Inicio Empresas y Negocios ¿Qué se debe tener en cuenta para mejorar las finanzas personales?

¿Qué se debe tener en cuenta para mejorar las finanzas personales?

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Los movimientos de los mercados no sólo afectan a las grandes empresas y a los corredores de bolsa. También inciden sobre aquellas personas que cuentan con un ingreso y buscan generar un algún tipo de ahorro para el futuro.

Pero desde que se desató la crisis, que envolvió a los mercados financieros internacionales, esta posibilidad se ha complicado, a la vez que se ha producido un aumento del costo del dinero, lo cual atentó contra los niveles de consumo.

A pesar de que los alicaídos portafolios de los inversores lograron recuperarse, a partir de abril de este año, en muchos casos continúan seriamente dañados por el mal desempeño de los mercados locales y mundiales en los últimos 18 meses. Es en estos tiempos complicados cuando cada inversor debe plantearse cual es su real situación financiera.

En tiempos como los que corren, es una gran tentación pensar que las cosas nunca mejorarán. Pero si la historia nos enseñó algo es que nada dura para siempre.

Además, están comenzando a verse indicios de que lo peor ya pasó. Por ejemplo, algunas acciones muestran recorridos interesantes, al igual que los títulos públicos, en tanto que el refugio en el dólar es siempre una alternativa válida y los plazos fijos ayudan al menos a cubrirse de la tan temida inflación.

No obstante, a la luz de los resultados de los últimos comicios legislativos, surgen numerosas dudas sobre lo que puede ocurrir con la economía durante el segundo semestre del año.

Es por ello que para transcurrir este primer tramo sin mayores sobresaltos sería conveniente aplicar algunas de las estrategias planteadas por Dave Kansas, director del sitio Web FiLife y asociado a The Wall Street Journal.

Kansas considera fundamental para mantener la calma y concentrarse en uno mismo tomar en cuenta cinco sugerencias que definitivamente se deberían seguir y otras cinco cosas que no se deberían hacer.

1. Reduzca su deuda más costosa. En un contexto de crecimiento económico sostenido tal como el vivido en nuestro país en los últimos cinco años, es muy probable que se haya registrado un importante incremento en el saldo de las tarjetas de crédito y otras deudas. En momentos en los que los ingresos no acompañan a la inflación, esos excesos penden sobre nosotros como la espada de Damocles.

Lo primero que se debe hacer es tratar de renegociar esa deuda onerosa, incluso antes de plantear alguna forma adicional de ahorro. Una estrategia inteligente es plantear la cancelación parcial de la deuda o la extensión de los plazos, para aliviar la salida permanente de fondos.

2. Ajústese a un presupuesto. El ahorro debe ser un tema central y excluyente en momentos difíciles. Ello significa ajustarse a un presupuesto, medir con exactitud lo que gasta y buscar formas de ahorrar dinero. Probablemente se esté comiendo fuera de su hogar más de lo que se da cuenta, o no racionaliza el uso de la energía en el hogar, por ejemplo.

Ajustarse a un presupuesto es una disciplina de la que muchos se han olvidado y debería ser redescubierta. Así por ejemplo, para el Centro de Educación al Consumidor (CEC), la precaución y el sentido común son atributos a poner en práctica ahora más que nunca.

Desde esa organización, consideran que “estas son épocas de comprar poco, lo necesario y buscar las distintas alternativas que da el mercado. Evitar comprar aquello que sabemos que no podemos afrontar”.

También advierten que “no es tiempo de créditos personales o créditos hipotecarios, son tentadores pero en momento de incertidumbre no sabemos a futuro los intereses que cobrará el banco”.

En Internet existen numerosos sitios que ofrecen consejos para planificar los gastos y encontrar formas de ahorrar dinero. Algunos de estos sitios cuentan con comunidades virtuales activas donde se tratan varios temas de finanzas personales. Cuando uno se dispone a modificar sus hábitos de consumo, puede ser muy útil hablar con otras personas que están haciendo lo mismo.

3. Protéjase contra la inflación. Pese a que es parte de la vida de los argentinos, actualmente, la inflación no es un tema que preocupe demasiado, pero muchos analistas creen que se convertirá en un problema en el mediano plazo.

Ante la posibilidad de que la suba permanente de los precios vuelva al centro de la escena, es conveniente tomar medidas para cubrirse de este flagelo. Lamentablemente en nuestro país no existen instrumentos ajustados por el aumento de los precios, pues en condiciones normales es el canal más adecuado para evitar la pérdida del poder adquisitivo.

