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Bodega del Fin del Mundo celebra su quinto aniversario

En el año ´96, Julio Viola da comienzo a este proyecto, con un campo de 3.200 hectáreas de desierto en San Patricio del Chañar. Tres años después, en 1999, luego de importantes obras para el riego y preparar el terreno para el cultivo de la vid, se plantan los primeros viñedos.En 2002, se obtiene una cosecha experimental que sorprende por su calidad, tratándose de viñedos jóvenes, y al año siguiente, se realiza el primer lanzamiento comercial: Cosecha 2003. El año 2004 encontró a la Bodega distribuyendo sus productos a todo el país y comenzando una exitosa carrera exportadora.

La presencia de la Bodega fue creciendo año a año, tanto en el mercado interno como en el externo.

A partir de 2005, registra un crecimiento del 200% con respecto al año anterior y en 2006, ya exporta sus vinos a 18 países.

Durante el 2007, son 26 los mercados internacionales a los que se exportan sus productos y el crecimiento fue del orden del 80%.

La Bodega continúa posicionándose como líder en el segmento de los vinos de alta gama, con más de 140 distinciones en prestigiosos concursos internacionales como: Concours Mondial de Bruxelles (Bélgica), Selections mondiales des Vins (Canadá), International Wines & Spirits Competition y el Wine Challenge del Reino Unido, y Vinalies Internacionales (Francia), entre otros.

Desde los comienzos, y a lo largo de todo su proceso de consolidación, un equipo de expertos profesionales en las diferentes áreas se unió a la familia Viola para acompañarlos en este desafío. Entre ellos, el prestigioso enólogo francés Michel Rolland, quien desde 2005 aporta sus conocimientos y su pasión como asesor externo.

Bodega del Fin del Mundo hoy cuenta con 870 hectáreas propias de viñedos, una capacidad total de 8 millones de litros, y está equipada con 220 tanques de acero inoxidable con control de temperatura para fermentación, 2500 barricas de roble francés y americano, 4 toneles de roble con control de temperatura y 104 piletas de hormigón para conservación.

En la actualidad, Bodega Del Fin del Mundo se ha convertido en una pujante empresa patagónica que, a fuerza de perseverancia y convicción, creó un nuevo polo vitivinícola en Argentina: San Patricio del Chañar (Neuquén).