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El Tabaquismo: ¿compromete el potencial fértil masculino?,

En las últimas décadas, pocos enemigos de la salud pública tuvieron tan mala prensa y campañas en su contra como el tabaquismo, y sobran las razones para esto.

Ya nadie pone en duda los efectos secundarios que el consumo de tabaco genera en la salud, los más difundidos en los medios y campañas publicitarias son los relacionados a los efectos cardiovasculares, neumológicos y oncológicos, pero poco se habla de los efectos nocivos que el tabaquismo puede causar en el potencial fértil masculino, disminuyendo la calidad seminal y las posibilidades de lograr un embarazo.

El tabaco tiene numerosas partículas con efectos cancerígenos y mutágenos, con efectos nocivos sobre los seres humanos y sus células, sobre todo en las de división rápida, como las germinales, células que luego se transforman en espermatozoides.

En Argentina, se estima que el 22% de las mujeres y el 32% de los hombres son fumadores, la prevalencia máxima de fumar se observa en varones adultos jóvenes, que se encuentra en pleno período reproductivo. Quizás hasta el momento de encontrarse con la situación hipotética de no lograr el embarazo, luego de un tiempo prudente de búsqueda, empiezan a alertarse y considerar de una forma más impetuosa la necesidad de generar cambios de hábitos más saludables, para tratar de aumentar su potencial fértil. Es tarea de la comunidad médica lograr generar una conciencia previa.

Diversos estudios, investigaciones y revisiones demostraron la relación entre el tabaquismo y la infertilidad masculina. Sin embargo, el mecanismo detrás de los efectos nocivos del tabaquismo sobre la calidad del semen no se ha logrado comprender completamente. Puede existir una alteración en el sistema de generación hormonal desde el cerebro al testículo, sistema hipotálamo-hipofisario-testicular o una mala oxigenación testicular causada por la alteración de la microcirculación, aunque un efecto tóxico directo de los muchos componentes químicos del humo del cigarrillo en el tejido testicular, es una explicación más probable.

Puede resultar en una disminución de la concentración de espermatozoides, en una reducción de la motilidad espermática, en un menor porcentaje de espermatozoides morfológicamente normales y maduros.

Además, fumar puede dañar la estructura de la cromatina y producir roturas en la cadena de ADN en el esperma humano a través de los radicales libres y oxidantes. La exposición al humo del cigarrillo se traduce también en una disminución de la capacidad de los espermatozoides para penetrar en los ovocitos femeninos, afectando también a la capacidad para la implantación embrionaria y alterando la cantidad de cromosomas, generando embarazos que no llegan a término o mutaciones hereditarias.

No es posible dejar de nombrar los efectos secundarios causados por el tabaquismo en el descenso de la concentración de testosterona por afección de las células de Leydig, llevando a una disminución del libido y las vasculopatías que provoca, afectando así la frecuencia y calidad de las relaciones sexuales y erecciones, no permitiendo lograr una relación sexual satisfactoria, que posea el tiempo y la rigidez suficiente para alcanzar una eyaculación necesaria para que el semen acceda a la vagina.

Es quizás en la juventud, una época de la vida donde la muerte se ve lejana y sin miedo a perderle el respeto a los factores que pueden alterar ese proceso natural, un momento en el cual se cree que las agresiones al físico son acumulativas y no causan daño en lo cotidiano, el tiempo de hacer un poco más de hincapié en la forma en que el tabaco puede afectar los proyectos a corto y mediano- no solo a largo- plazo. De esta forma, los médicos podemos contribuir con un mundo libre de humo.