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El Caso Madoff y la crisis financiera

Por: Eduardo Becher, Socio de BDO Becher

El caso Madoff es una estafa del orden de los 50.000.000.000 de dólares que goza del “privilegio” de ser la más importante de la historia y sale a la luz en el medio de una crisis financiera global.

Semejante cifra excede la capacidad de imaginación de los Argentinos:

* Es mayor que el total de nuestras reservas.
* Supera el 15 % del Producto Bruto Interno de nuestro País del año 2008.
* Excede en 50 % el monto total de fondos de AFJPs que se nacionalizaron.
* Equivale al 80 % de las exportaciones de Argentina durante el 2008.

¿Cómo puede concebirse que una persona física logre que le confíen fondos de semejante magnitud y oculte durante tanto tiempo que ha perdido prácticamente todo? Se supone que, descontando gastos legales y de liquidación, los depositantes recuperarán un porcentaje ínfimo de lo que inviertieron.

¿En qué se parecen el caso Madoff y la crisis financiera global? En mi opinión ambos hechos difieren sustancialmente si tomamos en cuenta el comportamiento de los actores.

Los bancos o entidades financieras no estafaron. Actuaron alineadas con las regulaciones existentes. Un afán desmedido de ganancias financieras los indujo a creer que los árboles pueden crecer hasta el cielo, y sabemos que si todos participan del baile nadie quiere quedarse fuera de la fiesta.

En el caso Madoff, por lo que se sabe hasta hoy, todo indica que falseó la información que aportó a quienes debía reportar. Ello abarca a organismos que controlan y regulan la actividad financiera en los EEUU, a los inversores y a todo aquel que preguntara formal o informalmente acerca de sus negocios. Para lograrlo, Madoff contó con la complicidad de una casi inexistente firma de auditores (contadores públicos) que avalaron su mentira convalidando la información que él presentaba.

Sin embargo, sí debo señalar que la crisis financiera y el caso Madoff tienen algo en común: Ambos son la resultante del inadecuado sistema de control de los organismos encargados de verificar el funcionamiento de los captadores de fondos en el sistema financiero Norteamericano.

La libertad que conceden las normas que rigen el funcionamiento del sistema financiero de ese País a las entidades que se dedican a captar fondos hicieron posible una estafa de esta magnitud. La laxitud de las regulaciones permitió también que entidades financieras de Estados Unidos otorgaran préstamos hipotecarios llamados subprime, esto es, préstamos por montos inadecuados en virtud de la capacidad de repago y con garantías inadecuadas considerando el valor de las propiedades que los garantizaban.

Madoff mintió durante más de 10 años y pagó por los fondos que recibía intereses que excedían largamente los ofrecidos por entidades financieras serias. Al hacerlo, acumuló enormes pérdidas. Mintió en la tenencia de activos. Mintió inflando el valor de los activos que tenía y por supuesto en el de los que no tenía también.

Cuando un ente financiero entra en este proceso – conocido como efecto Ponzi, por el nombre de otro estafador que estructuró una pirámide similar – la única manera de sobrevivir es seguir captando fondos para continuar pagando tasas de interés que exceden las que ofrece la competencia, agrandando así cada vez más la pirámide.

¿Por qué el caso Madoff se pone de manifiesto ahora, en plena crisis del sistema financiero global? Cuando los depositantes comenzaron a dudar del sistema financiero y pidieron la restitución de sus depósitos el método de supervivencia de la pirámide Madoff entró en
crisis: No consiguió nuevos depositantes para hacer frente al pago de los intereses de los depositantes anteriores y al pedido de restitución de quienes requieren sus fondos.

En Argentina hubo muchas pirámides Madoff (léase bicicletas) en la década del 70, cuando el Ministro de Economía, José Alfredo Martinez de Hoz, como parte de la política económica, habilitó a entidades financieras no bancarias y a bancos a captar fondos con garantía del Banco Central (garantía del Gobierno).

La falta de regulaciones durante ese período y los pocos escrúpulos de muchos financistas dieron como resultado muchas bicicletas, algunas de las cuales todavía siguen dando vueltas en reclamo de indemnizaciones del Estado.

Esa experiencia nefasta nos curó. Nuestro sistema financiero posee regulaciones y controles adecuados que permiten que el Banco Central esté informado acerca de lo que sucede y supervise a las entidades en forma eficiente e inmediata.

La crisis global se desencadenó por la evidencia que percibieron los inversores de que los patrimonios de las entidades financieras contenían activos que eran producto de malos créditos. También fue consecuencia de la ambición desmedida de muchos de los agentes intermediarios que operan en el sistema financiero y desarrollaron fórmulas de financiamiento demasiado atrevidas que ante un síntoma de desaceleración de la economía eclosionaron, contagiando sistémicamente todos los mercados y generando una crisis financiera global.

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