Inicio Empresas y Negocios ¿Qué puede hacer usted, empresario, para detener el calentamiento global?

¿Qué puede hacer usted, empresario, para detener el calentamiento global?

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Por: Francisco Ingouville

Peter Drucker decía que el rol del gerente consiste en anticipar el futuro. Y tenemos innegables indicios de que, ya en el corto plazo, el futuro presenta una situación ambiental sin precedentes.

La Tierra está sobrepoblada, el calentamiento global ya está causando graves trastornos y, posiblemente, generará conflictos bélicos en gran escala. Esos conflictos cambiarán nuestra idea de la democracia (basta ver cómo se cayeron las libertades individuales con las Torres Gemelas) y de muchas otras cosas a las que estamos acostumbrados y que nos rehusamos a abandonar voluntariamente.

El empresario actual sigue mirando el futuro como se lo miraba antes, en busca de las oportunidades que muestren los escenarios posibles de los mercados. Considerando variables controlables y las incontrolables, dispuesto a manejar las que controla en función de la situación que presenten las que no controla.

El empresario piensa que la grave situación en que se encontrarán todas las empresas (como parte de un mundo en crisis) depende de variables incontrolables. Por lo tanto, no nos queda más que esperar y adaptarnos dentro de nuestro margen de maniobra.

Una mirada más realista al futuro nos invita a una revolución radical del rol del empresario: debe dejar de mirar las llamadas “variables incontrolables” como incontrolables y lanzarse a domarlas porque, libradas a su incontrolada suerte, son una amenaza de muerte.

Y la palabra muerte no está siendo usada metafóricamente. El reconocido científico James Lovelock estima que, en 50 años, sólo quedarán 300 millones de humanos sobre la faz de la Tierra.

Pero, ¿qué puede hacer usted, un simple empresario o ejecutivo, para detener la catástrofe que se avecina?

Si usted pone a su empresa a trabajar para evitar el desastre mientras sus competidores siguen concentrados en la rentabilidad, seguramente usted quedará fuera del negocio y ellos seguirán destruyendo el planeta. Este argumento clave puede analizarse desde el tradicional marco de la teoría de los juegos que nos provee el célebre “dilema del prisionero”.

La enunciación clásica del ejercicio es la siguiente:

La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos. Tras separarlos en distintas celdas, los interrogadores visitan a cada prisionero y les ofrecen el mismo trato:

“Si usted confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total de diez años mientras que usted será liberado. Si usted calla y su cómplice confiesa, usted va a la cárcel diez años y su cómplice queda libre. Si ambos permanecen callados, ambos irán a la cárcel seis meses por un cargo menor. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años”.

Los términos “confesar” y “negar” pueden reemplazarse por “colaborar” y “competir”. Si los dos colaboran, ambos reciben una pena muy baja ambos. Si uno colabora y el otro compite, el que colabora padece mucho y el que compite gana mucho. Si ambos compiten, ambos padecen mucho.

En el caso de calentamiento global, el premio o castigo que reciben los jugadores es doble: económico y ambiental. Si todos colaboran (con un costo económico) quizá se evite la hecatombe

Pero si uno colabora y el otro compite, el que compite tendrá beneficio económico a corto plazo y padecerá el mismo problema ambiental que el que colaboró. Adicionalmente es probable que haya un factor adicional: el que colabora tiene un reconocimiento social y el que no, una pérdida de prestigio.

¿Qué hacer en la práctica?

1) El dilema del prisionero supone que los sospechosos se encuentran en cuartos separados. La incomunicación hace que ambos salgan perdiendo. Pero esto no es cierto en el caso del calentamiento global. Usted puede comunicarse con sus colegas del sector para implementar políticas de colaboración.

2) Reúnase con sus competidores a ver la película de Al Gore, “Una verdad incómoda”.

3) Recurra a asesores desinteresados como fundaciones medioambientales o ingenieros independientes y póngalos a trabajar en un proyecto de largo plazo para el sector. Forme un equipo multidisciplinario donde no falte un especialista en negociación o construcción de consenso. A menudo, las soluciones técnicas existen pero lo difícil es lograr el acuerdo para implementarlas

4) Tome conciencia de que el voluntarismo no es muy efectivo. Luche por la creación de leyes ambientales

5) Incluya a sus hijos y nietos en el tema e invite a que sus colegas hagan lo mismo. Nosotros veremos las consecuencias de lo que se haga hoy, pero ellos también. Conviene que se vayan preparando y viendo lo difícil que es avanzar en un cambio aunque sea cuestión de vida o muerte.


Fuente: Materia Biz

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