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Branding personal: Claves para construir una marca personal triunfadora

La marca personal se ha convertido en uno de los elementos que los gurús de las comunicación en la época del social media suelen recomendar como elemento fundamental para triunfar y el remedio al que echan mano todos los profesionales que se quieren situar en los tiempos de internet. La marca personal es la carta de presentación: es lo que hace que los demás vean quienes somos y como somos y es una introducción a las capacidades que se tienen como profesional. Por ello, cuidar la marca personal es muy importante y determinante a la hora de progresar en la carrera profesional.

Y como ocurre con el DNI, que cada uno de nosotros tenemos uno y no se puede intercambiar, la marca personal debe ser algo único, personal y propio, en el que se muestre cómo somos y qué tenemos que ofrecer al mundo. Así pues es muy importante saber qué es lo que se quiere vender antes de empezar a trabajar en ella. ¿Qué es lo que nos convierte en diferentes a los demás? ¿Cuál es nuestro principal punto de valor? Partiendo de ello habrá que trabajar todo lo demás.

Pocos son los profesionales que tienen claro este punto y pocos son los que están trabajando en ello. Un estudio señalaba no hace mucho que solo menos del 15% de los trabajadores han definido de forma clara cuál es su marca personal y solo menos del 5% están trabajándola de forma consecuente y continua (aunque, curiosamente, si se pregunta directamente a los profesionales sobre la marca personal, un 70% considera que sí ha trabajado y creado ya una).

Pero el trabajar o no en ella no implica que no todos tengamos una marca personal. La marca personal está muy marcada por cómo nos ven los demás y la imagen que transmitimos. En cuanto nos ponemos en contacto con los demás, en cuanto interactuamos con los otros, no podemos evitar que se hagan una imagen de nosotros. Teniendo en cuenta que internet ha hecho que que los demás nos vean sea mucho más fácil que nunca, es indispensable trabajar para crear una imagen propia, para destacar nuestros puntos fuertes, para que el cómo nos ven los demás sea como nosotros queremos que nos vean.

Es por tanto el momento en el que en vez de dejar que los demás sean quienes construyan de forma indirecta nuestro personal branding seamos nosotros los que de forma activa lo hagamos. Hay que tomar el toro por los cuernos y trabajar en nuestra personal brand.

Tres puntos esenciales para una marca personal

Sobre la creación de la marca personal se han escrito muchas cosas y se han defendido muchos puntos, aunque lo cierto es que antes de ponerse a crear una hay que tener claro lo básico. Y lo básico son los puntos de amarre que sostendrán esa marca personal. Tres son los puntos esenciales en los que debe asentarse una identidad en la era de la red, según defiende un reciente artículo de Entrepreneur.

Lo primero – y bastante lógico – es ser encontrable. No hay grandes misterios en este punto y sí bastante lógica. Se trata de que cuando alguien busque nuestro nombre (y por buscar nuestro nombre podemos entender tanto el buscarnos durante un proceso de selección como curiosidad por saber cómo somos como profesionales) en internet, aparezcamos. Contar con una presencia online es por tanto fundamental. Contar con una presencia activa en redes sociales (y en las redes sociales adecuadas, como puede ser LinkedIn) es un elemento determinante para ello.

Lo segundo es crear contenido que pueda ser compartido. Es una de las primeras pautas que aplican las marcas cuando están haciendo su estrategia de marketing digital y puede ser una de las mejores cuando se trata de crear una marca personal potente. Mantener un blog activo e interesante, que demuestre que se es experto en un área, o actualizar las redes sociales con contenidos interesantes y valoraciones oportunas harán que los mensajes salgan de los cauces propios y den más valor (y difusión) a las propias capacidades.

Lo tercero es ser memorable: la marca personal es un trabajo de fondo y no se puede esperar el éxito de la noche a la mañana. Por ello, hay que apostar por todas aquellas cosas que harán que los demás nos recuerden y piensen en nosotros cuando busquen a un profesional con nuestras características. Hay que trabajar para quedarse en el recuerdo de los demás.

Los errores que debes evitar

Una vez que se tienen las bases, se cuenta con los pilares para crear el edificio de la marca personal. La clave estará en seguir trabajando en ella y en no dejar de hacerlo en el futuro. Es decir, una vez que se ha empezado a trabajar con la marca personal no hay que dejar que estos primeros pasos se conviertan en todo lo que estamos dispuestos a hacer.

Hay que evitar, además, ciertos errores que son habituales cuando se trabajan en la personal brand. Uno de ellos es dejarnos llevar por lo que la sabiduría popular llama no tener abuela. La marca personal sirve para demostrar a los demás (especialmente a aquellos que nos podrían contratar) cuáles son nuestras principales ventajas y capacidades, pero eso no debe servir para que la marca personal sea un autocanto de las alabanzas. Al igual que ocurre con las marcas, no se debe hacer spam de uno mismo (y no hay que la perfección no existe). La humildad es de hecho un elemento fundamental a la hora de construir una marca personal. No hay que dejarse atrapar por la falsa humildad, simplemente hay que ser realista y consecuentes y hacer un esfuerzo de introspección para conocer cuáles son realmente los puntos que nos hacen más fuertes y más débiles.

No es el único error que se debe evitar en el terreno de la marca personal. Como recuerdan en Inc, la lista de errores puede ir mucho más allá. En la línea de la falta de humildad está el de pensar que todo se refiere a uno mismo. No se debe centrar todo lo que se hace en uno mismo. Por ejemplo, ningún influencer que se precie ha construido su poderosa marca personal en Twitter compartiendo únicamente links sobre cosas que ha hecho o que hablan de él.

Otro gran error es el de no ser auténtico. La autenticidad es uno de las cosas que más se valora en redes sociales y los demás quieren que se sea tal y como se es en cuando se publica en Facebook o en Twitter o se habla en internet. El ejemplo más claro de este punto está en los personajes famosos: los internautas son muy desdeñosos cuando descubren que son otros quienes actualizan sus feeds por ellos.

A eso se suma el no ser original. No se trata de ser un curator y estar todo el rato publicando en Twitter o en Facebook links de medios de comunicación. Hay que trabajarse los propios mensajes y hacer de lo que se comparte algo propio.

Y, finalmente, no hay que olvidar la marca personal fuera de internet. Cierto es que internet es el gran escaparate en el que mostramos cómo somos, pero eso no impide que lo que se haga de forma, por así decirlo, analógica no impacte en cómo nos ven los demás.


Fuente: Puro Marketing

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