Inicio Empresas y Negocios El cliente necesita sentirse importante y escuchado cuando lo necesita

El cliente necesita sentirse importante y escuchado cuando lo necesita

Compartir

En plena era de los medios y redes sociales, de la web 2.0 y de la eclosión del marketing digital, muchos paradigmas se han visto sometidos a grandes cambios. Sin embargo existen aspectos que nunca han cambiado. Y es que los clientes siguen necesitando sentirse importantes y escuchado cuando necesitan que sus marcas les atiendan como se merecen.

La buena noticia es que gracias a la proliferación de los nuevos canales sociales y las herramientas con las que ahora pueden contar las empresas, cumplir este objetivo para que no parezca una simple máxima o promesa, se torna mucho más fácil si la intención es buena.

Las empresas siguen manteniendo sus principales prioridades. No se engañen. Su gran objetivo es seguir vendiendo, y si puede ser un poco más, mucho mejor. Poco ha cambiado en este aspecto. Sin embargo, en la lista de prioridades, muchas empresas y marcas han aceptado el reto de asumir la responsabilidad de ofrecer a sus clientes mucho más. Al final todo ello en beneficio de sus propios negocios.

Existen muchas formas de fidelizar, de crear clientes evangelistas y prescriptores de marca. Pero nada de ello sería posible si el cliente no se siente verdaderamente importante y jamás se le escucha cuando aparecen los problemas. Estos dos simples aspectos son las principales causas de fuga de clientes en una gran parte de las empresas.

Las empresas de este nuevo milenio deben entender que la relación con sus clientes no se reduce a la demanda de un producto y la venta del mismo. La verdadera experiencia comienza en ese preciso momento e instante. El trato, la atención y la ayuda constante, sumado a la calidad de un buen servicio o producto, son los ingredientes necesarios para intentar mantener estable una relación que suele ser casi siempre infiel por naturaleza.

Las marcas ya no pueden ignorar este nuevo escenario donde se acabaron los discursos y monólogos sin réplica alguna. Ahora los consumidores tienen voz propia, y lo que es mucho más importante, más poder para influir, para revelarse, para denunciar abiertamente sus malas experiencias, para exponer sus críticas de forma pública y abierta a ojos de otros, … Ahora las conversaciones se producen de forma bidireccional. Marcas y consumidores utilizan las mismas herramientas para comunicarse. El único gran error es ignorar esta realidad y dejar de escuchar o de permanecer impasibles ante tales conversaciones.

Todo ello ha llegado a provocar entre muchas empresas cierto miedo escénico para enfrentarse a esta realidad y a sus posibles efectos colaterales. Sin embargo, las herramientas y procedimientos para combatirlos están a su alcance. Crear fuertes vínculos con los clientes y consumidores, generar mayor engagement, consolidar la confianza… Ahora las empresas disponen de todos los medios para lograrlo. Lo importante es tener la convicción y disposición necesaria para lograr que el cliente se sienta importante y escuchado cuando realmente nos necesita.