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Crisis de crecimiento: de emprendimiento a Pyme

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Los emprendimientos, a medida que van creciendo, pasan por etapas de evolución y, así como las personas, en cada una de ellas se comportan de manera distinta. El emprendedor, aquella persona que crea y desarrolla un negocio, con el tiempo, aprende a percibir las oportunidades que ofrece el mercado y a sacar provecho de ellas, es decir, se convierte en un entrepeuner y comienza a gestionar en términos de empresa.

Crecer implica cambios. El cambio se produce como consecuencia de una crisis, y esta puede ser variar en su duración, consecuencias y, por ende, en las formas de encararla. La crisis revela ese momento “bisagra” donde el emprendedor deja de serlo para pasar a algo más grande. Indicadores como la facturación o la cantidad de locales o de personal que se tiene, son una de las maneras más simples de ver ese cambio. A veces no es solo un indicador sino varios los que dan cuenta de que se ha empezado a crecer.

A veces, la coyuntura externa es favorable para los cambios y otras veces no tanto, pero la combinación de metas claras, buenas decisiones, un buen equipo y algunos otros elementos más pueden perfectamente suplir un entorno que no es ideal para emprender. Gama Gourmet, (www.gamagourmet.com.ar), una empresa joven dedicada al desarrollo de alimentos V Gama, ha experimentado en un breve lapso de tiempo un crecimiento sostenido y sólido. Alejandro Raizman, uno de sus dueños, cuenta que según su experiencia es necesaria una combinación satisfactoria de ambas cosas, coyuntura y presión interna: “Por un lado el entorno y la coyuntura deben ser lo suficientemente estables y previsibles como para poder planificar y estipular estadios de crecimiento, y por otro la evolución interna de la empresa y del negocio deben consolidarse de manera tal que el crecimiento sea una consecuencia natural de la evolución”.

La crisis de crecimiento suele venir acompañada de desorganización, malestares y resistencias que afectan la cultura de la organización. Esto no quiere que haya que cambiarla (aunque hay casos que si lo requieren) pero sí que es necesario introducir y adaptarse a nuevas prácticas, incluyendo también cambios en el personal. Para Blas Briceño, socio de Finnegans, www.finnegans.com.ar, el cambio es un proceso arduo, necesario y no poco problemático “staff que en el entorno emprendedor era valioso, en un marco más estructurado se transforma en incompatible con la nueva cultura organizacional que se va infundiendo. A veces, ni siquiera alcanza con trabajar el cambio, sino hay que tomar la decisión drástica de cambiar de recursos, o por reasignación o por desvinculación”. Para Graciela Roveta, creadora de de Süss Cupcake Cafe, susscupcakecafe.com.ar, los recursos humanos son la base de cualquier emprendimiento “un verdadero team avanza con la empresa y con los cambios que se van efectuando”.

Para hacer frente a estos procesos y que sean lo menos traumáticos posibles para la organización hay que contar con líderes eficaces, conductores cuyas formas de liderazgo van evolucionando a medida que evoluciona la empresa. Esa es la clave. Esto puede implicar en algunos casos prever y anticipar la coyuntura y en otros en cambio correr por detrás de la realidad para con caer en sobredimensionamientos que terminen entorpeciendo una evolución lógica. Lo importante es contar con líderes atentos a los cambios y a las demandas del negocio para actuar en consecuencia de acuerdo a lo que cada situación pida. Susana Piazza, quien dirige Cuatro Elementos, (www.4-e.com.ar) define al gerenciamiento con la capacidad de delegar tareas. Para ella, es muy importante la capacidad de delegar, que debe hacerse de una sola manera: indicando a otros qué deben hacer, enseñarles cómo deben hacerlo y luego supervisar el resultado: “es imposible que una empresa pueda crecer si no se cuenta con personas capaces de seguir adelante con el proyecto. Podemos contar con un excelente gerenciamiento pero si no tenemos colaboradores eficientes es dificilísimo avanzar casi diría imposible”, expresa.

Lo importante es percibir la necesidad del cambio y normalmente esto ocurre cuando: bajan las ventas, reina un clima de desorden, se tiene la impresión de perder el control, no se ven los objetivos claros, no se pueden alcanzar los objetivos propuestos, aumentan los conflictos, y, en general, cuando no se disfruta la tarea efectuada diariamente. Es muy difícil establecer que estrategias son los adecuadas para transitar este período porque un mismo problema se resuelve en cada organización en forma distinta “en un período de cambios siempre hay dudas y choques de opinión, pero se deben salvar las diferencias para seguir adelante hacia la meta” explica Eric Natush, gerente comercial de Aliara, (www.aliara.com), quien recalca la importancia de tener gente en la organización que acompañe estos desafíos.

En todos los casos hablamos de un proceso de crecimiento que se fue dando paulatinamente, en forma natural pero ¿se puede no crecer? ¿puede suceder esto en una organización? “Se puede no crecer si no se hacen bien las cosas” -afirma Eric- “si la situación general es muy desfavorable, provocando desaliento y desgano”. Para Lucien Caillaud, uno de los dueños de Terrible Enfant (www.terribleenfant.com.ar) es posible no crecer pero no es muy seductor ni para la empresa ni para sus clientes: “a la larga genera estancamiento. Hay muchas formas y direcciones en las cuales crecer , no solamente en términos de mercado. A mi criterio no hay algo más satisfactorio que incorporar gente producto de el crecimiento, crecer y generar trabajo”.

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