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Cómo dar un discurso efectivo en la empresa (sin aburrir en el intento)

A Brian O’Connor Leggett, profesor del departamento de Dirección de Personas en las Organizaciones del IESE, siempre le ha interesado el uso de la retórica en la dirección de empresas.

Así, en su artículo “Introduction to Corporate Speech Making” (“Introducción al discurso corporativo”) ofrece una serie de consejos para los ejecutivos menos locuaces.

1) La regla dorada: conozca la audiencia

Si usted tiene que dar un discurso a los accionistas de una compañía de software, no les hable de las características técnicas de los nuevos programas. Concéntrese, por el contrario, en costos y resultados.

2) Mejor sin chistes

Las primeras seis u ocho frases pueden encumbrar o hundir un discurso. Así, el primer párrafo debe atrapar a los oyentes.

Muchos acostumbran empezar con un chiste. Pero, si bien el humor es un método útil en una boda, buscar la risa fácil puede no ser la táctica más adecuada para una reunión empresarial a carra de perro.

En su lugar, se recomienda utilizar jugosas anécdotas personales o historias empresariales reales con las que pueda identificarse fácilmente la audiencia.

3) Afirmación del liderazgo sin resultar empalagoso

Es fundamental reafirmar la credibilidad del liderazgo personal ante la audiencia. Pero no se extralimite.

Un discurso que empiece con un pomposo “tengo un sueño…” (Martin Luther King) puede acabar en pesadilla.

Evite esta clase de trampas citando a los grandes oradores de la historia pero evitando imitarlos.

Así, usted podrá mantenerse al mismo nivel de la audiencia sin darse aires con una grandilocuencia fuera de lugar.

4) Manténgase enfocado

La clave para escribir buenos discursos es ceñirse a un único tema. La eficacia depende de que tengan un hilo coherente que la audiencia pueda seguir. Este hilo ayuda al público a recordar mejor las palabras del orador.

Las citas inspiradoras, aunque habituales en los discursos emocionales, no son siempre necesarias; deberían usarse con moderación y de forma que no desentonen con el hilo argumental.

Los oradores también pueden utilizar “reforzadores” para dirigir de nuevo a la audiencia al argumento central del discurso.

George W. Bush, repite con frecuencia palabras como “terrorista” para que todos los norteamericanos tengan siempre presentes cuáles son las preocupaciones de fondo de su presidente.

En definitiva, estos consejos pueden ser extremadamente útiles para transmitir con palabras una visión de futuro que movilice a los miembros de la organización..