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Adolescentes con cáncer: cuidar sus esencias

Como cualquier persona, cuando un adolescente se enfrenta a un diagnóstico de cáncer debe atravesar el shock de la noticia y también sobrellevar el tratamiento al que deberá someterse. A esto se suman los temas típicos de la edad, como el aspecto físico y el miedo por el futuro.

A los adolescentes hay que pensarlos como adultos. Desde el punto de vista de la inteligencia, ya han desarrollado un nivel de pensamiento que les permite comprender lo que implica la enfermedad y por eso es necesario involucrarlos en todo aquello que concierne a la recuperación, asunto que es más complicado abordar con un infante dado su grado de incomprensión de ciertos temas. Cuando existe un diagnóstico, en general, lo primero que se hace es informarlos y se trata de promover que sean activos preguntando, interiorizándose de los temas, y que busquen información seria (en Internet hay de todo y muchas veces genera más angustia que ayuda).

Es importante saber que los jóvenes, de alguna manera, enfrentan los mismos miedos que los mayores: verán que tienen riesgo de morir, que hay sufrimiento y vivirán todo el tema de lo corporal de manera muy fuerte. Están en una etapa de la vida en que recién empiezan con la independencia, que tienen todo un proyecto de vida y de repente se les corta. Nuevamente son arrastrados a la dependencia porque terminan apegados a los padres, postergando a sus amigos quienes cumplen un rol fundamental en esta etapa de crecimiento. Es importante que mantengan el contacto con sus pares, incluso que puedan hablar con otros chicos que atraviesan o hayan atravesado las mismas dificultades de manera que puedan ver que es un tratamiento difícil pero que hay una curación.

Dependiendo de la etapa del tratamiento, lo primero que impacta son los cambios en el aspecto físico, la caída del pelo (las pelucas se resbalan en las cabezas peladas y eso preocupa a las chicas), la cara hinchada por los corticoides, el tener que usar barbijo, todas situaciones difíciles incluso para un adulto. Para cualquier sujeto, la mirada de los otros es muy fuerte y en mayor medida lo es para un adolescente. Estas cuestiones traen situaciones de mucho rechazo hacia la gente, de evitar “la exposición ante el otro”. Ahora, si el joven tiene la compañía de otros chicos de la misma edad que le dan ánimo, se va a sentir más acompañado y contenido. Y a eso se debe sumar el ayudarlos a que puedan hacer elaboraciones que tengan que ver más con su edad, por ejemplo, escribir, tener un blog, un perfil en Facebook, desarrollar expresiones artísticas, cosas que los ayuden a transitar y elaborar algo del sufrimiento que les genera la dolencia.

El lugar indicado
Un tema que es motivo de debate permanente entre los especialistas es cómo deben ser abordados los adolescentes ¿deben ser tratado como niños ó deben ser considerados adultos? Y es una pregunta que está presente todo el tiempo, sobre todo, cuando se habla del tratamiento y la internación. ¿Hasta qué edad se los interna en hospitales de niños? Depende de cada sanatorio pero, en general, si se los diagnostica antes de los quince años van a un hospital pediátrico, si es después, los mandan al de adultos, pero cuando uno se enferma se achica emocionalmente, se produce una conducta regresiva. Así, un chico de dieciséis años enfermo parece de trece y necesita muchos cuidados que las clínicas de adultos no pueden sostener ya que tienen otra estructura. Allí les hablan de la enfermedad de la misma manera que a los mayores y para los jóvenes es muy duro, a veces hay que darles tiempo. Decir las verdades tan de golpe es todo un tema. Por otro lado, cuando están en un hospital pediátrico, les hace falta intimidad, están en salas mixtas y hasta cuesta conseguirles un biombo o incluso permiso para que pueda estar en con sus novios. Es interesante ver qué pasa con un adolescente tratado en un hospital de adultos y con uno atendido en uno pediátrico y entender que el joven está en una etapa muy especial, en el límite entre la niñez y la adultez y por eso debe ser contenido en lugares que estén preparados especialmente para ellos

Acompañarlos y lograr que se concentren en la importancia de estar fuertes para afrontar el tratamiento es la clave para ayudarlos.