Ante esta situación, la cobertura tradicional es el dólar y en forma paralela los plazos fijos. En lo que va del año la divisa estadounidense creció por encima de la inflación y las colocaciones en bancos prácticamente están en línea con las estimaciones privadas de la “inflación real”, más allá de lo que publica el Indec.

4. Si opera en bolsa, tenga una estrategia bursátil. Para quienes incursionan en los mercados bursátiles y de bonos, a pesar del reciente aumento en sus precios, los inversores se mantienen cautelosos respecto del futuro de la bolsa. Si bien no es recomendable tirarse de lleno a esta actividad, es recomendable mantener un enfoque diversificado entre acciones, bonos y efectivo.

Y para aquellos para los cuales la jubilación se acerca sin prisa pero sin pausa, es sumamente útil definir la proporción ideal de acciones, bonos y efectivo.

5. Preserve lo que tiene. Una de las lecciones que se puede extraer de los últimos años es que intentar ganancias rápidas en el mercado bursátil o hipotecar su casa no son las mejores formas de conseguir efectivo. Si se actúa con prudencia, los más adecuado es contar con una estrategia para conservar las ganancias obtenidas.

Además de diversificar los activos, también es conveniente mantener una diversificación en el mercado bursátil. Y siempre guardar un fondo de emergencia en algún lugar seguro, como por ejemplo plazos fijos o moneda extranjera.

Los especialistas recomiendan reservar el equivalente a seis meses de ingresos que ayudarán en caso que la persona se quede sin trabajo.

Pero así como hay cosas que se deben hacer, hay otras que no se deben llevar a la práctica:

1. No entierre su dinero. Tal como están las cosas, puede parecer demasiado atractivo renunciar por completo a cualquier tipo de riesgo financiero. En buen romance, meter todo el efectivo bajo el colchón o en la caja de seguridad. Esto podría extenderse incluso a los ahorros en moneda extranjera.

El temor a que el sistema financiero vuelva a entrar en crisis, la incertidumbre sobre el mercado bursátil y un entorno pesimista ha llevado a muchos inversionistas a pensar que esta es la alternativa más inteligente. Pero en realidad no es así. Un exceso de temor puede costarle caro, más en un contexto inflacionario.

2. No vaya detrás de la rentabilidad. Esto puede ser una gran tentación en cualquier mercado, pero especialmente hoy en día. Los bonos tuvieron un gran rendimiento en los últimos tiempos, pero algunos analistas creen que quizás estén gneerando una burbuja que puede estallar en algún momento.

En resumen, no es conveniente comprar en forma exagerada aquellos activos que ya han registrado un desempeño tan sobresaliente. Lo más probable es que la fiesta esté cerca de terminar y que la mayor parte de las ganancias ya se han cosechado.

Eso podría orientar la cartera de inversión de forma muy pronunciada en una sola dirección, volviéndola demasiado expuesta a una toma de ganancias de aquellos activos que venían teniendo un gran desempeño.

3. No hay que abandonar la diversificación. En tiempos de indefiniciones los inversores suelen generar cierto deseo por mantenerse bajo resguardo e incrementar su tenencia de efectivo. Esta clase de comportamiento realmente es igual que ir detrás del desempeño. Lo conveniente es ser disciplinado.

Mantenerse fiel a una estrategia diversificada y volver a equilibrar los activos cada año para reducir su exposición a las acciones cuyos precios suben mucho más rápido que el promedio del mercado.

4. No hay que dejar de ahorrar para la jubilación. En tiempos difíciles, las personas suelen concentrarse sólo en lo que está delante de cada uno de ellas: las cuentas por vencer, la caja de ahorros y lo que pasa día a día. Pero todos por igual querrán jubilarse en algún momento, así que eso significa que se debe mantener cierta disciplina para ahorrar para cuando llegue ese día.

Es importante analizar la estructura de ahorros destinados para la jubilación y asegurarse de que los activos estén diversificados y balanceados. Ignorar los ahorros —o dejar de aumentarlos— causará problemas cuando quiera dejar de trabajar.

5. No ignore el sentido común. Muchos de los problemas recientes se deben a la falta de sentido común. En todas partes surgieron estafadores que prometieron rendimientos excesivos y engañaron a muchos inversores.

Para muchas personas ciertos mercados como el bursátil, y el inmobiliario en menor medida, eran apuestas en las que nunca podrían perder. Otros gastaron mucho más de lo que podían permitirse.

