Inicio Empresas y Negocios Sociedades femeninas: la fuerza de entenderse

Sociedades femeninas: la fuerza de entenderse

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Por: Jimena Caprile, socia de Olivia D.

Muchos dicen que es mejor solo que mal acompañado, pero, ¿es siempre así? ¡No! También existe la posibilidad de encontrar esa compañera de ruta que te haga sacar todo tu potencial y que, además, sea especial para poder llevar adelante un emprendimiento con vos.

Lo primero que tenemos que entender que una socia no necesariamente tiene que ser una amiga. Una socia es aquella persona que conocemos (puede ser amiga de otra amiga, una profesional de la que tenés referencia, etcétera) y con la que decidimos emprender un negocio juntas. Es más, por experiencia propia, muchas veces recomiendo que no inicien una sociedad con amistad de por medio, porque ésta se pone en juego con el correr del tiempo; igual de todos modos si todo va bien el lazo de amistad irá surgiendo. Entonces, no sólo tendrás una socia que te ayuda a ser más efectiva, además podrás contar con una amiga nueva. Es importante elegir objetivamente a quien nos complementará en el plano profesional.

Luego hay que analizar las ventajas de contar con una socia, pues ésta se vuelve clave en la construcción del negocio. Ella es la persona con la que pensarás, con quien intercambiarás ideas. Entre dos todo es más llevadero, incluso en los momentos difíciles. Además, contar con una mirada externa siempre ayuda a crecer, en todos los sentidos.

Claro que también hay algunos temas a tener en cuenta, como que tendrás que consensuar para llegar a un mejor puerto. Si bien para algunas esto puede ser un obstáculo, para otras es todo lo contrario.

Otro punto fundamental es organizar bien la distribución de tareas para que cada una aporte en la misma cantidad, sin sentir que está haciendo de más o que no es tenida en cuenta. Para esto es bueno desarrollar una rutina y una planificación (organizar reuniones para que las dos estén al tanto de todo, aunque no lo lleven en el cotidiano, por ejemplo).

Por último, contar con una socia congénere es positivo, pues se establece un entendimiento que casi siempre se corresponde. La otra te puede interpretar bien, sobre todo porque compartimos las habilidades de ser multitasking. Un detalle a tener en cuenta: cada tanto es bueno incorporar una mirada masculina, pues ellos aportan nuevas aristas en los distintos temas.

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