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¿Quien estas siendo, Oveja o León?

Por: Santiago María Guerrero, Professional & Life Coach

“Si querés saber cuál es el verdadero carácter de una persona, compartí una ronda de golf con ella” (refrán popular entre golfistas)

La razón de ello es que al igual que en la vida, la persona enfrentará obstáculos, emociones y sus propias limitaciones.

En el ejemplo de una ronda de golf deberá sortear obstáculos como árboles, agua, bancos de arena, viento, lluvia, etc., convivir con emociones como el temor al “fracaso” (por estar “pendiente” del resultado) y las limitaciones que le impone su propia habilidad para jugar la partida.

Y nuestras reacciones serán muy diferentes, según elijamos ser “Ovejas o Leones”.

Las “ovejas”
Son aquellas personas que no aceptan las condiciones que enfrentan (“¡Pero mirá dónde ubicaron ese banco de arena!”, “¡Cómo pusieron tantos árboles en el camino, este hoyo es injugable!”, “¡Justo ahora se larga a llover!”, “¡Con este viento es imposible, no tengo ningún control sobre la pelota!”).

O los “metafísicos” (“si la pelota hubiera volado un metro más habría esquivado el banco de arena” o “si la pelotita hubiera rodado 5 cms. más habría entrado en el hoyo”, “si el fuera de límites no hubiera estado tan cerca, no habría tenido la multa”, etc.).

Miremos un poco estos comportamientos y su paralelismo con nuestra vida.

La gente que “pertenece” a este grupo adopta una actitud de víctima. siendo la queja su compañera inseparable.

Explican su “malestar” y la ausencia de resultados positivos, como consecuencia de “los males externos” que existen y del cual ellos no son “culpables”.

Es cierto, no son “culpables” de la existencia de las crisis financieras, de la corrupción que pudiera existir en el gobierno, del Jefe que les tocó, del carácter de su cónyuge, de la inflación … en otras palabras, ellos no “diseñaron el campo de golf”.

El segundo caso es similar. “Si me hubiera tocado otro jefe”, “si yo hubiese sido elegido para ser promovido”, “Si el otro fuera de otra manera” (la lista también sería interminable).

En ambas situaciones, “declaran” su permanente inocencia sobre los problemas que los aquejan (lo cual puede ser muy consolador), pero al mismo tiempo carecen de todo “poder” para poder salir de ese espacio.

Por otra parte, tenemos las emociones que existen en nuestras mentes (en este caso las que nos cierran posibilidades), las cuales están fuertemente influenciadas por nuestro sistema de creencias.

Allí anidan nuestros temores e inseguridades, aprendidos a lo largo de nuestra existencia (los especialistas sostienen que los seres humanos venimos con sólo 2 miedos innatos: a los ruidos y a las caídas).

Y según sean las emociones en las que permanezcamos, serán las acciones que tendremos disponibles.

En el ejemplo del golf, el amateur (dominado por el miedo) piensa en cómo evitar el obstáculo , mientras que el jugador experto (seguro y confiado de sus habilidades), piensa en qué lugar desea colocar la pelota.

¿Y dónde creen que irá a parar la pelotita según sea la emoción en la que nos encontramos? (el que ha jugado al golf habrá experimentado cuántas pelotitas ha perdido en el agua por preocuparse de no caer en ella).

Sería conveniente que revisáramos dónde ponemos el foco en nuestras vidas.

Y para ello simplemente debemos prestar atención a cuáles son nuestras conversaciones internas.

¿Tratan sobre nuestros miedos “al fracaso” o sobre nuestro compromiso con nuestros objetivos?

Los “leones”
A diferencia de las “ovejas”, los “leones” asumen “responsabilidad” (ver la siguiente fórmula).

Efectividad del resultado = Habilidad para responder – Desafíos del entorno

¿Qué es lo que hace un león?

En primer lugar, analiza y acepta las condiciones existentes como parte del entorno que le viene dado y sobre el cual él no tiene ningún control.

En segundo lugar, es consciente de los recursos de los cuales dispone (su idoneidad y experiencia), y de que hay más de una estrategia posible para lograr lo que deseamos.

Y finalmente elige libremente la opción que considera que será más efectiva.

Y si no logra el resultado que esperaba, aprende de la experiencia y vuelve a intentarlo.

Pero ello significa humildad (para aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar), responsabilidad y fortaleza interior (para desarrollar nuestro aprendizaje y gestionar sobre lo que sí podemos actuar) … y sabiduría para reconocer la diferencia.

En definitiva, “el león” se hace cargo de lo que le acontece en su vida, sin buscar culpables, siendo consciente de que sólo él tiene el poder de generar los cambios necesarios para lograr el bienestar que tanto anhela.

Como dice el refrán “no podés cambiar la dirección en la que sopla el viento, pero si adaptar el velamen”.

Y allí descubrirás que existe la posibilidad de descubrir nuevos mundos (el de tu bienestar y efectividad personal).

Hasta la próxima …

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