Los intentos de fraude telefónico y extorsión dirigidos a los adultos mayores en América Latina han evolucionado hacia tácticas altamente personalizadas debido a la exposición de información confidencial en la red. De acuerdo con un estudio de Kaspersky, el 56% de los latinoamericanos mayores de 60 años confiesan que no se ha enterado de los incidentes recientes de fuga de datos. Así lo admite el 61% de los argentinos, 32% de brasileros, 43% de colombianos, 61% de chilenos, 67% de peruanos y 69% de mexicanos. Esta falta de visibilidad facilita el éxito de la ingeniería social, una técnica de manipulación psicológica donde los ciberdelincuentes aprovechan datos precisos como nombres completos y domicilios para engañar a las víctimas.
Los adultos mayores se han convertido en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes porque confluyen varios factores de riesgo: una menor familiaridad con algunas dinámicas del fraude digital, una mayor confianza en canales tradicionales como las llamadas telefónicas y, en muchos casos, poca visibilidad sobre la cantidad de información personal que ya circula sobre ellos en internet. Los atacantes explotan precisamente esa combinación y utilizan datos reales para dar credibilidad a sus historias, generar urgencia y reducir la posibilidad de que la víctima cuestione la comunicación.
A partir de información obtenida de bases de datos filtradas, los criminales pueden construir llamadas mucho más convincentes, mencionando datos exactos de la persona para hacerse pasar por bancos, instituciones o incluso familiares. Esa información real funciona como una prueba aparente de legitimidad y puede llevar a la víctima a bajar la guardia, facilitando fraudes financieros, robo de identidad u otros engaños.
Pero el riesgo no solo radica en el desconocimiento, sino también en cómo reaccionan los adultos mayores cuando descubren que sus datos han sido comprometidos. El estudio destaca que: el 51% revisa si en sus cuentas bancarias se registró alguna transacción no autorizada, el 48% cambia las contraseñas de sus cuentas digitales y otro 32% actualiza las claves de su banca en línea. Sin embargo, un preocupante 13% admite que “no hizo nada” tras enterarse de que su información fue expuesta en internet.
Esta desprotección digital se alinea con tendencias globales que nos muestran que las generaciones mayores suelen estar menos integradas en los hábitos de seguridad digital. A nivel global, aproximadamente el 21% de las personas mayores de 55 años no adopta ninguna medida para proteger a su entorno en línea.
“La ingeniería social es efectiva porque explota emociones humanas como el miedo, la confianza o el sentido de urgencia. Para las generaciones adultas que se incorporaron al mundo digital en una etapa más avanzada de su vida, reconocer las nuevas formas de fraude puede ser particularmente complejo, especialmente ahora que los ciberdelincuentes utilizan tecnologías como la inteligencia artificial para crear engaños cada vez más convincentes y personalizados. Si una llamada o un mensaje incluye información real, como el nombre o domicilio de la persona, es más fácil asumir que se trata de una comunicación legítima. Por eso, es fundamental fortalecer la educación digital desde la familia, hablar sobre cómo están evolucionando las estafas y apoyarse en herramientas de seguridad que permitan identificar y bloquear interacciones de riesgo antes de que el engaño tenga éxito», señaló Carolina Mojica, Gerente de Productos para el Consumidor para NOLA y SOLA en Kaspersky.
Para ayudar a los adultos mayores a identificar llamadas o mensajes de estafa, los expertos de Kaspersky recomiendan:
- Que conozcan tus datos no significa que sean de confianza: Si durante una llamada alguien menciona correctamente tu nombre, domicilio u otra información personal, no asumas que es legítima: esos datos pueden provenir de filtraciones. Corta la comunicación y verifica por canales oficiales. También puedes apoyarte en herramientas como Kaspersky Who Calls, que ayuda a identificar llamadas sospechosas o números desconocidos antes de contestar.
- Comparte menos información personal en Internet: Evita publicar abiertamente datos como domicilio, teléfono, fecha de nacimiento, lugares que frecuentas o información sobre familiares. Revisa también la configuración de privacidad de redes sociales para limitar quién puede acceder a tus publicaciones. Los ciberdelincuentes pueden combinar información disponible públicamente con datos obtenidos en filtraciones para construir llamadas y mensajes mucho más personalizados y convincentes.
- Apóyate de tus familiares para comprobar si tu información ha sido expuesta. Revisen juntos periódicamente si alguna de sus cuentas de correo electrónico aparece asociada a una filtración de datos utilizando servicios confiables de verificación de brechas. Si encuentran alguna exposición, cambien de inmediato la contraseña de la cuenta afectada —y de cualquier otra donde se haya reutilizado—, activen la autenticación de dos factores y manténganse especialmente atentos a llamadas o mensajes que utilicen datos personales para generar confianza.
- Establece con tu círculo cercano una forma de verificación familiar: Ante llamadas o mensajes que aseguren que un familiar está en problemas y soliciten dinero o información urgente, acuerden previamente una manera sencilla de comprobar su identidad, por ejemplo, una pregunta cuya respuesta solo conozca la familia. Nunca realices un pago basándote únicamente en una llamada, una voz o un mensaje, corta la comunicación y contacta directamente a la persona a través de su número habitual.
- Protege tus dispositivos con herramientas de ciberseguridad: Instalar una solución de seguridad confiable y mantenerla actualizada en computadoras y teléfonos móviles añade una capa adicional de protección frente a las amenazas digitales. Estas herramientas pueden detectar y bloquear sitios fraudulentos, enlaces maliciosos y otras amenazas antes de que comprometan información personal o financiera. Soluciones como Kaspersky Premium, por ejemplo, alertan al usuario cuando detectan páginas sospechosas y ayudan a proteger sus datos y dispositivos mientras navega, realiza compras o utiliza servicios digitales.








