El proceso de comunicación interna de una organización es un conjunto integral, motorizado mediante acciones que se orientan sinérgicamente hacia la totalidad de los públicos internos. Para ello, deberemos prever la utilización de distintos soportes, de acuerdo a cada situación en particular.
El investigador y docente argentino Luciano Elizalde, sostiene que se debe pensar a una crisis como: “…una experiencia que afecta el poder relativo de aquellos que se encuentran implicados”, significando ello…, que la misma se presenta como una experiencia de inseguridad acerca del poder de una persona o de un grupo de ellas. Siguiendo este modo de analizar la realidad, podemos afirmar que la mejor forma de salida a una situación de crisis es el empoderamiento de los actores de la misma. En el caso de una organización, se tratará de sus recursos humanos porque finalmente, una organización existe en tanto y en cuanto coexistan personas que trabajen para alcanzar los objetivos compartidos.
Ahora: ¿Cómo logramos empoderar a nuestros empleados? Bueno, la respuesta es sencilla: informándolos e incluyéndolos.
En escenarios de crisis como la actual, nuestros empleados son “bombardeados” constantemente con anuncios e informaciones del exterior que fomentan la creación de un clima de incertidumbre y pueden llegar a paralizar a nuestros activos humanos. En momentos como este, es necesario poner en práctica la teoría de la casa de cristal, aquella que nos enseña a trabajar bajo parámetros de transparencia e inclusión hacia todos los públicos involucrados.
Por ellos, es que deberemos generar herramientas de comunicación interna que nos permitan acercar la información necesaria para generar certidumbre en nuestro personal. En la era de la Sociedad del Conocimiento, donde el valor diferencial lo da el manejo de la información y su sabia aplicación, la puesta en conocimiento de la información clave en las manos de nuestros empleados nos dará la ventaja decisiva.
Ahora bien, esto solo será posible si desde el máximo nivel de management organizacional, se comienza por reconocer la crisis poniendo en evidencia las amenazas a las que se está expuesto.
Solo así, se logrará reducir la incertidumbre y morigerar los efectos nocivos de famoso “radio pasillo” que tanta fuerza adquiere en momentos como el actual.
Algunas ideas para actuar en momentos como el actual son:
1.- Incluya a sus empleados: es bueno incluirlos en las rondas de análisis de la información. Un simple desayuno del CEO, con un puñado de empleados elegidos al azar, nos permitirá bajar el mensaje y obtener valiosos datos.
2.- Comunique por medio de los mandos naturales: no genere comunicaciones masivas, utilice la línea de mandos más próxima a cada jerarquía.
3.- Elabore cuidadosamente los mensajes: tenga en cuenta cada grupo de públicos al momento de seleccionar el tono, el formato y el medio para cada mensaje.
4.- Escudriñe el afuera, para saber cómo actuar en el adentro. Debe estar atento a cada corriente de opinión o hecho noticioso que pueda afectar a su organización, su sector competitivo o, directamente, al nicho social de sus empleados para reaccionar adecuadamente desde la organización.
Al momento de diseñar su plan de comunicaciones internas debe contemplar la definición de los objetivos estratégicos, la creación de la línea discursiva, la identificación y segmentación de los influenciadores, la planificación e implementación de acciones y la medición de los resultados prefijados.
Siempre recuerde que las comunicaciones internas bien gestionadas promueven la cooperación, la unión y la coexistencia dentro de una realidad sujeta a condicionantes e identificadores institucionales; cobrando relevancia en la gestión de tareas y el reconocimiento de las realidades de cada individuo y de su grupo de trabajo.







