Inicio Empresas y Negocios Cerveza artesanal: del hobby a la góndola

Cerveza artesanal: del hobby a la góndola

La producción casera apunta al público ABC1. Funcionan unas 200 microcervecerías y algunas, incluso, ya se animan a exportar.

Es un camino en el que no hay vuelta atrás. Al probar la cerveza artesanal, las exigencias del consumidor suben como la espuma y en materia de gustos, no hay retorno.

Este es el rumbo que ha tomado el paladar argentino, por eso hoy existen más de 1.200 cerveceros caseros y alrededor de 200 microcervecerías, según estiman diversas fuentes del mercado. Si bien es una industria de larga trayectoria, pensada para un nicho de consumidores, el negocio despegó en los últimos años y viene en franca expansión. “Cuando arrancamos en 2007 éramos apenas 30 socios, ahora somos 150”, dice Ricardo Aftika, presidente y cofundador de la Asociacíon Civil Somos Cerveceros.

Antonio Mastroianni, presidente de Barba Roja, señala que la Argentina “sigue una tendencia mundial. Tal como ocurrió con los vinos, la calidad artesanal y de alta gama está ocupando un lugar, porque el consumidor es más exigente y busca nuevas alternativas a la cerveza industrial”. De todos modos, la producción industrial está hoy muy por encima de la casera. Barba Roja, por caso, que exporta a varios países de Europa y de la región, produce 100.000 litros mensuales, en tanto Quilmes elabora 8 millones de litros diarios.

Los pioneros en el rubro aseguran que, cansados del gusto monocorde de las cervezas industriales, comenzaron a experimentar con sabores más complejos y variados. Entre los conocedores, decir cerveza rubia no significa nada, ya que en el mundo hay más de 100 estilos de cervezas. Está la stout, la bock, la pale ale y la scottish, por mencionar algunos de los gustos más difundidos.

“Hacíamos cervezas para nosotros y nuestros amigos, sin pensar que alguna vez íbamos a vender el alma al diablo y en un momento ya estábamos planificando la apertura de una fábrica”, dice Leo Ferrari, cofundador junto con Mariana Rodríguez y Pablo Rodríguez, de Antares, otra de las marcas líderes de la industria cervecera casera. Nacida en 1998, los dos primeros años Antares vendía cerca de 4.000 litros por mes en Mar del Plata. Actualmente, la empresa tiene 10 locales en el país y vende 60.000 litros mensuales.

La calidad es un himno para los artesanos. “Queremos que haya mucha gente que haga buena cerveza”, dice Aftika. Justamente, alcanzar ese pico de calidad, dicen los fanáticos, es lo apasionante de este camino empedrado del cervecero amateur, que puede pasar años de riguroso entrenamiento sensorial y químico. Pero abrir una microcervecería sin tener suficientes conocimientos es una receta fija del fracaso. “No son vacas lecheras”, advierten en Antares, que hoy factura $4 millones anuales.

Crear cerveza es una cuestión de amigos. Sin duda, la solidaridad y la camaradería son signos de esta joven industria.

Las listas de discusión Somos Cerveceros y Cerveceros Caseros rebalsan de entusiastas que comparten sus conocimientos. Así comenzaron Omar Fabbro y Fernando Comellas, de la cervecería Una Más. Se reunían a cocinar con otros amigos y terminaron haciendo cerveza. Hace más de un año que la distribuyen en fiestas, eventos y bares de la provincia de Buenos Aires. “Vamos personalmente al bar y hablamos con el dueño para involucrarlo en la cultura cervecera”, dice Fabbro. Antares eligió distribuir su producto también en tiraje pero abriendo restobars, una fórmula que también aplicaron Buller, en Recoleta, y Barba Roja, en Escobar.

La comercialización es una de las tareas más difíciles, por eso se recomienda tomarla fresca y cerca del lugar donde se elaboró, ya que la levadura puede seguir fermentando hasta volverla intragable. Algunas empresas, como Otro Mundo, eligieron la pasteurización como modo de resolver el problema de la distribución, ya que ese proceso les permite estabilizar el sabor de la bebida a través de los viajes y la distancia. Otro índice para verificar el crecimiento de la cerveza artesanal es la oferta de insumos, en especial un tipo de maltas especiales. Años atrás, estas maltas eran inexistentes en el país.

En 2005, un matrimonio, Martín Boan y Carolina Pérez, ambos expertos profesionales de larga trayectoria en la industria, crearon BA-Malt para producirlas y hoy les venden tanto a los fabricantes caseros como a fábricas internacionales. “Nosotros veíamos que había una demanda insatisfecha, había maltas importadas, era imposible abastecer un mercado con pocos productos y a precios de Europa”, dice Boan.
“Nosotros teníamos clientes que hacían una compra cada dos meses y ahora hacen la misma compra mensual”, añade.

A pesar del claro avance, los empresarios aseguran que la cerveza artesanal todavía está en pañales. Aún tiene que ser reconocida como un producto confiable y de alta calidad que no sólo acompaña una pizza, sino que hay una para cada tipo de comida, igual que un vino. Y como este es un arte puramente de amigos, no faltaba un gran festival en su homenaje. Este año, el evento internacional organizado por Somos Cerveceros se realiza en Mar del Plata y ha doblado el número de concursantes del año anterior: hoy son más de 150.


Fuente: Ieco Clarín

Algunos Servicios recomendados por Todo en un click



¿Todavía tu emprendimiento no es parte de nuestra Guía Click? ¿Que estás esperando?