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Sistema de Precios, Cepo y Recesión

El Rol del Sistema de Precios
La idea clave de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith es profundamente sencilla: si un intercambio entre dos partes es voluntario, el mismo no se llevará a cabo salvo que ambas partes crean que dicha transacción los beneficiará. Probablemente, uno de los mayores méritos del Padre de la Economía consistió en reconocer que los precios que se establecían en transacciones voluntarias podían coordinar la actividad de miles de millones de personas, donde cada una de ellas en busca de su propio interés, colabora con la maximización del bienestar general.

Esta coordinación realizada por el sistema de precios, es llevada a cabo sin necesidad alguna de una dirección centralizada. Ni siquiera requiere obligar a las personas a hablar entre sí o a que se gusten mutuamente. Por otra parte, el sistema de precios libres desempeña tres funciones en la organización económica: (i) transmite información; (ii) aporta los incentivos para adoptar los métodos de producción más eficientes, lo cual induce a emplear los recursos disponibles en los sectores mejor remunerados; y (iii) determina la distribución del ingreso. Es más, el sistema de precios funciona tan bien y con tanta eficiencia, que la mayoría de las veces no nos percatamos de ello hasta que alguien lo estropea.

El sistema de precios sólo transmite la información importante y únicamente a las personas que necesitan conocerla. Los que transmiten la información tienen interés en buscar a la gente que puede utilizarla y que están en situación de encontrarla. Las personas capaces de utilizar esa información tienen interés en obtenerla y están en situación de conseguirla. A su vez, todo este proceso de transmisión de información a través del sistema de precios se ha visto enormemente facilitado en la actualidad por los profundos avances en el sistema de comunicaciones. Por otra parte, todo aquello que impida que los precios expresen libremente las condiciones de oferta y demanda, obstruirá la transmisión de la información correcta.

La Implementación del CEPO
Propio con la lógica de un esquema populista, el fuerte crecimiento del gasto público derivó en un déficit fiscal creciente a pesar los récords históricos en materia de recaudación. A su vez, la falta de financiamiento externo, derivó en el uso intensivo de la emisión monetaria para cerrar la brecha fiscal (aún habiendo estatizado el sistema previsional). Este continuo incremento en la tasa de aumento de la cantidad dinero comenzó a generar una inflación creciente, que al no tener correlato en el plano cambiario apreció la moneda llevando a un estrangulamiento en el sector externo (pese a tener la mejor combinación de la historia de términos de intercambio y tasas de interés internacionales), el cual se mitigaba perdiendo reservas. En este marco, durante 2011, la fuga de capitales privados (USD 21.504M) y la pérdida de reservas del BCRA (USD 6.109M), sumado a la voluntad de no devaluar derivó en la instauración del cepo cambiario. El cual, a la luz de los hechos, no sólo no logró frenar la pérdida de dólares del Central, sino que además ha producido un daño enorme en el sistema de precios sumergiéndonos en una recesión.

De esta manera, el cepo cambiario podría ser interpretado como una restricción sobre el sistema de precios. La contrapartida matemática para dicha medida vendría dada por el Teorema de Le Chatelier, el cual sostiene que cuando a un programa de optimización (en este caso sería el de la maximización del bienestar vía precios libres) se le suma una restricción (el cepo que impide hacer transacciones libres al precio que fija el gobierno) el resultado final nunca será mejor, esto es, si la restricción no es efectiva se estará igual y si lo es se estará peor. Por ejemplo, suponga que está con problemas respiratorios, asiste al médico y éste le prohíbe fumar; de este modo si Ud. no es un fumador le resulta indiferente, ahora bien, si es un fumador compulsivo que fuma unos cinco atados por día, claramente la recomendación del médico no le resultará graciosa. De más está decir que, las restricciones al mercado de cambio no fueron puestas de decorado, sino que buscaron un “ajuste artificial en las cantidades demandadas” para que al precio fijado por el BCRA no se esfumaran las reservas. Esto es, se devaluó sin tocar el precio explícito, donde una medida aproximada del daño estaría dada por la brecha con el paralelo (donde de ello emerge el desatino informativo de por lo menos dos precios para el mismo bien).

La Inexorable Recesión
Finalmente, habiendo demostrado como trabaja el sistema de precios y como el cepo ha dañado al mecanismo de transmisión de información, estamos en condiciones de analizar el motivo por el cual dicha medida es recesiva. La situación es muy simple, dada la existencia de brecha ello nos dice que la restricción es efectiva. Puesto en otros términos, al precio fijado por el gobierno existe un exceso de demanda de moneda extranjera, motivo por el cual en el resto del sistema en su conjunto se debe observar un exceso de oferta. Así, el exceso de oferta en el mercado de dinero hace subir los precios. El del mercado de bonos (en moneda extranjera) hace subir la tasa de interés vía la caída de sus precios. Mientras que el exceso de oferta para el mercado de bienes se traduce en caída de producción y una retracción en la demanda de trabajo, donde el sistema presionará a la caída del salario real para mantener el pleno empleo o ajustará por la vía del desempleo o ambas a la vez.

La simple inspección de los datos da cuenta del daño causado. La brecha ha oscilado en niveles que van desde el 20% al casi 100%. El riesgo país medido por el EMBI+ de Argentina se ubicó en un promedio del orden de los 1.000 puntos básicos, mientras que el CDS de 5 años (medida más representativa del riesgo) osciló en niveles de los 2.000 a 4.000 puntos básicos. En paralelo, el aumento de la cantidad de dinero para financiar al fisco generó un rebote del nivel de actividad en 2013, pero cuando el giro expansivo del dinero terminó, la demanda de dinero observada se ubicó por encima del nivel de equilibrio (5% del PIB). Esto es, la imposibilidad de salir del dinero local (lo cual favorecía el cobro de impuesto inflacionario) sumaba un nuevo exceso de demanda a la economía, lo cual incrementaba el tamaño del exceso de oferta en bonos, bienes y trabajo. Por ello, hoy no es extraño ver como se derrumban los indicadores de producción, empleo, pobreza e indigencia.

Cómo afirmara Friedrich August von Hayek: “Estamos empezando apenas a comprender que el funcionamiento de la sociedad avanzada se basa en un sistema de comunicación sutilísimo que llamamos mercado y que resulta ser un mecanismo más eficaz para ordenar información dispersa que ningún otro ideado deliberadamente por el hombre”. En definitiva, cuanto mayor sea el empeño por parte de los hacedores de política en corregir los efectos de malas decisiones vía la manipulación del sistema de precios (llegando en el extremo a su eliminación) mayor será la divergencia de los resultados observados con los objetivos propuestos.