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Cómo aplicar la técnica del envejecido de muebles

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Por: Virginia Escribano, Aires de Bohemia

Es curioso que cuando algún objeto es viejo muchas veces, en vez de perder valor decorativo, lo gana. Las antigüedades están entre los accesorios para amueblar y adornar que tienen un alto costo económico; no sólo eso sino que es relativamente habitual dar a las cosas modernas un acabado que haga parecer que están envejecidas. Son tendencias llamativas como otras muchas en la moda y la decoración.

No siempre es deseable dejar perfecta la superficie de un objeto al pintarlo, o hacer que se vea “como nuevo”. Puede que el aspecto de “nuevo” no vaya bien con el entorno y sea necesario añadir un aire de misterio y de antigüedad sobre la pieza. Diversas son las técnicas que se pueden aplicar para conseguir el aspecto “antiguo”.

Existe una forma de recuperar muebles antiguos y de transformarlos en una interesante opción decorativa en muchos espacios: los procesos de envejecimiento. Los mismos permiten otorgarle un toque rústico a nuestros ambientes, combinando esto con la distinción y la elegancia del estilo que suele caracterizar al mobiliario más antiguo.

El gran problema de los muebles antiguos es que no siempre pueden hallarse ejemplos en buen estado de conservación, y muchas veces los costos de las reparaciones pueden ser muy grandes. Por eso, y con el propósito de otorgarle personalidad y carácter al mobiliario, pueden aplicarse técnicas de envejecimiento de muebles.

Para concretar el envejecimiento de un mueble es preciso aplicar tintes y barnices oscuros, pero siempre teniendo en cuenta el contexto en el cual se ubicará el mueble, para elegir así el tono definitivo.
Las tinturas se aplican mediante una brocha plana, siempre en dos manos y esperando que se seque completamente la primera antes de empezar con la segunda.

Posteriormente se utiliza barniz crema mate (una mano), especialmente indicado por su mayor viscosidad. Una vez seco el mueble, deberá aplicarse una capa de betún para oscurecer la pieza. Mientras la capa se va secando, lo más indicado es frotarla con un paño para evitar un acabado demasiado oscuro.

Por último, ya completados todos estos pasos y con el mueble absolutamente seco, se deberá frotar la pieza con un trapo absolutamente limpio, con el propósito de otorgar el mayor brillo posible al mobiliario. Esto le permitirá renovar por completo un mueble en malas condiciones, que ahora nos mostrará el encanto del estilo típico del mobiliario antiguo.

Acabado en blanco envejecido
El nombre de este bello estilo puede variar: blanco envejecido, blanco decapado, blanco provenzal… Pero en cualquier caso nos estamos refiriendo a lo mismo: muebles pintados en color blanco roto, con un atractivo toque como si el paso del tiempo les hubiera dejado su impronta.

Por supuesto, algunos muebles antiguos tienen este toque de por sí y es parte de lo que los hace tan especiales; pero conseguir el mismo efecto tampoco es difícil, y con esta técnica podremos renovar de manera muy eficaz cualquier mueble que nos interese actualizar.

Además, el acabado en blanco envejecido no sólo sirve para muebles antiguos; los de líneas más modernas, como un dormitorio infantil, también quedan perfectos con esta técnica.

En primer lugar, hay que revisar los materiales. Para dar un acabado blanco envejecido a nuestros muebles, necesitaremos una selladora (acrílica si los muebles están en madera limpia; sintética, si están barnizados o pintados), esmalte acrílico o esmalte-laca blanco (el segundo es más resistente), cera incolora o amarilla para muebles, betún de Judea, lija nº 180 y 400, rodillo de esmaltar, brocha plana de buena calidad, una media vieja y un cepillo para zapatos.

El mueble que vayamos a recuperar tiene que tener una superficie que agarre bien la pintura. Para lograrlo no es necesario liarse con el decapante a levantar capa tras capa de barniz o pintura; a menos, claro está, que se trate de un mueble ya pintado con una capa gruesa y con defectos.

En caso contrario, basta con pasar una lija nº 180 de forma ligera por toda su superficie y aplicar una capa de selladora sintética con el rodillo de esmaltar. La brocha la utilizaremos para cubrir rincones a los que no llegue el cepillo. Si el mueble es de madera sin tratar, podemos emplear selladora acrílica, que desprende menos olor, se seca antes y se lava con agua.

Una vez seca la selladora, es el momento de dar el esmalte. También lo aplicaremos con el rodillo de esmaltar, bien extendido. Cada capa de esmalte (hasta un total de tres) hay que dejarla secar y lijarla después con la lija nº 400 para que quede lisa y suave. Tras la última capa, pasaremos la lija nº 180 por las molduras y algunas partes del mueble para dejar que se vea la madera, como si el mueble se hubiera desgastado con el tiempo.

El toque final lo aporta la pátina. Para hacerla, hay que tomar una lata de cera, retirar una décima parte del contenido (como si fuera un quesito en porciones) y rellenar el hueco con betún de Judea. Después calentaremos la cera en el microondas o a baño María hasta que se funda y se mezcle con el betún. A continuación se mueve bien el contenido y se deja enfriar; una vez fría la pátina, se aplica por todo el mueble, bien extendida e insistiendo en los huecos para que penetre. Dos horas después es el momento de sacarle brillo, frotándola a fondo con el cepillo para zapatos envuelto en la media.

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