El último informe semanal de la consultora Ecolatina observa que la falta de insumos y de bienes finales, a causa de la escasez energética, “profundizará aún más” la creciente penetración de las importaciones en el mercado doméstico.
Para la entidad, fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna y actualmente conducida por Alberto Paz, la problemática en materia de electricidad y gas que presentan industria y comercios “todavía no se refleja plenamente en las estadísticas oficiales” y “se está profundizando” en ambos sectores.
Ecolatina expresó en su informe que “en junio, la producción nacional resultó todavía más restringida por las severas limitaciones energéticas: la industria es claramente uno de los principales perdedores del esquema de racionamiento oficial”.
Paralelamente, algunos analistas de Wall Street evaluarán en las próximas semanas si reducen las previsiones de crecimiento de la economía argentina para este año y, en especial para el próximo, como consecuencia de la crisis energética.
Barclays y Bear Stearns aparecen entre los bancos de inversión que señalan el riesgo, mientras que UBS y Citigroup dicen que no van a cambiar sus pronósticos, porque ya los tienen por debajo del promedio del mercado. En tanto, Morgan Stanley lo elevó porque considera que el consumo prevalecerá sobre la producción este año, aunque amplía sus dudas para 2008.
Los analistas de Bear Stearns concluyeron en su último informe a los inversores que se está ante una «moderada desaceleración del crecimiento», pero, aun así, mantienen a la inflación como el principal riesgo. «La baja inversión en infraestructura energética y los riesgos resultantes de cortes energéticos o racionamiento de electricidad permanecen como una potencial restricción del crecimiento doméstico», expusieron Thierry Wyzman, Alex Kazan y Carmen Bedoya, de Bear Stearns, quienes confían en que habrá «una posible mejoría del marco regulatorio» tras las elecciones presidenciales de octubre.
Desde Barclays alertaron que «el marco heterodoxo de la política económica podría estar alcanzando sus límites», lo que se observa con especial claridad en «la rigidez» de las variables del sector energético, lo que «torna preocupante la falta de inversión en la exploración y producción de petróleo y gas».







