Kaspersky advierte que subir selfies de alta calidad para recrear looks ochenteros puede implicar la entrega de información facial que, si es procesada o reutilizada sin control, podría facilitar fraudes, suplantaciones y otros abusos digitales
Peinados voluminosos, hombreras, ropa vintage y retratos con apariencia analógica han invadido las redes sociales. El nuevo trend de los años 80 con inteligencia artificial invita a los usuarios a subir una fotografía actual para descubrir cómo se habrían visto hace cuatro décadas, recreando su rostro con la moda, los accesorios y la estética característica de esa época. A esta tendencia ya se suman nuevas versiones, como la que transforma a los usuarios en personajes de la antigua Grecia, manteniendo la misma lógica: subir una foto del rostro para que una herramienta de IA la procese.
Aunque participar puede parecer una forma divertida de sumarse a la nostalgia, expertos de Kaspersky advierten que este tipo de tendencias también plantean riesgos para la privacidad digital. Para generar resultados cada vez más realistas, los usuarios suelen proporcionar fotografías claras y de alta calidad de su rostro, imágenes que pueden contener información suficiente para extraer o procesar características biométricas.
El rostro requiere especial cuidado porque, a diferencia de una contraseña, no puede simplemente reemplazarse si la información asociada a él termina comprometida. Mediante tecnologías de reconocimiento facial, una imagen puede ser analizada para identificar características particulares de una persona y generar patrones que permitan reconocerla o diferenciarla de otras.
En manos equivocadas, una fotografía facial también puede combinarse con nombres, perfiles de redes sociales, números telefónicos u otros datos disponibles en internet para construir una representación más completa de la identidad de una persona. Esta información puede ser aprovechada para crear perfiles falsos, contenidos manipulados con IA, intentos de suplantación o campañas de fraude e ingeniería social mucho más personalizadas y convincentes.
El riesgo aumenta cuando los usuarios participan en tendencias virales sin revisar quién opera la plataforma que recibe su fotografía, cómo procesa las imágenes, durante cuánto tiempo puede conservarlas o si contempla usos adicionales de ese contenido. Dependiendo de las condiciones del servicio, una imagen cargada para generar un retrato podría quedar almacenada o ser utilizada posteriormente para otros fines, incluido el desarrollo o entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.
Además, una selfie puede revelar más información de la que el usuario pretende compartir. Documentos, credenciales, uniformes, ubicaciones reconocibles, menores de edad u otros elementos visibles en la imagen pueden aportar información adicional que facilite la construcción de perfiles digitales.
La rapidez con la que aparecen y se viralizan estas herramientas también puede hacer que las personas acepten permisos o condiciones sin revisarlos. De acuerdo con un estudio de Kaspersky, el 27% de los usuarios en América Latina admite que no revisa los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla, ya sea porque la información es demasiado extensa o porque simplemente no le presta atención.
“Estos trends muestran cómo un incentivo divertido puede llevarnos a entregar información personal sin detenernos a pensar qué sucede después con ella. Una fotografía clara del rostro puede ser procesada para obtener características biométricas y, a diferencia de una contraseña, nuestro rostro no puede cambiarse si esa información termina expuesta o es utilizada indebidamente. El objetivo no es dejar de aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial, sino hacerlo de forma consciente: saber qué plataforma estamos utilizando, qué hará con nuestra imagen y qué controles tenemos sobre esos datos”, asegura María Isabel Manjarrez, investigadora senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.
Para reducir los riegos, los expertos de Kaspersky:
- Use solo aplicaciones conocidas y confiables. Antes de subir su foto, revise quién está detrás de la herramienta y evite páginas desconocidas que aparezcan únicamente porque el trend se volvió viral.
- Revise qué pasará con su foto. Compruebe si la aplicación explica claramente si la imagen será guardada, durante cuánto tiempo y si puede utilizarse después para otros fines.
- No entregue más información de la necesaria. Para crear una imagen con IA no debería ser necesario dar acceso a sus contactos, ubicación, mensajes u otra información personal que no tenga relación con el servicio.
- Mire bien qué aparece en la fotografía antes de subirla. Evite imágenes donde se vean documentos, credenciales, direcciones, placas, uniformes o información de otras personas que pueda revelar más datos de los que desea compartir.
- Utilice soluciones de seguridad que ayuden a identificar enlaces fraudulentos, páginas falsas y posibles intentos de robo de identidad, como Kaspersky Premium.








