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Cómo renovar las paredes con las texturas

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Por: Arq. Florencia Zampieri, de Integral Instituto de Diseño

Aunque son los elementos de uso más extendido, el papel pintado y la pintura no son los únicos que se pueden utilizar para el revestimiento de paredes. Existen otras alternativas que por su originalidad, contribuyen a crear ambientes diferentes y con mucha personalidad. Trucos y secretos para sacarles el jugo.

Fibras naturales y artificiales
Para un revestimiento innovador de paredes, se puede optar por fibras vegetales en versiones como rafia, bambú o rattan. También hay fibras sintéticas que proporcionan en conjunto una gran diversidad de acabados, texturas y colores. Son materiales de alta calidad, resistentes y duraderos, que no requieren de cuidados especiales para su mantenimiento y resultan de fácil limpieza.

En el uso de las fibras para la decoración de paredes es muy importante combinar, no se puede utilizar el mismo material para el revestimiento de todas las paredes de una misma estancia, porque resultaría monótono y aburrido. Sin embargo, si se reviste con fibras una pared, y con pintura o papel en combinación las otras, se puede conseguir un ambiente muy especial.

También se puede jugar con otras posibilidades, como emplear materiales distintos en la parte inferior y superior de la pared, o crear una especie de panel de fibras para señalar, destacar o diferenciar una zona concreta.

Si se elige una piedra como revestimiento, lo ideal es utilizarla sólo en un detalle o una pared, no en todas las paredes ni en toda la casa.

Los empapelados
Los empapelados cambian el estilo o carácter completo de una habitación, su presencia llena espacios.

Aunque la elección del diseño pueda resultar complicada -porque condiciona los demás elementos decorativos- vale la pena analizar algunos aspectos, para definir el mejor diseño. Por ejemplo, el tamaño del ambiente, su luz, tipo de piso y altura del techo, determinaran el motivo de papel más conveniente para el lugar.

El uso especifico del espacio, tipo de mobiliario y los textiles presentes también son factores que se deben evaluar para el logro de una correcta combinación.

De acuerdo a la actividad que se realice en la habitación, se puede elegir entre motivos geométricos, texturas neutrales o dibujos florales, éste último, recomendado sólo para los dormitorios.

Como en toda decoración, siempre se debe tratar de lograr un equilibrio entre los materiales utilizados, tanto desde lo visual como desde lo táctil y auditivo. Los materiales utilizados no tiene que competir entre sí, sino promoverse unos a otros: la lámpara elegida debe ayudar a que el empapelado se luzca y éste tiene que ayudar a que el cuadro se destaque y así sucesivamente.

Temperatura adecuada, texturas agradables y superficies que se amoldan: estos son los elementos mencionados por los decoradores cuando crean un lugar que invita al rélax.

La iluminación tenue, el espacio generoso y cierto cuidado con el nivel de sonido, completan la ecuación perfecta.

Telas & combinaciones
En la actualidad, la tendencia en cuanto textiles es el “vale todo” y las combinaciones de colores, tramas y diseños es infinita. Pero es aconsejable que si se van a utilizar diversas composiciones en telas -almohadones, cubrecamas o tapicería- los muebles, el piso y paredes se decoren en colores neutros, tranquilos o directamente blancos para que resalten el juego de telas utilizada.

Por el otro lado, si se eligen texturas en paredes, escaleras o pisos, los cortinados, tapicería y alfombras deberán ser lisos o neutros, así las texturas desempeñan el protagonismo que se les ha dado.

Si todos lo materiales y elementos parecen “gritar “en el mismo momento, los espacios se vuelven chicos y abrumadores.

Siempre hay que tratar de que la textura elegida no se superponga con otras dentro de un mismo ambiente, y es conveniente que sea una diferente para cada tipo de ambiente y su función.

Además de la actividad que se desarrolla, es importante pensar en las sensaciones que desean allí, si es frío o cálido, liviano o pesado, oscuro o claro, fresco o caluroso. Por ejemplo, si la casa esta situada en la playa, donde en el exterior hace mucho calor, el interior debe ambientarse con materiales y texturas frescas, livianas y de fácil limpieza y mantenimiento.

A la inversa, si se ambienta una casa en el sur, se optará por texturas cálidas y telas pesadas, que brinden esa sensación de resguardo y calidez que uno desea encontrar cuando atraviesa el umbral de su casa.

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