Las finanzas personales, en última instancia, se reducen a tener sentido común. Es imprescindible eliminar la deuda de alto costo y ajustarse a un presupuesto. Es fundamental ahorrar para la jubilación, y asegurarse de poder pagar la casa en la que se vive.

En conclusión: hay que ser prudente, ahorrar e invertir en forma sensata. Volver a estas nociones básicas nos ayudará a todos a reconstruir nuestros ahorros, muchos o pocos, y encaminarnos hacia una época mejor.

Tarjetas de crédito: como manejarse en tiempos difíciles
Según informa el Banco Central, al mes de marzo existían 11,8 millones de usuarios de tarjetas de crédito. Esta cifra es sensiblemente menor a la registrada un año atrás, lo que muestra que el ciclo de fuerte expansión registrado en los últimos años no sólo llegó a su fin sino que empezó a recorrer el camino inverso.

En forma paralela a esa declinación es manifiesto el incremento de la mora de las familias, por lo que también es conveniente tener en claro algunas precauciones sobre el particular.

En tal sentido, es conveniente que para evitar gastos innecesarios, informarse sobre costos y tasas de interés, revisar siempre los resúmenes de cuenta, cubrir puntualmente los pagos y antes de elegir un plástico comparar entre las opciones disponibles. Otros aspectos a tomar en cuenta, según el CEC, son:

1 – Comparar las opciones. No todas las tarjetas cuestan ni ofrecen lo mismo. Generalmente los usuarios de tarjetas de crédito privilegian cuestiones subjetivas, como la marca o el banco emisor. Pero también hay cuestiones objetivas (tasa de interés, gastos administrativos)

En el mercado local el costo de financiarse con tarjeta puede ser ir del 19% al 65% anual dependiendo del plástico. Claro que cuando mejor historial crediticio tenga, mejores condiciones de financiación le ofrecerá su banco.

2 – Cómo y cuando usar una tarjeta. Siempre se debe elegir la tarjeta que mejor se ajuste a la propia capacidad de pago y a las necesidades financieras.

3 – Evitar las tarjetas innecesarias. Muchas veces las entidades bancarias realizan promociones que incluyen la emisión de tarjetas en condiciones “ventajosas” para tentar a los clientes, como por ejemplo, renovación gratis de por vida, bonificación de ciertos gastos, adicionales sin cargo.

Si bien en primera instancia contar con una tarjeta adicional puede brindar una fuente alternativa de financiación, con el tempo puede afectar la capacidad de pago del cliente.

4 – Cancelar las tarjetas que no se van a usar. Quien reciba una tarjeta que no solicitó debe tener en cuenta que está prohibido el envío de tarjetas que generen algún cargo sin requerimiento previo del consumidor. De todas formas, si confirma que se quedará con un plástico, sepa que tarde o temprano deberá pagar por él.

5 – Informarse bien. A la hora de aceptar una tarjeta, es vital tener en cuenta los siguientes aspectos:

* Tasas de interés
* Comisiones
* Costo financiero total
* Respaldo en caso de robo o extravío
* Seguros asociados
* Importe que se cobra habitualmente por pagos atrasados
* Comisión que cobra por retiro de efectivo en un cajero automático con tarjeta de crédito.
* Etc.

6 – Evitar hacer gastos extra o realizar compras que pueden realizarse en efectivo. Parece una obviedad pero a veces lo obvio es lo que más se descuida. Cuando se comienza a utilizar la tarjeta para el consumo diario, se puede acumular una deuda que después puede resultar difícil de pagar.

7 – Cubrir puntualmente los pagos. Cada vez que se deja de abonar a tiempo la deuda, los bancos suelen cobrar intereses por pagos atrasados y esto puede derivar en un registro en bancos de datos.

8 – Abonar más del mínimo. Un pago por encima del monto mínimo mejora el saldo de la cuenta y reduce el plazo de la deuda. Esto además ayuda a mantener el control de las finanzas.

9 – Revisar siempre el saldo de cuenta y conservar los comprobantes. En caso de encontrar errores u omisiones en su resumen, el cliente tiene hasta 30 días para comunicarse con su banco y arreglarlo.

10 – Denuncie siempre la pérdida, robo o extravío. Hay que tener en cuenta que el seguro contra robo se activará a las 0.00 horas del dia en que usted se hizo la denuncia respectiva, por lo que es importante que ni bien se detecte que el hecho, se lo denuncie.


Fuente: InfoBAE

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