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Los vinos rosados contraatacan

Los vinos rosados pueden elaborarse con diferentes métodos. El más simple pero ya casi en desuso, consiste en cortar un vino blanco con un poco de vino tinto. Sin embargo, la técnica más utilizada es la corta maceración.

Para esta técnica se utilizan uvas tintas que luego de ser molidas, el hollejo permanece un corto tiempo con el jugo, permitiendo que ese contacto trasmita materia colorante y organoléptica. El paso siguiente es prensar; luego, la fermentación procede del mismo modo que con un vino blanco. La maceración dura de ocho a doce horas aproximadamente. Existen vinos rosados de diferentes cepas. En la Argentina hay rosados de Malbec, de Bonarda, de Syrah, etc. En el resto del mundo, de Garnacha o Tempranillo.

Francia es el productor de vinos rosados por excelencia, siendo las zonas más reconocidas la Provenza, el Rousillon-Languedoc y parte del Valle del Ródano, de donde proviene uno de los más famosos con Denominación de Origen: el Tavel.

Cada país vitivinicultor tiene sus vinos rosados con características propias. En los últimos años se ha dejado de considerar a los vinos rosados sin personalidad o inferiores a los blancos y tintos. Son vinos de cuerpo medio, muy expresivos e ideales para aperitivo, entradas e incluso platos principales o postres.

Van muy bien con mariscos, ensaladas, entradas frías de pescado, carnes blancas con salsas suaves y quesos de moho blanco como el brie o el camembert. También es muy buen compañero de pescados grasos como el salmón y el atún, así como de los platos que contengan cebollas caramelizadas.

Nuestro país ya cuenta con una amplia gama de vinos rosados, tanto desde el punto de vista de la variedad como del valor del vino. Así que… ¿por qué perderse la posibilidad de descubrir nuevos vinos que sin duda nos sorprenderán?