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San Martín de los Andes: Patagonia, colección verano

La mayoría no se presenta como nyc , por nacido y criado, sino como vyq , venido y quedado. Por eso hay que viajar con precaución a este rincón de la cordillera neuquina, no vaya a ser que uno quiera quedarse cuando el plan era apenas disfrutar de unos días de vacaciones. Situaciones como ésta se han repetido en los últimos 15 años, hasta tal punto que la población pasó de 15.000 a 33.000 habitantes. La ciudad, sin embargo, ha crecido sin perder la escala: su esencia de pequeño pueblo de montaña se mantiene sobre los pilares de su elegante arquitectura alpina y la voluntad generalizada de que nada cambie demasiado.

Son especiales los sitios con tanta gente foránea, que al estar lejos de sus familias forman lazos fuertes con otros recién llegados y establecen nuevas redes. “Los chicos tienen acá un montón de tíos postizos”, resume Darío Mastrosimone, que era contador con estudio propio en Buenos Aires, pero llegó a los 40 en crisis, largó todo y hoy vive de la pintura. “Pensar que asociaba la idea de trabajo con sentarme frente a una computadora”, dice sin poder creer aún el paisaje que lo inspira todos los días.

Su atelier forma parte de un nuevo circuito de artistas (ver recuadro), realizado para el turismo, pero que también disfrutan los habitantes. Porque la sofisticación no es aquí un tema de temporada, sino parte de la cotidianidad. Muchas de las panaderías de barrio son en rigor exquisitas pastelerías, las heladerías compiten con multiplicidad de frutos de la zona, hay tiendas de diseño y librerías-cafeterías chic desde bien temprano, y las chocolaterías son, por ejemplo, parada obligada antes o después de una jornada administrativa. Ni hablar de la gastronomía de alta gama, también durante todo el año.

El turismo comenzó a desarrollarse con la nieve, por Chapelco, a fines de los años 70. Dos décadas más tarde, el pueblo se imponía con fuerza como destino de verano y hoy es un lugar con propuestas para todos los meses. Noviembre y diciembre tienen la pesca como punta de lanza, que incluso genera más ingresos que la nieve. Se estima que cada fan internacional de esta actividad deja en sus vacaciones entre 500 y 1000 dólares por día. Y ya no viaja solo: cada vez son más los que llegan con sus familias, que aprovechan el tiempo en la zona para disfrutar de otras actividades.

El Parque Nacional Lanín, con 420.000 hectáreas y su volcán omnipresente, reservorio increíble de agua dulce y atractivo principal de esta región de la Patagonia, propone trekking y mountain bike entre sus araucarias centenarias, canotaje en lagos y ríos, observación de aves con guías especializados y variedad de paseos y camping, incluso organizados por las comunidades mapuches que habitan allí.

En los alrededores del pueblo hay opciones en estancias privadas, incluso un campo de golf diseñado por Jack Nicklaus, a menos de quince minutos. Los balnearios sobre lagos cristalinos completan una escena que invita a quedarse, al menos por unos días.
En medio del paisaje

“No es turismo aventura, sino activo. Te mojás los pies, te duele un poco, pero se trata sólo de un riesgo aparente”, comenta Augusto Gorchs, de Andestrack Expediciones, durante un descanso sobre el lago Pichi Machónico. Los remos quedaron quietos durante un rato, después de subir por un tramo del río Hermoso que requirió de un pequeño esfuerzo de los dos remeros y el timonel.

Esta zona, al comienzo de la Ruta de los Siete Lagos, es ideal para navegar en canoa canadiense, ya que su orientación atípica evita que se formen olas importantes. El circuito está es una estancia privada, dentro del PN Lanín. Luego de una hora de remo y sosiego se alcanza una playa de arenas finas, una de las rarezas de estos parajes pedregosos. No hay gente a la vista: la playa es exclusiva para las seis personas del grupo.

El regreso es también desolado. Hay que remar menos, así que lo más divertido es tomar el lugar de timonel, para controlar la navegación con la corriente a favor. No requiere de experiencia, sólo un poco más de atención.

