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Ataques a la piel: un problema diario en verano

La piel es nuestra primera línea de defensa ante las agresiones externas sufridas a diario. Durante el verano, el contacto con el sol, las piscinas con cloro y otros agentes hacen que se encuentre más expuesta, y por ende más afectada que en otras épocas del año. Si bien se pueden llegar a producir irritaciones duraderas, en la mayoría de los casos las manifestaciones no son visibles y hacen la piel aún más susceptible a nuevas agresiones, pudiendo tener consecuencias a largo plazo.

El enrojecimeinto y la vasodilatación constituyen la primera respuesta de la piel ante diferentes agresiones (ambientales, químicas o mecánicas), manifestándose como sensaciones de calor que pueden llegar a ser dolorosas.

Los efectos a largo plazo implican la pérdida de vitalidad, brillo, firmeza y suavidad. La piel se va volviendo cada vez más sensible y menos tolerante.

Para contrarrestarlo es particularmente indispensable evitar el contacto prolongado a substancias irritantes, proteger a la piel de estas agresiones y reparar los daños producidos. Además, es necesario utilizar productos especialmente diseñados en todas las rutinas de cuidado diario: esto se aplica en especial en aquellas personas que posean piel sensible. Este tipo de piel, al estar vinculada a la excitación de las terminaciones nerviosas, está más expuesta a las agresiones.

Algunas recomendaciones para el verano:

* Usar productos cosméticos que utilicen ingredientes de alta pureza en sus formulaciones, eviten la irritación, traten la reactividad cutánea y cuya inocuidad haya sido evaluada en voluntarios humanos. Existen sustancias cosméticas de última generación que modulan los estímulos sensoriales y las agresiones del medio ambiente.
* Utilizar protectores solares de amplio espectro (UVB y UVA) en forma generosa. Debe extremarse su utilización en las zonas más sensibles al sol como son la cara, cuello, escote, orejas y empeine.
* La higiene de la cara debe realizarse con tónicos sin alcohol o productos que no contengan detergentes irritantes. Si bien la exfoliación puede efectuarse en verano e incrementa la luminosidad de la piel, debe realizarse con productos no agresivos ni abrasivos.
* Reforzar la dosis de sustancias antioxidantes, como la Vitamina C, para combatir el ataque de los radicales libres. Colabora en la prevención de la hiperpigmentación y el fotoenvejecimiento.
* Utilizar sustancias descongestivas como Extracto de Nenúfares, Cardo Mariano, Avena Sativa y regenerantes como la Pro-Vitamina B5.

Una piel agredida es más frágil, por lo que se aconseja el uso de productos que incluyan en sus formulaciones ingredientes bioafines (es decir, ingredientes presentes en la epidermis). Dentro de este grupo debemos destacar la Hidroxiprolina, un aminoácido que optimiza la síntesis de colágeno y elastina, y las Ceramidas, que refuerzan la función barrera, mejoran la textura de la piel y proporcionan una hidratación prolongada.