte de la mujer no se la considera como se debiera. Por lo tanto es necesario abrir un espacio de reflexión acerca de la respuesta de la mujer con respecto a las intervenciones vinculadas a la prevención y tratamiento de la enfermedad cardiovascular.

Esta contradicción entre la información que recibe y los hechos, está vinculada con variables psicológicas, sociales, económicas y culturales que no promueven la salud como “el estado de bienestar psíquico, físico y social”, sino que lamentablemente la relacionan con el éxito alcanzado a través de logros estéticos cuando no económicos. Basta con informarnos de los objetivos de muchas mujeres que asisten a los gimnasios; analizar la publicidad donde la mujer se transforma en objeto; enterarnos del alto índice de consumo de tabaco, alcohol, drogas; conocer la conducta alimentaria de las jóvenes o la falta de adherencia a los tratamientos médicos para fundamentar esta paradoja.

Se ha transitado de la alienación de pensar el cuerpo de la mujer como reproductor a la alienación de un cuerpo donde se estimula el borramiento del paso del tiempo, erotizado permanentemente a expensas del deseo del otro. La mujer está en proceso de un camino de redefiniciones y profundas transformaciones subjetivas, y es necesario que alcance ser un ser para sí misma. Esto implica un trabajo psíquico que debe engendrarse desde la familia.

Si bien estamos en tiempos de la posmodernidad, la mujer sigue siendo la sostenedora de los lazos afectivos y esto no le resulta gratuito. Las tensiones que se generan en las mujeres que trabajan afuera de su hogar y que además tienen pareja e hijos, muchas veces motivan la postergación de su realización personal.

A la inversa se observa que mujeres jóvenes alcanzan éxitos en sus profesiones, pero comienzan a partir de los 33 años a sentir la frustración de no poder encontrar y/o sostener una pareja; de angustiarse porque el paso del tiempo marca cambios en la función endocrina y como consecuencia de la posibilidad de tener hijos.

Y muchas veces se desatiende por parte de algunos profesionales de la salud los síntomas y/o signos que refiere una mujer al consultar y que posteriormente se constata que corresponden a un evento cardiovascular.

Reflexionar sobre esta problemática permite llevar adelante con mayor eficacia y eficiencia programas de prevención cardiovascular en la mujer construyendo un camino de conocimiento que conduzca a la acción. Explorar y explicar las complejas interacciones que atraviesan de modo invisible el mundo femenino conducirá a una mejor comprensión del problema para lo cual habrá que accionar en forma interdisciplinaria, con estrategias de prevención cardiovascular contextuadas.

Incluyendo en ese trabajo interdisciplinario el análisis de los determinantes individuales y colectivos que intervienen en la construcción de la subjetividad femenina.

Cómo Cuidar la salud cardiovascular de la mujer:

• Realizar exámenes cardiovasculares como prevención primaria. Así como se hacen controles con el ginecólogo se debe consultar al cardiólogo.

• Consultar al médico ante síntomas y/o signos que produzcan malestar. No hay que subestimar las señales que da el cuerpo.

• Controlar los factores de riesgo cardiovascular como prevención secundaria.

Algunos signos de un ataque cardíaco en la mujer que debería prestarse atención, y que será uno de los temas que desarrollará la Dra. La Bruna en el ciclo de “Charlas Abiertas a la Comunidad” el 6 de Marzo del 2012 en el ICBA son:

1- Incómoda e intensa opresión en el centro del pecho, que puede ser estable o ir y venir.
2- Dolor torácico, intenso y opresivo (como un peso) y prolongado. Puede irradiarse al hombro, brazo y mandíbula, y no cambia con los movimientos o la respiración.
3- Respiración corta y dificultosa.
4- Sudoración, síntoma que suele acompañar al dolor y a la presión.
5- Malestar constante, similar a la indigestion.
6- Mareos, vahídos, desmayos, nauseas y hasta pérdida del conocimiento.

Como los hombres, los síntomas más comunes en el ataque cardíaco de las mujeres es el dolor de pecho o molestia pero en las mujeres es más común experimentar otros síntomas como la falta de aire al respirar, nauseas, vómitos o dolor de espalda o en la zona mandibular.

Dra. María Cristina La Bruna
MN 42810

Coordinadora de Psicopatología del ICBA
Oradora en la próxima charla del ciclo Charlas Abiertas a la Comunidad del ICBA, “Las Mujeres también nos enfermamos del Corazón”, martes 6 de Marzo, 18.30hs., en el auditorio del ICBA, Blanco Encalada 1525, Belgrano