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¿Se puede evitar la quiebra de Thomas Cook?

La compañía turística Thomas Cook se encuentra en problemas: para no declararse en quiebra (y dejar varados a unos 600.000 viajeros) necesita pagar 200 millones de libras (US$ 250.000) para pagar a sus acreedores. Luego de un domingo (22/9) de largas negociaciones, podría haber una salvación: los grandes hoteles españoles podrían renunciar al reclamo de las deudas que la compañía tiene con ellos y así aumentar su capital.


La empresa británica dedicada al turismo Thomas Cook está enfrentando graves problemas financieros y al borde de la quiebra. La compañía confirmó el pasado viernes 20/9 que necesita 200 millones de libras (unos US$ 250 millones) para evitar el cese de actividades, que actividades afectaría a unas 600.000 personas, clientes de la empresa que se encuentran de vacaciones (de los cuales entre 150.000 y 160.000 son del Reino Unido).

Los turistas no saben si podrán volver o no a casa. En el caso de los británicos, la Autoridad de Aviación Civil de ese país lanzaría una operación de repatriación sin precedentes para traer de regreso a los vacacionistas. Se trataría de una operación sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.

La compañía pidió ayuda económica al Gobierno británico, pero aún no hay novedades de respuesta. El secretario de Estado de Seguridad, Brandon Lewis, dijo en una entrevista en Sky News que sería “inapropiado comentar la situación financiera de una empresa privada”. Sin embargo, dijo que hay “negociaciones” y esperó que “lleguen a una conclusión positiva”.

Se habla de dos bancos responsables de la delicada situación: el Royal Bank of Scotland (RBS) y Lloyds. Son los que piden 200 millones de libras para que la empresa sobreviva. Este monto sin tener en cuenta la última recaudación de la empresa turística: 900 millones de libras (US$ 1.120 millones) en nuevo capital, incluyendo de su principal accionista chino, Fosun.

Desde el banco escocés, que es independiente del Gobierno, dijeron “como uno de los muchos prestamistas, RBS ha dado apoyo financiero a Thomas Cook durante muchos años y continúa trabajando con otras entidades para encontrar una solución al problema financiero y de liquidez de esta empresa”.

Este domingo 22/9 siguieron las negociaciones con accionistas y acreedores para evitar la quiebra. Sky News informó que las negociaciones se llevaban a cabo el domingo en la sede de la firma de abogados Slaughter & May con sede en Londres.

El presidente del Grupo Iberostar, Miguel Fluxá, estaría brindando una solución temporal a Thomas Cook. Según comunicó preferente.com, negoció con casi todos los grandes hoteleros vacacionales españoles para que estos renuncien a reclamar la deuda que Thomas Cook tiene con ellos (se trata de unos 100 millones de euros). Este aumento de capital podría lograr que la empresa consiga una prórroga de parte de los bancos.

Fluxá negoció con los grandes hoteles de Mallorca y Canarias, con la excepción del Grupo Barceló y de Hoteles Globales, que se niegan a renunciar al reclamo de la deuda. El mensaje que el ejecutivo transmitió fue el de que “Thomas Cook puede ser viable” en el futuro si entre todos lograban ceder la exigencia de cobrar de modo inmediato las deudas.

Y es que Canarias es uno de los destinos clave de la empresa y allí hay una gran preocupación por los inminentes despidos. El senador por la Comunidad Autónoma Española, Fernando Clavijo, explicó que habría una pérdida de miles de empleos y una gran incertidumbre por el futuro del destino turístico.

También hay alarma por la falta de acción por parte del Gobierno para enfrentar esta situación. “Aún estamos a tiempo de activar planes de contingencia ante los distintos escenarios que se podrían producir. Londres ya ha activado planes de contingencia y aquí no sabemos nada sobre las previsiones del Gobierno” dijo Ana Oramas, diputada nacional por la Coalición Canaria (CC) en un comunicado en el que pide al Gobierno de España y al Gobierno de Canarias que tomen las riendas de la situación.

Thomas Cook es la primera agencia de viajes del mundo, tiene 178 años y emplea a más de 21.000 trabajadores en más de veinte países (9.000 en Gran Bretaña). La compañía, que es a la vez un turoperador y una aerolínea, tiene una facturación anual de unos 10.000 millones de libras (unos US$ 22,470 millones).

Comenzó a operar en 1841 con una excursión en tren de un día en Inglaterra, pero en los últimos años viene enfrentando desafíos. En mayo de este 2019, la compañía reportó una deuda neta de 1.250 millones de libras y advirtió que la incertidumbre política relacionada con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea disminuyó la demanda de viajes de vacaciones de verano. Además, las reiteradas olas de calor de los últimos años contribuyeron a una retracción del turismo.

Thomas Cook reconoció que no era viable y presentó un plan de reestructuración en el que el conglomerado chino Fosun tomaría el control de sus actividades de turoperador y los acreedores las de su compañía aérea. Por eso fue que recibió 900 millones de libras (US$ 1.120 millones), pero no son suficientes.

Fuente: Urgente24