Si en la Patagonia en general la gente pasó de la contemplación de la naturaleza a la interacción con ella, en la estancia de Raúl Pizales la experiencia puede ser tan divertida como extrema. Y no precisamente por el riesgo.

Ya sobre el caballo es imposible ver los pinos más de cerca, casi adentro de los ojos. Raúl aprovechó la visita de periodistas para, después de la nieve, abrir literalmente con ellos los caminos para las cabalgatas de verano. Y el bosque es tupido (lleve manga larga, señora), al menos en parte del recorrido, que sube hasta miradores increíbles con el lago Lolog como protagonista.

Pizales es ingeniero agrónomo, conocido por todos por su buen humor, y cuenta con Yvonne Corbett como guía especializada. Ella se autodefine como nómada, cuya pasión es llevar grupos a caballo. Lo ha hecho en casi todo el país y de esta zona resalta, además de su belleza, el buen clima la mayor parte del año.

“Lo más importante es conocer a los visitantes lo más pronto posible, saber quiénes son y qué buscan para que su experiencia sea la mejor de todas”, dice.

Velocidad entre los árboles
Para atravesar los bosques con los ojos bien abiertos, nada mejor que el canopy, actividad que une las copas de los árboles a través de cables de acero, de manera que uno puede lanzarse de una a otra con la ayuda de un arnés y una polea.

La imagen de un pájaro loco da la bienvenida al territorio Miramas, donde los primos Joaquín y Marcos explican que el ave carpintero, cuando va de un árbol a otro, hace una parábola idéntica a la que produce una tirolesa.

El recorrido tiene siete tramos, con longitudes de 120 a 300 metros y velocidades que maneja cada uno sin dificultad. Por el sonido parece un Fórmula 1, pero es mucho más controlable de lo que parece. Al final está la casa que, este verano, se convertirá en el primer refugio de montaña de San Martín.

El canopy es también una propuesta de Chapelco, que durante el verano ofrece múltiples actividades para disfrutar en un mismo día. Este año tendrá abonos de 5 a 7 propuestas con una tarifa fija.

A las cabalgatas, palestra, bike-park, arquería, paint-ball, minigolf, tobogán larguísimo y parapente, entre otras, se suman esta temporada el arborismo -puentes colgantes con tirolesas-, cuatriciclos y buenas opciones para los más chicos, entre otras.

Los amantes del birdwatching buscan en los alrededores de SMA al gavilán ceniciento, como figurita difícil. “Hace cuatro años empezó a haber demanda de observadores de aves -cuenta Florencia Manccini, que es guía y tiene debilidad por las aves rapaces-. Verlas es imponente, sobre todo cuando cazan o van con la presa.” En el PN hay 102 aves identificadas, pero un buen sitio para iniciarse en Villa Vega, un valle que permite ver mucho en poco tiempo.

Si uno busca actividades aún más relajadas, la opción es una: playa. La más popular es Quila Quina, donde se puede pasar el día y disfrutar del agua a una temperatura generalmente cercana a los 18°C. Desde el muelle de la ciudad parte una lancha tres veces por día, pero se puede ir también en auto. Las otras playas muy buscadas son Lolog (Playa Bonita), Catritre y Meliquina.

Datos útiles

Como llegar

  • A las compañías frecuentes se suma Sur Líneas Aéreas, con vuelos programados en pequeñas aeronaves. 849 pesos desde Buenos Aires. www.surturismo.com

Donde dormir

  • Loi Suite: el único cinco estrellas con diseño moderno, servicios de lujo y cancha de golf de 18 hoyos. Desde US$ 235 la habitación estándar en temp. alta. www.loisuites.com.ar
  • La Cheminee: clásico del centro, en temp. alta, desde $ 660 la doble. (2972) 427617 / 427717. www.hosterialacheminee.com.ar
  • Del Sauco: cabañas nuevas y muy bien equipadas. Con spa. La doble, en temp. alta, $ 420. (2972) 411900. www.apartdelsauco.com.ar

Que hacer

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