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Bullying: maltrato en la escuela

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Por: Lic. Marisa Russomando, Psicóloga (MN) 23189, Directora del espacio La Cigüeña

Con las nuevas tecnologías, los nuevos medios y las redes sociales, el triste fenómeno del maltrato crece dentro de la escuela. Se trata del hostigamiento o bullying. Hablamos, específicamente, del maltrato físico o verbal en forma sistemática por parte de uno o más alumnos hacia otro compañero que pasa a convertirse en víctima. Es una especie de tortura que lleva adelante un agresor en general con la complicidad de sus compañeros.

“Es cosa de chicos” dicen algunos padres. Y sí, es normal que los chicos bromeen entre ellos. Hay que tener en claro que no todos los conflictos que surgen en un grupo pueden considerarse bullying. Incluso, hay problemas que se dan dentro de estos grupos que si son solucionados adecuadamente pueden contribuir al desarrollo de habilidades para la socialización. Por eso hay que estar atentos. Es importante que los adultos acompañen en el desarrollo hacia el buen camino.

¿Cuándo podemos decir que hay hostigamiento? Cuando las agresiones se producen sobre la misma persona en forma reiterada y durante un tiempo prolongado. Generalmente, el agresor establece una relación de dominio sobre la víctima.

Quién es quién
El agresor no busca ninguna recompensa, sólo lograr más poder. Es un abuso de poder que se retroalimenta:

El agresor maltrata a la víctima, ésta no responde y el agresor logra más poder aún, el resto del grupo se calla o se une a este objetivo y el agresor se consolida en el centro del poder.

Por eso es tan importante una estrategia grupal en la escuela, para desarticular esta dinámica insalubre para todas las partes.

En este sentido es importante no olvidar que tanto el agresor como la víctima tienen ambos dificultades, y que sus rasgos singulares favorecen a que elijan estas posiciones que requieren ayuda para abandonar y tomar un lugar más saludable en el grupo…y en la vida.

Pero, además, está el resto de los compañeros que también toman posición en esto: muchas veces en silencio, otras con indiferencia o uniéndose para lograr una complicidad y, así, el niño que ha sido víctima queda aislado del grupo.

El papel de la escuela
Lo importante es que cuando confirmamos que en un chico es víctima de hostigamiento actuemos de inmediato con todo el grupo. Esto se debe hacer en un trabajo conjunto entre los padres y la escuela, que en estos casos tiene un lugar fundamental porque todo sucede en el marco de la escuela.

Allí los chicos están obligados a compartir tiempo y espacio con otros chicos de una manera obligada. Es decir, no eligen a sus compañeros y esto trae algunas consecuencias. Es tarea de la escuela prestar atención a la dinámica grupal, saber lo que allí está sucediendo para prevención y para tratar cada caso.

La escuela tiene que garantizar el clima necesario para que cada chico se pueda expresar, pueda disfrutar de la escolaridad y crecer de una manera sana.

Para lograrlo, la institución tiene que trabajar desarticulando en entramado especial que facilitó esta situación, brindando la seguridad para cada alumno.

El lugar de la familia
La familia debe participar cuestionando los recursos de sus hijos y la posición elegida: tanto agresor como víctima, y ayudar a los agresores a interiorizar reglas sociales de tolerancia a la diferencia y acompañar a las víctimas a recuperarse y generar nuevos recursos.

En general los agresores provienen de una familia muy permisiva, y en consecuencia cuenta con poca tolerancia a la frustración. A veces es difícil que los padres reconozcan que su hijo tiene un problema. Sobre todo, los padres de la víctima que en tienen que preguntarse por qué su hijo ocupa el lugar de víctima. No solo se debe culpar al agresor, ninguna posición es saludable: ni la del agresor ni la de la víctima.

La familia debe preguntarse por qué ese chico no tiene recursos para reaccionar o no tiene compañeros que lo respalden.

Los elegidos como blanco de este acoso, suelen ser los compañeros con pocos recursos para reaccionar, con escaso respaldo de parte del resto del grupo, siente terror ante esta situación, tristeza, se va aislando y situaciones extremas puede llegar al suicidio por lo insoportable que se le vuelve el día a día.

Es elegido por algún rasgo diferente a la mayoría del grupo: su peso, su religión, su belleza…y el agresor justifica su accionar basándose ene se rasgo.

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