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Advierten que la importación de productos textiles duplicará este año a la registrada en la convertibilidad

Buenos Aires, 28 agosto – La importación de productos textiles alcanzará este año los 1.700 millones de dólares, es decir que crecerá 200 por ciento respecto de 2003 y 50 por ciento si se compara con la década del 90, cuando la convertibilidad abrió indiscriminadamente el mercado argentino.
Así lo alertó Mariano Kestelboim, economista de la Fundación Pro Tejer, en el marco de la cuarta Convención de la Industria Textil de Indumentaria y Diseño Argentino que se realiza en la Ciudad de Buenos Aires.

Este crecimiento se vio motorizado principalmente por la importación proveniente de China que pasó del 2 al 26 por ciento entre 2003 y 2007 y de otros países como la India que creció de 2 a 6 por ciento en el mismo período, situación ante la cual el economista advirtió que “es imprescindible una política de promoción y desarrollo de la industria nacional”, dado que

“Los empresarios dieron acabadas muestras de su compromiso. Ninguna industria en el mundo puede competir ante esta potencia sin el apoyo de sus Estados”, remarcó Kestelboim.

La muestra fue inaugurada por el presidente de la Fundación Pro Tejer, Pedro Bergaglio, quien invitó a los 1200 referentes del sector presentes a disfrutar de la “fiesta de la cadena de valor textil” y agradeció “profundamente” al ex presidente de la entidad Aldo Karagozian y a los funcionarios del Estado.

Entre ellos destacó al titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), Ricardo Echegaray, por lo “mucho que ha hecho” por el sector durante su gestión al frente de la Aduana Nacional, funcionario fuertemente aplaudido por el auditorio.

Bergaglio, que asumió su cargo a principios de año, también anunció que Karagozian “fue constituido presidente vitalicio de las convenciones de la cadena textil”.

En su exposición, el economista de Pro Tejer dio acabada muestra de la situación que atraviesa el sector, pero que se puede revertir si se establecen las políticas que permitan hacer frente a los mayores desafíos de la cadena de valor textil.

Kestelboim explicó que mientras que en durante todo el primer período pos crisis de 2001, el crecimiento de las importaciones fue complementario a la producción local. Sin embargo, remarcó que, entre 2004 y el primer semestre de 2007 la rentabilidad tendió a disminuir y cada vez se convirtió en más dependiente de un volumen de crecimiento.

“No se crece por mayor utilidad de la capacidad instalada sino de nuevas instalaciones productivas. De este modo, en tres años y medio se alcanzó un crecimiento del 31 por ciento” en la producción, explicó. Así, la capacidad instalada alcanzó el 78 por ciento y se generaron 149 mil puestos de trabajo.

No obstante, a partir de 2006, las importaciones textiles “comenzaron a crecer más aceleradamente, alcanzando niveles record en 2007, desplazando a la producción nacional”, alertó Kestelboim.

En igual sentido, remarcó que en 2008 se presentan “tres factores que tienen a desestabilizar la dinámica virtuosa de la cadena textil”, en un contexto en donde la “depreciación de la moneda y la importación sigue desplazando a sectores productivos nacionales de la cadena de valor”.

“Si bien el INDEC dice que creció la importación creció 6 por ciento, hay núcleos productivos que no están creciendo, que se estancan, que empiezan a decrecer, que crecen y decrecen de forma volátil desde fines de 2007 y cae la rentabilidad”, cuestionó el economista de Pro Tejer.

En cuanto a este último punto, señaló que “luego de la crisis del campo los niveles de rentabilidad llegaron a caer hasta 40 por ciento” en algunos sectores de la cadena agrotextil.

“Sin embargo, el contexto actual es muy distinto de los 90, hay solvencia financiara, no está rota la cadena de pagos, hay un proceso activo de reinversión de actividades y en el frente macro se mantiene firme el superávit fiscal y comercial”, destacó el especialista.

Si bien Kestelboim remarcó esta situación, también alertó que “la amenaza de este proceso virtuoso son las importaciones”, que pasaron de 612 millones de dólares en 2003 a los 1.700 millones que la Fundación Pro Tejer estima que alcanzarán a fines de este año.

“Estas cifras representan un incremento del 200 por ciento. Pero es aún más alarmante porque será un 50 por ciento más alto que en el tiempo de la convertibilidad”, indicó el economista.

Todo este crecimiento de la participación de importaciones chinas e indias se dio “en detrimento de nuestros principales socios comerciales del Mercosur que perdieron 8 por ciento y de la Unión Europea que cayó 5 por ciento.

La importación proveniente de China que pasó del 2 al 26 por ciento entre 2003 y 2007, al crecer de 10,3 millones de dólares a 428 millones en 2008, acelerándose “dramáticamente desde 2006”, creciendo 3162 por ciento.

Sin embargo, para el volumen de exportación de China, la Argentina representa solo el 0,2 porciento en el total.

Kestelboim explicó que “hay una política del Estado chino que fomenta la exportación”, en donde “la baja rentabilidad es compensada a través de subsidios, financiamientos y exenciones impositivas, con el objeto de captación de mercados”.

Otro dato revelador es que el promedio por tonelada importada por la Argentina es de 22,9 dólares por prenda, mientras que las provenientes de China tienen un valor promedio de 12,25 dólares, es decir que 47 por ciento más barato, casi la mitad de precio.

“Las Pymes argentinas compiten contra una gran potencia en crecimiento. Es imprescindible una política de promoción y desarrollo de la industria nacional. Los empresarios dieron acabadas muestras de su compromiso, pero ninguna industria en el mundo puede competir ante esta potencia sin el apoyo de sus Estados”, enfatizó el economista.

En cuanto a las exportaciones del sector textil, Kestelboim indicó que en 2008 alcanzarían los 600 millones de dólares, es decir que crecerían 56 por ciento respecto de 2002.

En este caso, el crecimiento se ve “motorizado por los bienes industriales con mayor valor agregado”, teniendo un mercado de 127 naciones.

Ante esta situación, el especialista remarcó el “potencial de la cadena de valor agrotextil”, en donde mientras “el promedio de exportaciones es de 529 dólares por tonelada enviada a los mercados internacionales, en la industria textil es de 34.313 dólares”.

“En 2007 se exportaron 87 millones de dólares y este año estimamos que se van a superar los 100 millones. Esto significa que el precio de la indumentaria es 63 veces más alto que la economía en general”, concluyó el economista.

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