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Sostienen que la carga aérea es una modalidad que debe ser considerada por el sector logístico

La Asociación Argentina de Logística Empresaria (ARLOG) decidió abordar las ventajas y oportunidades de la carga aérea. El encuentro, que se llevó a cabo el 10 de abril pasado en el Sheraton Hotel de la ciudad de Buenos Aires, contó con las presentaciones de Máximo Amadeo, gerente comercial de LAN Cargo; Mercedes Michel Torino, gerente de Desarrollo de Soluciones de Brinks Argentina, y Pablo Bonoli, gerente de Supply Chain de Axionlog.

Ante unos 100 asistentes, los disertantes coincidieron en que la carga aérea debe ser considerada por la cadena logística debido a las ventajas que presenta. En ese sentido, Máximo Amadeo, gerente comercial de LAN Cargo, identificó algunos mitos acerca de los envíos de carga por avión en nuestro país y se encargó de derribarlos.

Primero se refirió a la creencia de los operadores logísticos respecto de que la carga aérea compite con sus negocios. Aclaró, sobre ese punto, que “los aviones de cabotaje en la Argentina se comparan con una unidad pequeña de transporte terrestre”.

De acuerdo con su descripción, un avión Embraer 190 tiene una capacidad promedio de 1000 kilogramos y su equivalente es una pick up, en tanto que un Boeing 737 tiene una capacidad de 4 mil kilos, lo mismo que un camión Ford F350. “La capacidad máxima del mercado es de 604 toneladas por día, es decir 25 semis de 24 toneladas”, explicó. Y agregó: “La carga no puede paletizarse y posee limitantes de peso y volumen por bulto”.

También se refirió a la creencia de que los envíos de carga por avión son complicados. El directivo de Lan expresó: “El proceso es muy similar a un cross docking, que prioriza la velocidad sin descuidar la seguridad en la operación; la documentación es igual al transporte terrestre para carga general, y la velocidad en la entrega en destino constituye un eslabón fundamental, puesto que el proceso dura alrededor de 6 horas desde la recepción de la carga”.

En lo concerniente a la afirmación de que la carga aérea no tiene cobertura, Amadeo la refutó: “La industria cuenta con más de 150 vuelos al día a todo el país”. Además, agregó que, utilizando el Aeroparque Jorge Newbery, de la ciudad de Buenos Aires, como un punto de intercambio es posible conectar dos destinos del interior en menos de 30 horas.

Además, abordó el mito del precio elevado. El ejecutivo explicó que el servicio se segmenta en tres grupos: carga expresa (correos, courriers, diarios) con más del 70 por ciento de ocupación; abastecimiento a zonas aisladas (insumos para la industria y carga perecedera para cruceros), con más del 90 por ciento de ocupación, y como complemento logístico, con el 20 por ciento de ocupación y un 85 por ciento de las frecuencias.

“Como complemento logístico, el transporte aéreo puede ser una alternativa a considerar”, puntualizó. Para justificar esa afirmación, citó el ejemplo de un viaje de Buenos Aires a Tucumán cuyo costo por kilo es de 5 pesos para el transporte aéreo, mientras que se eleva a 6,60 pesos por vía terrestre. “Hay ofertas adecuadas para vuelos de baja demanda y condiciones competitivas versus una camioneta con dos choferes a destinos de más de 1.000 kilómetros”, sostuvo.

Por último, señaló que “toda red logística posee imponderables que necesitan ser solucionados como por ejemplo: la necesidad de despachos urgentes luego del horario de corte; la imposibilidad de despachar una camioneta al interior para cumplir con un servicio regular; los envíos de último momento o incluso los fines de semana y feriados. Concluyó, entonces, que “la carga aérea es una modalidad que existe y puede ser considerada por la industria”.

Los casos
A continuación, Mercedes Michel Torino, gerente de Desarrollo de Soluciones de Brinks Argentina, señaló que uno de los servicios ofrecidos por la empresa es el transporte aéreo de valores (billetes, tarjetas de crédito), metales e incluso sustancias peligrosas. Lo hacen para “ganar tiempo, acortar distancias y minimizar riesgos, o como plan B cuando los camiones fallan”.

Sin embargo, también mencionó los desafíos de esta modalidad de transporte. Por ejemplo, el desarrollo de mayor infraestructura aeroportuaria, o bien la incorporación de frecuencias y destinos disponibles. A modo de conclusión, afirmó que “la carga aérea incrementa las alternativas para la empresa y sus clientes”, tomando en cuenta la gran ventaja del factor tiempo y la posibilidad de distribuir riesgos y esfuerzos.

A su turno, Pablo Bonoli, gerente de Supply Chain de Axionlog, comentó que en su empresa aseguran la cadena de frío de los productos desde la manufactura hasta su entrega en los puntos de venta o lugares de consumo, situados a lo largo y ancho de la región. De hecho, su principal cliente es Arcos Dorados.

“Tenemos una exigencia muy fuerte en términos de servicios con respecto a las entregas. En varias ocasiones, en menos de 6 horas tuvimos que abastecer un local del interior del país. En ese sentido, nuestro interés es minimizar el tiempo de un camión y nos encontramos con una ecuación de costos muy conveniente”, subrayó.

No obstante, Bonoli también confesó que la mayor duda era si la mercadería que llegaba a un aeropuerto se entregaba de manera inmediata, teniendo en cuenta que trabajan con congelados y refrigerados. Con ese propósito, hicieron pruebas con termógrafos para controlar la temperatura a lo largo del viaje. “Los resultados fueron buenos, con temperaturas que llegaron a destino a 30 grados bajo cero, en tiempos no mayores a 8 horas”, completó.