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Nuevas profesiones y competencias necesarias para tener éxito en el mundo laboral del futuro

Abogado virtual, policía climático o planificador del “fin de vida” son algunas de las carreras que ya perfilan la necesidad de innovadores especialistas


Las empresas invierten cada vez más en tecnología y robótica. Las fábricas contratan menos operarios. Muchas de las carreras de ayer, hoy son casi innecesarias o quedaron obsoletas.

Frente a este panorama, ¿qué trabajos actuales irán desapareciendo y cuáles sobrevivirán? ¿Qué competencias requerirán las empresas a los empleados para satisfacer la demanda de bienes y servicios?

La preocupación de muchos es si el mundo no se encamina a una etapa de “híper desocupación”. Pero se trata solamente de un pronóstico apocalíptico.

Si bien la tecnología destruye algunos trabajos, también crea otros más interesantes para el empleado y mejor remunerados.

En el futuro, el mayor riesgo será para las ocupaciones rutinarias: operadores telefónicos, analistas financieros, analistas de recursos humanos, vendedores de seguros u operadores de maquinaria industrial.

Sin embargo, se estima que entre las profesiones destacadas del futuro estarán los matemáticos, ingenieros, expertos tecnológicos y científicos.

Las grandes áreas del trabajo a futuro también estarán relacionadas con el cuidado de medio ambiente y la Responsabilidad Social Empresaria (RSE), la atención a personas de la tercera edad, la salud, la educación y la gestión del clima laboral en las organizaciones.

Algunas carreras y áreas que se potenciarán en el futuro son Ingeniería informática, marketing y ventas.

Asimismo podrían surgir algunas de las siguientes ocupaciones: abogado virtual, policía climático, pilotos, arquitectos y guías turísticos espaciales, gerente de cultura, felicidad y talento, especialista en bienestar de la tercera edad (debido al creciente envejecimiento poblacional), planificador de fin de vida, ingeniero de big data, “body part maker” (fabricante de partes del cuerpo), granjeros urbanos o diseñador de experiencias de realidad virtual.

Competencias y habilidades
En el futuro, las personas deberán ser creadoras de su propia carrera profesional. Tendrán que mantener en una actitud de aprendizaje permanente y de experimentación constante.

Más que los conocimientos académicos, la competencia que se privilegie en el futuro será el razonamiento analítico.

Asimismo, el conocimiento del idioma inglés hará que el estudiante pueda elevarse a nivel competitivo frente a sus pares, debido a que es el idioma en el que se maneja la economía global.

Sin embargo, el conocimiento deberá combinarse inexorablemente con la creatividad, el juicio crítico, el trabajo en equipo, la capacidad de adaptación y la innovación.

Algunas características del trabajo cambiarán para dar lugar a las personas a modificar el horario y la locación, mientras las herramientas de trabajo tendrán cada vez más importancia para la fuerza laboral.

Los trabajadores mejor posicionados serán aquellos que cuenten con una educación, especialización y experiencia complementarias al uso de las nuevas tecnologías. En este sentido, la educación en general -y la Universidad en particular-, tendrán un rol clave.

La Universidad del futuro
La educación superior actual prepara a los profesionales del futuro para los trabajos del pasado.

Más allá de la relevancia de los contenidos que se enseñan en la Universidad, el problema es que las carreras son demasiado largas y, en algunos países, demasiado costosas.

Las universidades tradicionales parten de la premisa de que no se puede aprender nada en menos de 4 años. Pero ese lapso de tiempo no responde a las necesidades de alguien que debe poder reorientar rápidamente su perfil profesional.

Para 2030, el trabajador promedio tendrá que “reiniciar” su carrera unas 6 veces, ya que industrias enteras aparecen y desaparecen a un ritmo inédito en la historia.

Comienzan a plantearse ideas como “micro-facultades” que ofrezcan en un plazo corto los conocimientos indispensables para ingresar al ejercicio de una profesión específica; carreras interdisciplinarias que permitan al alumno “crear” sus propias combinaciones. Por ejemplo: diseñador para el desarrollo sustentable para quienes quieran ser asesores ambientales de obras públicas o ingeniería médica para quienes quieran fabricar aparatos para usos médicos.

Un ejemplo de este movimiento son los MOOC (cursos en línea masivos y abiertos), que después de un enorme auge inicial, actualmente se están consolidando en un buen nivel de demanda.