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Crisis mundial abre oportunidades a vinos argentinos

La crisis financiera originada en Estados Unidos constituye una oportunidad para la vitivinicultura argentina, coincidieron representantes de distintas bodegas, quienes pese a advertir una desaceleración pronosticaron tasas de crecimiento del 8 % para el sector en 2009.

Rafael Calderón, gerente general de la bodega sanjuanina Callia, se mostró “optimista” sobre la evolución del sector, y estimó la posibilidad de tasas de crecimiento de un dígito.

El directivo destacó que las épocas de crisis obligan a ser “más creativos y proactivos”.

Por su parte, Marcelo Pelusso, gerente de marcas del grupo Pernod Ricard Argentina, coincidió en la “desaceleración” pero estimó que el sector crecerá 8% el año próximo.

Según Calderón, los vinos argentinos se destacan por su excelente relación precio-calidad, que les permite competir en condiciones muy ventajosas en esta crisis, aunque planteó el desafío de “ser muy eficientes en los costos”.

En ese sentido, se arriesgó a afirmar que la crisis puede afectar el consumo de vinos de alta gama, situación que podría alentar la colocación de los buenos vinos argentinos que cuestan entre 10 y 20 dólares.

En el caso de Pernod Ricard, Pelusso aseguró que el grupo no limitó sus inversiones ni tiene previsto reducir su personal.

“El futuro es complicado de predecir, pero creemos que este fin de año se recuperará parte del consumo perdido en los últimos meses”, resaltó el ejecutivo, a cargo de la división Vinos y Espumantes del grupo.

Asimismo, Pelusso admitió la necesidad de trabajar con productos de alto margen y sostuvo que para ello hace falta reconvertir la producción hacia productos premium y apuntar al segmento de precio medio.

Calderón, a su vez, confió en que la asunción de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos el 20 de enero próximo consiga transmitir calma a los mercados y permita superar el “estado de paranoia” que existe en ese país ante una crisis que, a su juicio, ya tocó fondo.

Con una superficie cultivada de casi 226 mil hectáreas, apenas 2,8% del área global, la Argentina ocupa el quinto lugar como productor de vinos en el mundo, sólo por detrás de Italia, Francia, España y Estados Unidos.

Pese a seguir siendo un gran consumidor de vino y ocupar el séptimo lugar en el mundo, con un consumo de unos 30 litros por habitante por año, la reducción del mercado interno generó un sostenido incremento de las exportaciones de vinos.

Así, en los últimos diez años la Argentina se transformó en el undécimo exportador de vinos del mundo, con ventas que rondan los 500 millones de dólares, y en el principal exportador de jugos o mostos